jueves, 6 de abril de 2023

⭐7️⃣2314J💡✍️📒(13/13) reciclar❤️🎯🌞




















    ⭐7️⃣2314J💡✍️📒(13/13) reciclar❤️🎯🌞
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    🙏Maestría en Amor para aquellos que no necesitan sufrir más. 🙏
    Módulo 7 (de 13) ACEPTOLOGÍA. Primera clase en Cali. Grupo del sábado. Agosto. 26 de 2000
    🙏 «No se preocupen porque en algún momento la mente rechace una información nueva; eso es absolutamente normal, eso no tiene ningún problema. Poco a poco vamos a ir verificando realidades a través de la experiencia personal y les pido que no me crean nada, porque si me llegan a creer, se llenan de más creencias. Solamente verifiquen el orden del universo a través de sus acciones y de los resultados que obtienen con ellas... Entonces sabrán de qué estamos hablando.🙏 ❤️Gerardo Schmedling.❤️

  1. ⭐7️⃣2314J💡✍️📒(13/13) reciclar❤️🎯🌞
  2. ⭐7️⃣2311J💡✍️📒(13/13) reciclar❤️🎯🌞📆16/03/23J⏰10/11=1h(🐱➕🦁) 
  3. 7️⃣⭐2308S💡✍️📒(13/13) reciclar❤️🎯🌞📆25/02/23WS⭐new⭐(🐱➕🦁)
  4. 7️⃣⭐2308M💡✍️📒(13/13) reciclar❤️🎯🌞📆21/02/23M⭐new⭐🐱
  5. 7️⃣⭐2303V💡✍️📒(13/13) reciclar❤️🎯🌞📆20/01/23V⭐
  6. 7️⃣⭐2303M💡✍️📒(13/13) reciclar❤️🎯🌞📆17/01/23M
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  9. ⭐2303V🔐2303V🗝️keys📆20/01/23V
  10. ⭐2301V🔐2301V🗝️keys📆06/01/23V

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⭐2️⃣3️⃣➕2314M⭐PASS⭐pausa año sabático silencio💪🧠💡
⭐2️⃣3️⃣2313L⭐PASS⭐pausa año sabático silencio⭐📆27/03/23L🌞NDN/144.38💪🧠💡
⭐2️⃣2️⃣(⭐7️⃣2311J💡✍️📒(13/13) reciclar❤️🎯🌞📆16/03/23J⏰10/11=1h(🐱➕🦁) 
⭐2️⃣1️⃣2311M🍏🍌futas a la tarde/noche✅➕⛔pan🥪lácteos🧀➕⛔🧉 mate luego de la siesta🛏️
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⭐1️⃣4️⃣🌞2306L🌞NDN/95.42🗓️06/02/23L♟️ajedrez♟️ ➕ 🏋️‍♀️gym💪 ➕ ✍️➕🧘‍♂️reciclar❤️⭐1️⃣3️⃣2305X⚔️♟️🛡ARMAR⚔️♟️🛡análisis rapidez memoria ACTITUD resistencia❤️🎯🌞⭐1️⃣2️⃣2305M⭐PASS⭐pausa año sabático silencio⭐📆30/01/23L⚔️♟️🛡
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Escuela de Magia del Amor

Gerardo Schmedling

1

Maestría en Amor para aquellos que no necesitan sufrir más.

Módulo 7 (de 13) ACEPTOLOGÍA. Primera clase en Cali. Grupo del sábado.

Agosto. 26 de 2000

«No se preocupen porque en algún momento la mente rechace una información nueva; eso es absolutamente normal,

eso no tiene ningún problema. Poco a poco vamos a ir verificando realidades a través de la experiencia personal y

les pido que no me crean nada, porque si me llegan a creer, se llenan de más creencias. Solamente verifiquen el

orden del universo a través de sus acciones y de los resultados que obtienen con ellas... Entonces sabrán de qué

estamos hablando.

Gerardo Schmedling.

Trascripción de dos de las cuatro clases de un día entero, en que Gerardo Schmedling enseñó en Cali - Colombia, el

Módulo de Aceptología, séptimo de los trece módulos que integran la Escuela de Magia del Amor, maestría en

amor para aquellos que no necesitan sufrir más. Corregida por F. Uribe.

Hoy comenzaremos un nuevo módulo de la Escuela de Magia. El Módulo de ACEPTOLOGÍA, la ciencia que nos

libera del sufrimiento. En este módulo vamos a profundizar en algo que llamamos el “proceso de integración dentro del

Orden del Universo”. La idea es que cada uno de nosotros pueda ir encontrando, desde su centro de comprensión, el

orden que rige el universo de forma tal que nos podamos liberar de cualquier miedo, de cualquier angustia, de

cualquier situación que no nos deje paz y armonía.

Vamos a empezar a tener una nueva visión de la vida, una nueva visión del universo, una nueva visión de Dios y una

nueva visión de nosotros mismos. Aspiramos a que ésta sea una visión totalmente liberadora, que nos lleve a un

punto alto de satisfacción como corresponde a la esencia de Amor.

Aceptología, llamamos a la nueva ciencia que libera del sufrimiento. La aceptación, que es una de las herramientas

del amor, vamos a desarrollarla como una ciencia. Cuando hablamos de ciencia estamos hablando de algo que puede

medirse, que puede verificarse -algo en lo cual no es necesario creer-, algo que comprenderemos solamente a través

de verificar en la realidad la presencia de un orden, que podemos reconocer a cada instante. Podemos entrenarnos en

fluir con ese orden. Así que lo manejaremos a nivel de ciencia.

Ciencia, repito, es sólo aquello que tú puedes medir, que puedes verificar y en lo cual no necesitas creer. Por favor, no

me vayan a creer nada a mí. No crean ninguna cosa; simplemente verifiquen para que esto tenga un valor para

ustedes.

Antes de comenzar haremos una pequeña explicación del temario que vamos a desarrollar a lo largo de este taller.

El primer tema que vamos a trabajar es ¿POR QUÉ LA ACEPTOLOGÍA ES UNA CIENCIA? Aspiramos a que

podamos comprender que, aún cuando hay unos mundos que no son físicos, son igualmente reales. Que aceptar algo

que no hemos podido comprender, o verificar, no puede hacerse. Por eso nos interesa que podamos entender esto

desde un nivel más científico, de verificación, y que podamos comprender que aún aquello que nuestros sentidos

físicos de la tercera dimensión no pueden captar, puede ser captado por otros sentidos internos que hacen parte de la

realidad del universo. Entonces, en la medida en que podamos llevar esto a un lugar totalmente ajeno a creencias, y

lo llevemos a comprensión, va a tener una gran utilidad.

Segundo tema: QUÉ ES LO QUE NO ESTOY ACEPTANDO. Cuando se encuentren sufriendo ante cualquier tipo de

situación háganse esta pregunta, ¿Qué es lo que yo no estoy aceptando? Al hacernos esta pregunta encontraremos

instantáneamente la causa del sufrimiento. Aquello que no soy capaz de aceptar es la única causa del sufrimiento. En

el segundo tema vamos a trabajar qué es lo que yo no estoy aceptando y porque no puedo aceptarlo. Si lograra

aceptarlo, que es lo que nos proponemos en el taller, les aseguro que tendríamos una liberación instantánea del

sufrimiento, tendríamos una expansión de conciencia, y entraríamos a la dimensión de comprensión de amor, la paz y

la aceptación de todo cuanto existe como parte de un principio perfecto del universo.

Tercer tema: DIFERENTES FORMAS DE LUCHA CONTRA LA VIDA. Inconscientemente cada uno de nosotros lucha

contra el orden del universo porque no lo conoce, luchamos contra la vida, las experiencias, contra las situaciones que

Escuela de Magia del Amor

Gerardo Schmedling

2

enfrentamos; tratamos de modificar lo que no necesita ser modificado, y por supuesto, cuando tratamos de modificar

lo que ya es perfecto nos encontramos inmediatamente con unos bloqueos que se originan en las leyes que rigen ese

orden.

La forma de liberarnos es dejar de luchar contra la vida, contra el Orden Perfecto, dejar de luchar contra la Pedagogía

del Universo y, mejor, aprovecharla. Desde luego que en la medida en que dejo de luchar voy a encontrar paz y

empezar a fluir, se van a acabar los conflictos y las guerras... Sí, la guerra también terminará para nosotros.

Cuarto Tema: EL PODER MAGICO DE LA RENUNCIA. No vayan a confundir la renuncia con la resignación, ni la

aceptación con la resignación. Es simplemente que la renuncia tiene un poder mágico sobre nosotros en la medida en

que cuando renuncio a aquello que no me corresponde, y a aquello que no necesito, obtengo una liberación

extraordinaria.

Quinto Tema: EL PODER DE LA PAZ INTERIOR. La paz es mucho más de lo que nosotros podemos suponer.

Suponemos que paz es solamente algo como vivir en armonía con los demás; eso es muy diferente... La paz interior

tiene un poder tan grande que puede llegar a despertar profundamente nuestro centro espiritual; puede llegar a hacer

que el niño interior despierte y renazca en nuestro interior; por eso tiene un poder muy grande.

Sexto Tema: POR QUÉ NOS RESISTIMOS A LA ACEPTACIÓN. Cada vez que planteamos la necesidad de aceptar

el universo, o de obedecer las leyes que lo rigen, encontramos una resistencia muy grande a hacerlo. Si logramos

vencer esa resistencia, nos liberaremos profundamente de las limitaciones aprendidas. Sin embargo, para vencer la

resistencia necesitamos comprender en donde se origina. Vamos a trabajar sobre cómo vencer nuestra resistencia a

ser felices. Cuando tú le planteas a alguien la posibilidad de ser feliz, inmediatamente dice, “no pero usted esta loco,

cómo se le ocurre, cómo vamos a ser felices en un mundo como éste”. Eso es la resistencia a ser feliz. Vamos a

buscar como desmontar esa resistencia y finalmente cumplir lo que vinimos a hacer al mundo: Aprender a ser felices y

aprender a Amar.

Séptimo tema: INVULNERABILIDAD DE LA PAZ. La paz, cuando se ha conseguido de verdad, la verdadera paz, es

invulnerable. No puede ser alterada por ninguna cosa. La paz se pierde sólo cuando yo no la he conseguido

realmente, sino que creía tener paz y no la tengo. Es diferente tener paz a estar en paz... sabremos por qué. Entonces

vamos a ver como se consigue esa paz invulnerable.

Tema Diez: INUTILIDAD E IMPORTANCIA DEL SUFRIMIENTO, el sufrimiento es inútil para unas cosas y es

importante para otras. La idea es llegar a ver todo como parte de un plan y de un propósito perfecto; no ver nada

como bueno, como malo, como innecesario, sino simplemente comprender que todo cuanto existe y sucede, y todo lo

que vivimos los seres humanos, es parte de un proceso necesario y hermoso, y no hay razón válida para no verlo de

esa manera.

Comenzaremos con un ejercicio para que ustedes empiecen a verificar la necesidad de la aceptación.

¿Cuáles son tus dos mayores ideales en la vida?

¿A nivel personal que esperas obtener a través de realizar tus ideales?

Si tus ideales no se realizan, ¿puedes ser feliz?

************************** Contesta este tres preguntas antes de continuar **************************

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Gerardo Schmedling

3

Podemos ver que todos tenemos ideales. Esta es una parte normal de nuestra naturaleza humana: tener cualquier

tipo de ideal de relaciones, de economía, de trabajo, de simplemente lo que llamamos altruismo, lo que nos gustaría

hacer por el mundo, cómo nos gustaría que fuesen nuestras vidas, eso es normal.

Si tienes algún ideal, esperas obtener algo de realizarlo como: armonía, paz, satisfacción, crecer espiritualmente, etc.

Lo podemos resumir en una sola frase: Sentirme Feliz.

¿Se dan cuenta que en el fondo los ideales solo buscan sentirnos felices, útiles, satisfechos a través de hacer algo por

lo demás o hacer algo por el mundo... Que eso nos va a traer felicidad? Es lo que suponemos... vamos a ver si es

cierto...

Entonces miremos la última pregunta que es la que nos va a aterrizar en la realidad de la vida... Si tus ideales no se

realizan, ¿puedes ser feliz? ¿Quiénes encontraron que si mis ideales no se realizan puedo ser feliz?... ¿Y los que

encontraron lo contrario: si mis ideales no se realizan no puedo ser feliz? Entonces tenemos que la mayoría piensa

que aun no realizándose sus ideales, ello no es un obstáculo para ser felices. Otros piensan: Si mis ideales no pueden

realizarse... ¡yo no podría ser feliz!

Observen bien que esas dos respuestas significan algo muy profundo a nivel espiritual: Si yo no puedo realizar mis

ideales y al no realizarlos yo no puedo ser feliz, significa que mis ideales son un obstáculo para mi felicidad, porque si

no se cumplen y no puedo ser feliz se convierte en obstáculo para lo que vine a hacer al mundo: a ser feliz y aprender

a Amar.

Pero miremos la otra respuesta. Si mis ideales no se realizan y sin embargo puedo ser feliz, en ese caso mis ideales

ni siquiera son importantes, no son necesarios.

Entonces nos damos cuenta que los ideales no son importantes, y que la cultura lo que nos ha vendido es una

cantidad de limitaciones mentales, pues nos preguntamos por qué no somos felices, por qué no hay paz, por qué

tenemos guerra, por qué tenemos problemas, y es que la cultura nos vendió ideas falsas y yo me las creí. Cuando yo

aplico a la realidad de la vida una idea falsa obtengo un resultado que no funciona, entonces no funcionan las

relaciones, no funciona la salud, no funciona la economía, no funciona la adaptación, no funciona nada. Soy infeliz,

pero el problema está en que yo no sé hacerlo funcionar, no porque afuera haya algo incorrecto.

Los ideales que tenemos algunos de nosotros se realizan, pero si observan con cuidado, la mayoría no. Tenemos

ideales pequeños, muy personales, de los cuales podemos realizar algunos... Pero nuestros ideales más grandes no

se realizan, porque a nosotros nos gustaría que dejara de existir la miseria, la pobreza, la violencia, las enfermedades,

muchas cosas que difícilmente se cumplen.

Fíjense cuál es la causa del sufrimiento desde ideales. La persona soltera que está buscando pareja, tiene en su

mente un ideal de pareja. Ya se equivocó, así de sencillo. Llega a la realidad de la vida, y encuentra que establece

una relación de pareja muy lejana al ideal que tenía... ¿Qué pasa con la persona? Entra en un estado de desilusión,

en un estado de frustración, de apatía en el mejor de los casos, o si no, en un estado de agresión, de culpar a la otra

persona porque no cumplió sus expectativas, sus ideales, “No es la persona que yo esperaba, esto no era lo que yo

quería”... Se amarga la vida –le amarga la vida a la otra persona- y genera un proceso conflictivo que termina por lo

general en una separación. ¿A qué se debe todo eso? A que la persona idealizó algo en su mente que estaba muy

lejos de la realidad.

Ahora, debemos darnos cuenta que la resignación es una limitación mental, mientras que la aceptación es una

comprensión de la realidad del orden del universo. Por supuesto que mientras yo no conozco el fondo -y es en lo que

vamos a empezar a trabajar en este taller- yo puedo suponer que aceptar es resignarme, mas fíjense bien: si acepto

algo que no he comprendido, no lo acepté, me resigné. Si yo de veras acepto algo, es porque lo he comprendido y

si lo he comprendido, eso me libera.

Este primer ejercicio es muy importante para entender todo el sentido de la aceptología. Estamos diciendo algo clave:

todos tenemos ideales porque la cultura nos enseñó que era importante, nos enseñó a plantear objetivos, a trazarnos

metas. Nos dijo: “Usted tiene que tener propósitos concretos, objetivos específicos, y usted tiene que trabajar para

cumplirlos...” El resultado que estamos nosotros verificando en la humanidad entera de este principio, es

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absolutamente lamentable porque lo que estamos viendo son sufrimientos, angustias, estrés, frustraciones, guerras

conflictos, porque no se cumplen los ideales que tenemos en nuestra mente.

¿A qué creen que los estoy invitando en este primer ejercicio? A aceptar que idealizar significa no aceptar la realidad

del universo, y cuando yo no acepto algo, el resultado de la no aceptación tiene un solo nombre: Sufrimiento, Culpa,

Angustia, Agresión, porque yo culpo a los demás de que las cosas no me funcionan o me culpo a mí mismo de que no

soy capaz; en ambos casos estoy cometiendo error doble. Ni los demás son culpables ni yo tampoco, hay algo más

simple que eso: no sé cómo ser feliz y como no sé cómo ser feliz, trato de cambiar lo de afuera para sentirme feliz

pero me estrello porque no puedo cambiarlo, porque lo que quiero no es el orden del universo. Ahí LA LEY aparece.

¿Qué necesitaría hacer yo para solucionar este problema?... ¡Renunciar a cambiar el orden del universo! Por eso

vamos a hablar más adelante de la renuncia. Fíjense en algo, ahora mismo... Nuestra mente se resiste a aceptar no

tener ideales... Eso significa que yo me resisto a ser feliz.

¿Saben ustedes a qué vinimos al mundo? A dos cosas: a algo interno que se llama Aprender a Ser Feliz por Mí

Mismo. La parte externa es a Aprender a Amar a los demás y a Servirles así como son, sin tratar de cambiarlos,

porque si yo trato de cambiar a alguien no lo estoy amando, lo estoy rechazando, entonces son solamente dos

propósitos los del Universo: Ser feliz por mí mismo y aprender a Amar y a Servir.

Me gustaría decirles que una persona que no es capaz de ser feliz por sí misma, siempre, es una persona que tiene

ideales porque está idealizando e imaginándose que hay otras personas, otras circunstancias, otros lugares con los

cuales él podría ser feliz, o como suele pensar el ego... “me podrían hacer feliz”.

Les aseguro algo... no hay ninguna persona que te pueda hacer feliz a ti, a menos que seas tú mismo. No hay

ninguna situación que te pueda hacer feliz a ti mismo a menos que la valores. No hay ningún lugar que te pueda hacer

feliz, a menos que te adaptes a él. Por lo tanto, mientras yo no acepto la realidad de la vida como un orden perfecto,

no puedo ser feliz, y el problema está dentro de mí, no está afuera. Yo no acepto lo que sucede y ese es el principio

fundamental en que se basa esta nueva ciencia, la Aceptología.

Una persona que no es capaz de ser feliz por sí misma es un verdadero peligro social, porque cuando yo no soy

capaz de ser feliz por mí mismo, entonces yo supongo que los demás son los que me van a hacer feliz. Los demás

pueden llamarse pareja, hijos, padres, gobierno, compañeros, amigos, vecinos, circunstancias de la vida... Esas

expectativas no se cumplen porque la felicidad no la voy encontrar afuera sino adentro, ese es mi primer error.

Hablemos de una relación: cuando la otra persona no cumple tus expectativas de hacerte feliz a ti, ¿qué sientes hacia

esa persona? La culpas de que no es capaz de hacerte feliz, y “cómo no eres capaz, tienes la culpa de que yo no sea

feliz. Y como tienes la culpa, mereces castigo y como mereces castigo, yo te agredo y ahí empieza la guerra...” ¿Se

dan cuenta que es un peligro para los demás quien no sabe ser feliz?

Entonces a ustedes, ¿qué les gustaría: aprender a ser felices por ustedes mismos o seguir sufriendo el resto de la

vida hasta que lo aprendan? La vida no deja más opciones porque si no, nosotros no evolucionaríamos, y de

evolucionar es que se trata la experiencia como ser humano.

El sufrimiento produce una situación que se llama saturación de sufrimiento. Cuando te saturas del sufrimiento, de la

angustia, y dices, “¡No quiero sufrir más!” sin embargo, “NADIE PUEDE HACERTE FELIZ A MENOS QUE TÚ

MISMO LO HAGAS”.

Cuando yo no soy capaz de ser feliz por mí mismo y espero que alguien me haga feliz y me relaciono con alguien,

¿qué estoy compartiendo? Estoy compartiendo mi limitación y mis expectativas y la otra persona está haciendo lo

mismo, ¿saben cuál es el resultado de eso? Un choque violento de conceptos y de creencias, de no-aceptación, que

produce un gigantesco conflicto que se llama desacuerdo, guerra, violencia, desarmonía... ¿De dónde surge? Surge

de que yo tengo ideales.

Voy a hablar un poco más de relaciones e ideales. A consultarme viene una persona que no tiene pareja y me dice,

”Me siento muy mal porque estoy en angustia, en carencia, en soledad, y yo quisiera tener alguien con quien

compartir mi vida...“ Mi primera pregunta es, ¿Cómo te imaginas a esa persona?, entonces hace un estereotipo

mental de lo que se ha imaginado, y yo le respondo algo muy simple... “Mira, ya te equivocaste. Primero porque tu

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5

imagen mental no es real. Segundo, porque tu imagen mental es totalmente egoísta, y tercero, porque tú aspiras a

que alguien te haga feliz: Ya tienes tres errores encima. Egoísta porque yo estoy pensando que alguien se adapte

totalmente a mí para que me haga feliz a mí. No estoy pensando en hacer nada por la otra persona; ese es el

problema del estereotipo idealizado. Ignorancia, porque no existe ninguna persona “perfecta”. Todos somos hijos de

Dios, perfectos en espíritu. Pero perfección, de acuerdo a nuestro ideal estereotipado, no existe. Existen personas

compatibles pero no iguales. Entonces ya me equivoqué en el segundo punto. Y por supuesto que si yo no soy capaz

de aceptar a otra persona como es, porque ya tengo una persona en mi mente que no existe, entonces voy a entrar

en un nivel de desilusión y al no saber de dónde viene el problema, voy a culpar al otro...”

¿Cómo se soluciona el problema?... No tengan ideales... ustedes dirán, “Si no tengo ideales, ¿entonces cómo me

muevo en la vida? ¿Con qué voy a reemplazar los ideales?...”

Los ideales los vamos reemplazar por algo más sencillo, más hermoso y muchísimo más eficiente que son dos cosas:

Valora tu capacidad de ser feliz por ti mismo.

Valora todo lo que la vida te ha dado porque eso es suficiente para ser feliz.

Ahí ya entras a la vida con el pie derecho... mientras se siga idealizando encontraremos esto: Tened una expectativa y

obtendréis una desilusión... Para no tener desilusiones es mejor no tener expectativas. Es decir, para no tener

sufrimiento, no tengan ideales. Simplemente disfruten de lo que la vida va presentando, y aprendan a verificar lo que

corresponde y lo que no corresponde.

Al entrar en este primer ejercicio de Aceptología, se nos desmoronan una cantidad de cosas: las metas, los objetivos,

los ideales, todos esos procesos que nos enseñó la cultura se desmoronan cuando comprendemos esto, ¿con qué los

vamos a reemplazar? Los vamos a reemplazar por una sola cosa. Por un propósito que es un proceso de desarrollo

espiritual que llamamos: TENGO EL PROPOSITO DE SER FELIZ.

¿Metas? No necesito tenerlas. Lo que necesito es ACTUAR. Actuar con sabiduría con lo que la vida me está dando

en este mismo momento.

Voy a poner una diferencia entre propósito y meta, solamente para ponernos de acuerdo en los términos. El término,

puede tener cualquier acepción que ustedes quieran darle...

Imagínense que hay una persona en un lugar cualquiera y tiene frente a él cuatro caminos: norte, sur, oriente y

occidente. No conoce ninguno. La persona dice, “Yo tengo la meta, el objetivo, de caminar hacia el norte”. La persona

de pronto no sabe que su función no está hacia el norte, sino hacia el sur. No lo sabe; tiene que descubrirlo. Entonces

empieza a caminar hacia el norte, y se encuentra con obstáculos porque ese no es el camino que a él le corresponde,

pero como lo tiene como objetivo, entonces lucha, pelea, se empeña, y dice que hay que ponerle constancia y no le

está poniendo constancia sino terquedad, porque tiene un objetivo: llegar al norte. Ahora, imagínense que la persona

tiene el propósito de descubrir cuál es el camino el que le corresponde, dónde puede desarrollar su función, y puede

ser feliz encontrándolo... Si la persona tiene el propósito de descubrir cuál es su camino y no la meta o el objetivo de ir

por un camino, ¿es diferente o es igual? Bien diferente es, ¿cierto? Porque la persona que tiene el propósito de

encontrar el camino, es la que está dispuesta a dejarse guiar, está abierta. Entonces listo, no sabe; camina hacia al

norte y encuentra dificultades, conflictos. Entonces camina hacia el sur, y cuando encuentre el camino que le fluye

dice, “Este sí es mi camino. Entonces se liberó. ¿Qué fue lo que hizo? Aceptó que los objetivos y las metas rígidas no

sirven para ser feliz, porque no le permiten ubicar cuál es el camino que le corresponde en la vida.

La incertidumbre, si la reconocemos en el valor que tiene, significa: Yo No Sé.

Escojan una de estas dos frases: -Yo no sé (puede ser una evaluación de mí mismo en un momento dado –tengo una

incertidumbre) pero como les parece esta otra: -Yo Creo que Sé (creo que tengo una certeza).

Si parto de la segunda respuesta, me vuelvo terco... porque, “Yo sé como se arregla el mundo, yo sé que es lo que los

demás necesitan, yo sé cómo hacer que los demás sean felices...” Y no tiene ni idea, porque si el mismo no es feliz,

entonces no sabe nada. Mientras yo no haya obtenido un resultado para mí, verificado por mí mismo, no sé

Escuela de Magia del Amor

Gerardo Schmedling

6

nada. Noten que es mejor tener la incertidumbre que me permite descubrir la verdad, que la certeza de la ignorancia...

“Yo creo que sé”, es grave... porque implica que la persona no está dispuesta a cambiar. Dice, “Yo creo que ese es

mi camino”, y se va por allí sin escuchar a la vida que le está diciendo que no.

Esta duda se resuelve con algo que se puede medir. Midan el resultado... los resultados son medibles, ¿o no? ¿Los

ideales son medibles? No. Los ideales no son medibles, los resultados de la acción sí, por lo tanto, los ideales son

una cuestión del ego, de la ignorancia.

Volvamos al ejemplo de los cuatro caminos y los puntos cardinales. La persona actúa con un propósito de descubrir

su camino, no de ser terco. El resultado le muestra si ese es el camino o no. A lo que no funciona, ¿cómo lo

llamamos? Lo llamamos fracaso... y lo llamamos problemas... ustedes pueden verificar resultados en problemas de

las relaciones. Ese es un resultado. Los problemas de salud, económicos, de ubicación, son otros resultados. Si yo

obtengo esos resultados, estoy usando ignorancia e ideales. Si mis resultados son que no tengo problemas de

relaciones, de salud, económicos, ni de educación, esos resultados me indican que estoy usando sabiduría.

Si los ideales a ustedes les traen problemas, cuando no se cumplen, ¿qué están usando? ¿Se dan cuenta que

cuando una persona no está satisfecha con el hijo, con la pareja, con el compañero de trabajo, con el vecino, es

porque lo tenía idealizado y obviamente ese ideal no es real, es un ideal egoísta que no se va a cumplir? Como no se

cumplió, en lugar de decir “el problema es mío”, entonces lo que hace es culpar a la persona que no le cumplió sus

expectativas, hasta ahí llega la paz de esa persona.

Vamos a observar ahora una secuencia:

Mis ideales se oponen a mi propósito general porque no me permiten ser feliz ni amar. No me permiten ser feliz

porque no se cumplen mis expectativas, y no me permiten amar porque si yo no acepto a los demás como son, y si yo

no acepto al mundo y al universo como están organizados, no puedo tener paz. Es decir, que no amo a algo, o no

amo a alguien, si no lo acepto. Y lo que hago cuando no lo acepto, es querer cambiarlo o modificarlo... y no aceptarlo

es lo mismo que no comprenderlo y no amarlo. Si tú quieres cambiar a alguien, no lo amas. Si le das herramientas

para que él cambie, sin generar expectativas, sí lo amas. Pero, ¿cómo sabes lo que los demás tienen que cambiar?

¡No lo sabes! Sólo sabes lo que tú tienes que cambiar.

Idealizar es no aceptar la realidad. ¿Qué es lo que idealizas? Pues lo que no está sucediendo. Necesito renunciar a

idealizar y empezar a trabajar con la realidad del universo, con mi propia realidad.

Vamos a ver la Secuencia de la Liberación:

Creer en el Orden Universal: Al iniciar las experiencias en nuestras vidas, como no sabemos, lo primero que

hacemos es creer y de ahí viene la fuerza de la creencia y la necesidad de las religiones, y de todos estos aspectos

que son importantes en nuestra vida. A este primer punto lo llamamos Religión. Es indispensable en los estados en

que no sabemos nada y necesitamos tener una fuerza interna que se llama la Fe, para podernos mover. Eso es lo que

maneja una religión; cualquiera que sea.

Ciencia: Ya no es creer, sino saber ciertas cosas del Orden Universal. Decimos ciertas cosas, porque a la ciencia

todavía le falta muchísimo por descubrir del Orden Universal. Sin embargo, lo que la ciencia ha ido descubriendo se

convierte en sabiduría. Saber ciertas cosas, se llama ciencia.

Sabiduría: Es saber vivir de acuerdo con el Orden Universal. Seguir el Orden del Universo significa que tengo un nivel

de sabiduría. Soy capaz de orientarme por la realidad de la vida y no por mis creencias, y tampoco es saber ciertas

cosas que son parciales, sino algo más global. Saber vivir es saber aprovechar lo que la vida te ofrece para ser feliz y

amar, y haciendo esas dos cosas tendrás éxito y prosperidad. Si eres feliz y sabes amar, el éxito es inevitable, la

prosperidad es inevitable.

Aceptología: No es suficiente que yo siga el orden del Universo, necesito respetarlo. Yo puedo estar siguiendo el

Orden del Universo pero no respeto a los que no lo están siguiendo, es decir no los acepto a ellos, entonces entro en

conflicto con ellos. Es cuando la persona dice, “Pero es que yo sé que es lo bueno para ti”. Eso no es cierto, yo puedo

saber de pronto lo que es bueno para mí pero no lo que es bueno para el otro. Entonces la aceptación es un punto

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muy avanzado, porque es cuando yo aprendo a respetar el orden del universo.

Maestría: Adaptarse al Orden Universal; emparejarse con todo lo que sucede. Es cuando ya dejas de luchar contra

nada o contra nadie, porque tú ya no solamente respetas a todo y a todos, sino que te adaptas al lugar donde estás.

Por eso es que no se nota la presencia de un maestro... En este punto alcanzamos el manejo perfecto de las leyes y

se acaban la totalidad de nuestros problemas humanos.

En este momento, estamos dando un paso enorme. Nosotros ya no estamos para creer, porque sabemos que creer

es parte de la ignorancia. Estamos para saber, pero reconocemos que la ciencia tiene conocimientos verificados muy

limitados aún con respecto a la globalidad del universo. Aún no conociendo la experiencia científica de una

verificación, a través de la sabiduría yo puedo dejarme orientar por leyes simples que llamamos lo que funciona y lo

que no funciona... lo que es para mí y lo que no es para mí.

Tú vas a tomar un camino y la vida te pone obstáculos. Puede ser que tú no sepas la razón, lo que sí sabes es que si

hay obstáculos ese camino, entonces no es el tuyo. Esa es la Sabiduría. La Aceptología consiste en que tú te das

cuenta que caminas un camino que para ti muy satisfactorio, pero que otras personas no lo hacen y no tratas de

sacarlos a ellos del suyo. Los respetas porque los estás aceptando en su experiencia y en su evolución. Y la Maestría

es que yo me adapto a cualquier camino y soy feliz. Es cuando ya la persona tiene la capacidad de ser feliz por sí

misma en todo sentido.

A estas alturas de la Escuela, estamos dando el paso del punto tres al cuatro. Hagamos una reflexión:

Hemos visto que dentro del Orden del Universo todo lo que sucede es perfecto y todo lo que sucede es necesario.

Veamos el valor que tiene cada uno de los aspectos y las etapas que vamos recorriendo en nuestro desarrollo

espiritual.

Como la sabiduría es algo que se desarrolla a través de un proceso de experiencias, y éstas inicialmente no las

tenemos, necesitamos tener creencias fuertes. Mas esas creencias posteriormente se pueden convertir en obstáculos,

si yo no soy capaz de modificarlas. Por ello, la religión cuando se combina con la ciencia es lo que nos da la sabiduría

porque en la primera parte, yo creo; y en la segunda, aprendo a medir.

Pero la ciencia no es suficiente sino como parte de la sabiduría. El hecho de que yo conozca ciertos principios

científicos, aún insuficientes, no significa que yo tengo la capacidad de aprovechar lo que la vida ofrece para ser feliz.

Necesitamos otro paso más que es aceptar que el universo ya tiene un orden y que yo no necesito cambiarlo sino

aprovecharlo. Ahí ya entramos a los terrenos de la sabiduría.

Y la sabiduría combinada con la aceptación, repito, es la que nos va a dar la Maestría. La Maestría tiene una

capacidad superior, porque no es solamente tener la capacidad de ser feliz por mí mismo, sino la de respetar las

experiencias de los demás, aunque ellos no sean felices. Ahí, entramos en maestría.

Entonces significa que si yo aprendí a ser feliz, tengo la capacidad de mostrarle a otro cómo hacerlo, no imponerlo,

mostrarle... si él quiere hacerlo. Para poder hacer eso, primero necesito aceptarlo, amarlo y respetarlo, y ya entramos

a hablar de Maestría.

En este punto de Escuela de Magia, aspiramos a estar pasando entre estos dos puntos: sabiduría y aceptología,

apoyándonos en la ciencia.

Vamos a iniciar ahora sí nuestro primer tema:

Observen esta afirmación que es de tipo científico: Una interpretación puede ser engañosa más nunca puede

serlo la realidad de un resultado.

Por eso estamos diciendo que la Aceptología es una ciencia. Que la Aceptología no es una creencia.

Imagínense que entran aquí y el bombillo, en vez de estar enroscado en la roseta, está en el suelo, roto. ¿Ustedes en

qué pueden engañarse y en qué no, ante ese evento específico? Pueden engañarse en cuanto a la interpretación que

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hagan de la razón por la cual el bombillo se rompió... “Estaba medio mal enroscado y por la vibración se cayó...

Alguien lo desenroscó y lo botó al suelo porque quería que hubiera oscuridad... “ Todas esas interpretaciones pueden

ser engañosas porque yo lo único que vi fue el bombillo roto y eso es un hecho. Eso es lo que no puede ser

engañoso...

A nivel personal, ¿ustedes sienten que el sufrimiento es real ante ciertas cosas? ¿Se han hecho la pregunta de por

qué sufrimos ante ciertas cosas?

Por ejemplo, a unos padres se les ha muerto un hijo pequeño. Entonces tienen un sufrimiento muy grande. ¿Qué es lo

que no aceptan? “... Pero si es que era un niño de diez años y tenía toda la vida por delante... Apenas estaba

empezando... Que se muera alguien de noventa y cinco años es normal; ya había completado su vida, ¡pero el niño

tenia diez años apenas!” ¿Qué es lo que no se acepta? Y como no se acepta, ¿cuál es el resultado?

Otro sería: alguien perdió dinero en un negocio. O se le rompió una relación. O se enfermó de alguna cosa. O un

accidente... El sufrimiento ante eso no tiene sino una causa: lo que la persona no puede aceptar.

Ya cuando entramos a niveles de sabiduría y de maestría, entonces podemos comprender algo... A una persona le

puede faltar una pierna sin que ello sea un obstáculo para que sea feliz, mientras que otra persona puede

aparentemente tener todo y no ser capaz de ser feliz. La felicidad no depende de lo que está pasando afuera, sino de

la forma como yo observo, tomo y evalúo las situaciones. En verlas como oportunidades y no como problemas.

Entonces, como sufrir es una realidad humana, es igualmente real la causa por la cual sufrimos: ¡por lo que no

somos capaces de aceptar!

Si alguien acepta todo, no sufre con nada. Si alguien “se le murió”, acepta que la muerte no existe como tal, que sólo

hay cambios de estados. Si alguien pierde algo, es porque no lo necesita o necesita la experiencia que se origina al

perder eso, como un aprendizaje para su espíritu. Si hay algo que a mí me impida ser feliz, lo voy a encontrar dentro

de mí y no afuera. Los Maestros dicen esto: “Todas las personas tienen lo necesario para ser felices...” -sin

excepción, todas– “... muy pocas personas saben ser felices con lo que tienen”.

Podemos ver personas que aparentemente tienen abundancia de cantidad de cosas y no son felices, no saben ser

felices con eso. De pronto hay otros que tienen menos abundancia y quizás tienen un poco más de felicidad. Pero,

ciento por ciento feliz, sólo aquel que tiene sabiduría. Y no tiene nada que ver con lo que tiene, sino con la valoración

que hace de lo que tiene.

Preguntas:

1. ¿Qué es la realidad?

2. ¿Es cambiable la realidad?

3. ¿Dónde puedes reconocer la realidad?

4. ¿Cómo puedes diferenciar lo real de lo imaginario?

1. La realidad es el lugar presente que puede medirse y donde yo puedo actuar: los hechos y sucesos que están

frente a mí.

La realidad no es ni buena ni mala, es neutra.

La realidad externa es neutra. La realidad interna, si la miro desde amor, tiene una dualidad: es una realidad de

sufrimiento o es una realidad de satisfacción. Suponemos que lo que está afuera es lo que tiene dualidad, mas no es

así. Lo que tiene dualidad es lo que yo tengo adentro.

Aquí viene la afirmación científica. La interpretación que yo hago de la realidad puede ser engañosa; por lo general lo

es, a menos que la mire desde sabiduría. Pero la realidad como tal, no es engañosa; es un resultado verificable, está

presente; no es bueno ni malo, es neutro. ¿Qué es bueno o malo? La interpretación mental que yo hago de un hecho

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cualquiera puede ser buena o mala; por eso es engañosa. Pero el hecho es concreto; no es ni bueno ni malo, es real.

2. La realidad no es cambiable. Cambia la interpretación mas no ella en sí misma.

Lo que podemos es generar una nueva realidad, haciendo un cambio interno. Mientras no haga un cambio interno, la

realidad que se me presenta será la misma.

Si yo siempre sigo el mismo método, siempre obtengo el mismo resultado. Si yo cambio de método, obtengo otro

resultado. No fue que cambie el hecho anterior y sin embargo, obtuve un resultado nuevo... Por eso es que nosotros

podremos vivir en un mundo nuevo, podremos tener una realidad nueva, pero no porque cambie la que está presente

sino porque genero una realidad nueva.

Un hecho en el campo físico de las tres dimensiones no es cambiable; es totalmente cambiable sí, la interpretación

mental que yo haga de ese hecho. Si mi interpretación del hecho me trae sufrimiento, ¿qué tipo de interpretación

hice?... Una que hice desde la ignorancia; desde la falsedad de mis conceptos. Si la interpretación del hecho me deja

paz en mi interior, o me trae armonía y satisfacción, hice una interpretación verdadera del hecho...

Por supuesto que ustedes se preguntarán, “¿Cómo hago para hacer una interpretación que me traiga paz ante un

hecho de violencia?”, por ejemplo. Ahí es donde se necesita sabiduría. Si no tengo sabiduría no puedo hacer la

interpretación verdadera; entonces hago la falsa. Mientras haga la interpretación falsa, el resultado en mi mente será

un sufrimiento, una frustración... un rechazo. Y todo eso va a producir un descenso de mi energía vital, y el descenso

de la energía vital me va a llevar a una zona oscura mental que la llamamos depresiva y ésta, me lleva a un estado de

incapacidad de actuar frente a la vida... Y todo eso es el resultado de no haber aceptado la realidad desde

comprensión.

En la medida que avancemos en el taller, vamos a tener herramientas para ver la realidad como algo neutro, sin

importar cuál o cómo sea la realidad.

Si yo llego a cometer el error de creer que la realidad es cambiable, lucharé para modificar lo que sucede afuera. Si

comprendo que la realidad no es cambiable, pero sí puedo generar una nueva realidad si trabajo por modificar lo que

está adentro. ¿Se dan cuenta la diferencia tan grande que hay ahí, entre los dos aspectos? ¡Es gigantesca!

De una realidad a una nueva realidad puede haber una fracción de segundo como puede haber miles de años; ahí el

tiempo no importa. Lo importante es que comprendamos que cada uno de nosotros vive inmerso en una realidad

correspondiente con sus estados mentales. En la medida en que yo cambio mis estados mentales internos, las

realidades que la vida va a ofrecerme son nuevas porque yo cambio la correspondencia interna con la externa.

Mientras yo no reconozco mis valores sino mis limitaciones vivo en una realidad correspondiente con las limitaciones

que yo expreso, manifiesto y mantengo en mi mente. El día que yo cambie eso cambian todos mis entornos; mi

realidad cambia, genero una nueva realidad, no cambia la de afuera. Generé una nueva, interna. Siempre será nueva,

así haya pasado una fracción de segundo; será otra. La anterior sigue existiendo. Alguien dice, “Yo cambié la realidad

porque ahora yo ya no sufro con nada de lo que pasa”. Él sí, pero las demás personas no, y siguen sufriendo. “¡Yo ya

no necesito tal cosa!” Tú, pero los demás sí. Ahí viene la aceptación.

Me gustaría que la fuéramos cambiando por otra: la palabra IMPOSIBLE no existe en la mente de un maestro,

mucho menos en Dios. Es preferible utilizar esta expresión: “Aún no sé cómo puede hacerse”. No es que sea

imposible... Es que yo no sé cómo hacerlo, aún.

Para un maestro no existe la palabra imposible. Aun cuando no sabemos cómo, me gustaría que la borraran de su

vocabulario y dijéramos, “Aún no sé cómo se hace”.

Para poderme desplazar como ser universal necesito sabiduría porque si no, yo soy un “peligro” en el universo.

Mientras yo crea que puedo cambiar la realidad no acepto el orden del universo y mientras yo no acepte el orden del

universo, lucho contra el orden perfecto y encuentro toda clase de obstáculos en mi vida que se manifiestan como lo

que llamamos “problemas”.

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Problemas de cualquiera de estos cuatro niveles: (los problemas del ser humano no son sino cuatro, fíjense que son

poquitos)

De relaciones humanas en todos los niveles, porque no sabemos respetar, compartir e integrarnos.

Problemas de salud porque no sabemos como mantener nuestro cuerpo totalmente sano. No sabemos manejar ni

aceptar nuestro cuerpo Físico.

Problemas económicos porque no aceptamos el destino de las personas y queremos interferir.

Y problemas de ubicación, porque no soy capaz de adaptarme al lugar donde me corresponde. Personas que no se

adaptan en su hogar, en su trabajo, en su región, en su país... no se adaptan en su planeta. No se adaptan en ningún

lugar.

¿Por qué tenemos problemas los seres humanos? ¿Por qué las cuatro clases de problemas? No tienen sino un sólo

origen: No acepto el Orden Perfecto del Universo..

Yo tengo un orden mental diferente al del Universo; trato de acomodar al universo a mi orden mental en lugar de

acomodar mi orden mental al del universo: la voluntad del hombre.

¿Cuál creen ustedes que se cumple, la voluntad del hombre o la Voluntad del Padre? La voluntad del hombre no se

cumple nunca y a menos que tú pongas tu voluntad humana en el orden de la Voluntad del Padre, lo único que

encontrarás a tu paso serán los cuatro problemas, los conflictos de relaciones que se vuelven guerras, violencia...

todo lo que estamos viendo; y todos los demás problemas que se origina de ello.

¿Cómo se soluciona eso? ¿Cómo cambio de realidad?

Por ejemplo, una persona vive en un lugar donde hay mucha agresión y la persona decide cambiar de realidad -no

cambiar la realidad-, entonces dice, “Yo no voy a responder a la violencia con violencia, ni a la agresión con agresión.

Yo voy a responder a la violencia con amor y voy a responder a la agresión con sabiduría; y voy a respetar a todas las

personas como son, en la experiencia que viven”. ¿Qué hizo la persona?... Un cambio interior. En ese momento, ella

se hace correspondiente con un lugar donde sí hay paz, donde sí hay respeto, donde sí hay sabiduría y cambia de

lugar -no cambia el lugar. La realidad anterior sigue existiendo pero no para él. Él hizo un cambio interior y generó una

nueva correspondencia. Lo único que cambió estaba dentro de él. Esa es la ciencia de la Aceptología.

No sabemos comunicarnos. En la medida en que vamos aprendiendo a comunicarnos, vamos a evitar ciertos términos

como: Imposible, Fantasía, Culpables o Sufrimientos. Todos van a ir saliendo, y lo vamos a modificar... El principal

término que me gustaría que pudiéramos eliminar de nuestro léxico es el Bien y el Mal. En el Universo no sucede

nada bueno o malo; todo lo que sucede es necesario. Todas las personas hacen siempre lo mejor que pueden y

dicen lo mejor que saben. Podemos equivocarnos, pero hacemos lo mejor. Vamos a utilizar un nuevo lenguaje.

3. La realidad interna no es física, es mental. El campo mental no es un campo tridimensional, es un campo que está

más arriba de la cuarta dimensión, está entre la cuarta y la novena dimensión... ese es el llamado campo mental.

La realidad interna es de otra dimensión a la realidad externa. La externa en este momento, con nuestro cuerpo físico,

es una realidad que sucede en las tres dimensiones que llamamos el mundo de la materia física o sólida. Esa es la

primera definición.

Entonces, ¿dónde puedes reconocer la realidad? La puedes reconocer en todas las dimensiones del universo donde

tú estés presente y consciente, porque si no estás presente, esa no es la realidad para ti.

Cuando ustedes están soñando, ¿el sueño es real o no? Podríamos pensar que no... ¿Qué opinan?... ¿El sueño es

algo imaginario, o real?

Un sueño es una realidad de una dimensión diferente. Cuando tú estas soñando puedes estar en la cuarta, quinta,

sexta, séptima, octava y hasta en la novena dimensión. Los sueños son lugares donde tu mente esta presente en una

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dimensión diferente. Ustedes se preguntarán, “¿y qué cosa es imaginaria, entonces?”.

Hacemos este ejercicio, porque la aceptología trabaja sobre la realidad, no sobre lo imaginario. Si vamos a trabajar

aceptología, necesitamos tener una buena definición de la realidad, y eso es lo que estamos haciendo ahora.

Ustedes pueden estar en cualquier lugar del Universo pero no pueden estar, por ahora, sino en un sólo lugar a la vez.

Ejemplo, ¿Francia es real o es imaginario?... Hagamos la pregunta al revés, ¿para quién es real Francia?... Fíjense

lo sencillo: si yo estoy ahora en este lugar, para mí es real, en este momento, esta casa, este salón que esta situado

en la ciudad de Cali en donde me encuentro en este instante con todos mis sentidos físicos. Cualquier otro lugar,

diferente a éste, está en mi mente; por lo tanto, estoy imaginando cualquier otro lugar del universo que no sea éste...

Entonces Francia es real para los que viven en Francia en este instante. Para los que viven en Francia, este lugar es

imaginario.

Para no equivocarnos y poder trabajar Aceptología: lo imaginario sucede en un lugar donde no estás; y como no

estás, necesitas imaginarlo. Y lo real, sucede en todos lo lugares donde tú estás presente. Y estás presente en

cuarenta dimensiones donde solamente tres son físicas. En los niveles mentales y espirituales, entramos a

dimensiones no físicas que igualmente son reales. Un sueño es real; una experiencia dimensional superior también es

real si estás en ella. Si no estás en ella, es imaginaria.

Cuando vemos una noticia sobre una masacre en la televisión, eso no es real para nosotros, así lo estemos viendo en

una pantalla.

Lo que queremos decir con este ejercicio es que todo puede ser real como todo puede ser imaginario. Lo que nos

interesa es algo que no es ninguno de los dos aspectos, sino donde yo puedo actuar porque trato de actuar donde no

me corresponde y trato de actuar donde no estoy, y ese es el motivo de mi confusión mental.

Cuando me imagino cosas que no son, empieza el problema. Veo una noticia y entonces digo, “Colombia es muy

peligrosa”. Ya me equivoqué porque esa no es mi realidad. Esa es la realidad de quienes que les ha sucedido alguna

situación correspondiente con ellos. Decimos, “Me voy de aquí porque es peligroso”; eso no es cierto. Mira si tú tienes

una situación real o imaginaria, pues no puedes actuar sino en lo real, aquí y el ahora, en el momento presente y el

lugar donde estás.

Los maestros nos transmiten información para que nosotros trabajemos con ella. El maestro no esta actuando aquí;

estamos actuando nosotros. Él actúa en la dimensión en la cual está.

Para concluir: ¿¡Para qué sufro por lo imaginario!? ¿Se dan cuenta de qué trata el ejercicio?...

Yo sufro por lo imaginario y no sufro por la realidad; me la paso sufriendo por los demás, por lo que pasa en los otros

lugares del mundo, por los destinos y las experiencias de otras personas. Me la paso sufriendo, y por estar sufriendo

por lo que no me corresponde, no asumo mi vida. Me la paso en un mundo imaginario y no en el real.

¿Cuál es el sueño?... Ver la vida como la vida no es... ¿Cuál es el despertar? ¡Ver la vida como la vida sí es!

¿Cómo es la vida? La pregunta es si yo la estoy viendo como es o si la estoy viendo como no es. La respuesta es

muy sencilla: si tú tienes cualquiera de los cuatro ”problemas”, o los cuatro al mismo tiempo, estás viendo la vida

como la vida no es, la vida no es un problema... LA VIDA ES UNA MARAVILLOSA OPORTUNIDAD PARA

APRENDER A SER FELICES Y PARA APRENDER A AMAR, por lo tanto para despertar de ese sueño que

llamamos problemas, necesito tener sabiduría para poder ver la vida como es: PERFECTA. La vida es parte Perfecta

del Orden Del Universo, al cual tú no tienes necesidad de cambiarle nada. Mientras tú quieras cambiarle cualquier

cosa a lo que sucede en tu entorno, es porque no lo aceptas, y si no lo aceptas es porque no lo ves como es. ¡Lo ves

desde la mente distorsionada de la cultura!

Entonces, cuando ves la vida como la vida es, te sientas totalmente feliz. Cuando seas capaz de estar en paz y ser

feliz por ti mismo, estarás viendo la vida como es. Cuando seas capaz de amar y respetar a todos lo seres del

universo, sin excepción, viéndolos como creaciones perfectas de Dios en funciones correspondientes con cada uno de

ellos, estarás viendo la vida como es. ¡Eso se llama despertar!

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¿Ustedes qué prefieren, imaginarse acerca del universo y del proceso del desarrollo de conciencia del hijo de Dios,

que es algo supremamente difícil o que es un trabajo constante y muy agradable? Depende de cómo yo quiera verlo.

Ni es difícil ni es agradable. Es un Proceso. Que yo quiera convertirlo en algo muy difícil y en algo muy

desagradable es mi problema de ignorancia. Que yo quiera transitar ese camino, disfrutándolo a cada instante, es un

asunto de la sabiduría.

El camino de la evolución es como cualquier camino. Tú puedes caminar un camino e irte disfrutando de las plantas,

de las piedras, del aire, y decir, “Hoy caminé un kilómetro... Qué maravilla; tengo un kilometró más y uno menos por

caminar”, o puedes decir, “Qué desgracia la mía... me faltan miles de kilómetros por andar y estas piedras tan duras...

y el sol que está haciendo...”. ¡No es el camino el del problema, es cómo tú lo estas viendo!

(Alguien hace una pregunta y Gerardo responde...)

El ego es una estructura mental conformada por creencias falsas, necesarias e importantes para poder llegar a

conocer la verdad. No puedo pasar de la inocencia (ausencia de información) a sabiduría (información de la verdad),

sin haber pasado por el ego (ignorancia aprendida), porque no hay con qué comparar la verdad. Si no puedes medir la

verdad, no puedes verificarla. Para medir la verdad tienes que medirla con lo que no es verdad; para eso sirve el ego.

El ego es necesario hasta cuando reconozco la verdad. Cuando ya reconozco la verdad, el ego se vuelve un estorbo.

Por eso tiene un límite. Estoy seguro de que nosotros al estar aquí buscando un desarrollo espiritual, ya llegamos al

límite del ego, o esto no nos interesaría a nosotros para nada. Por eso es que ahora podemos empezar a ser felices y

caminar el resto del camino de la evolución disfrutando cada paso que demos y no sufriéndolo... Si ya sufrí

suficiente... Esperemos que sí.

Continuamos con la siguiente cartelera:

Ya sabemos qué es lo real y qué es lo imaginario; ahora vamos a usar esto, como herramienta para el desarrollo

espiritual.

Ya sabemos que en el Universo todo lo que sucede responde a un orden perfecto originado desde la propia

concepción del universo, si pudiéramos llamarlo de esa manera, en la mente de Dios. Como todo lo que sucede es

perfecto, nosotros, los seres humanos, estamos aprendiendo a fluir con ese orden perfecto adaptándonos a cada

circunstancia de cada lugar. Para eso definimos realidad e imaginación. Las dos cosas son útiles si aprendemos a

manejarlas correctamente.

1. ¿Para qué sirve la realidad?

Sirve para la transformación interior. No puedo hacer una transformación interior a menos que yo acepte la realidad

presente en cualquier dimensión donde me encuentre y es, fundamentalmente, la de la tercera dimensión, porque las

otras dos dimensiones son proyecciones mentales que yo adquirí en la tercera dimensión.

2. ¿Cómo se aprovecha la realidad?

Aceptándola como una oportunidad perfecta para aprender a amar y aprender a ser felices.

Cuando la realidad presente que está frente a ti es una realidad donde no hay paz, donde no hay armonía, donde no

hay orden ni respeto, tú la vas a aprovechar para darte cuenta de que tú estas rechazando eso, y por ello no tienes

paz ni armonía interior. En el momento en que la aproveche, diré: “Esta situación no tiene por qué afectar mi paz

interior ni mi felicidad. Mi felicidad no depende de lo que pasa afuera de mí sino de lo que yo decido hacer en mi

interior”. Si esa es mi reflexión frente a una situación, estoy aprovechando la realidad para mi desarrollo espiritual.

Pero si yo llego a tomar una acción diferente que es la usual, como: “... A mí no me gusta esa falta de respeto... A mí

no me gusta ese desorden... A mí no me gusta ese comportamiento... Ustedes tienen que cambiar lo que están

haciendo, etc.“, ¿será que estoy aprovechando la realidad? ¡La estoy desperdiciando totalmente! Y estoy yéndome en

contra de la pedagogía del universo, porque en lugar de aprovechar la experiencia, estoy luchando contra ella.

El propósito de la vida es aprender a tener paz, aprender a ser feliz por mí mismo, aprender a amar a los demás.

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¿Cómo hago para aprender a tener paz? ¡Viviendo en un lugar donde no hay paz! ¿Cómo hago para aprender a ser

feliz? ¡Voy a un lugar donde no es feliz la gente, donde la gente sufre! ¿Cómo hago para aprende a amar? Yendo a un

lugar donde nadie me respeta, donde nadie se ama, donde todo el mundo se arremete... Allí es donde puedo

aprender. Eso se llama aprovechar la realidad. Si tú vas a un lugar donde todo es armonía, convivencia y respeto

mutuo, no aprendes nada porque no te puedes conocer a ti mismo, no sabes cuáles son tus limitaciones, no sabes

con qué eres afectable y herible. Solamente cuando entras a un lugar donde está todo lo que tú permites que te hiera,

puedes reconocer tus limitaciones y trascenderlas... Así se aprovecha la realidad. ¿Se dan cuenta de que lo que

tenemos es una oportunidad maravillosa?

3. ¿Para qué sirve la imaginación?

La imaginación es lo que los maestros llaman LA SEMILLA QUE FECUNDA LA MENTE y esa semilla crece en tu

interior. Se convierte en actitudes, comportamientos y acciones. Si fecundas tu mente con semillas de amor, tus

pensamientos, actitudes y acciones serán de amor; pero si fecundas tu mente con semillas de ignorancia, tus

comportamientos, actitudes y acciones serán de agresión y si son de agresión, el resultado por Ley de Causa y

Efecto, será terriblemente agresivo. Entonces la imaginación es muy sensible, sirve para fecundar la mente con

semillas de amor o con semillas de ignorancia. ¿Quién decide esa semilla? Yo mismo.

Si ya sabemos que la imaginación es un lugar donde no podemos actuar pero sirve para traer semillas a tu mente, vas

a fecundar tu mente con una información. La imaginación trae información a tu mente y tú la seleccionas.

4. ¿Cómo puedo aprovechar la imaginación?

Con semillas de amor... ¿Cómo hago para saber que yo estoy fecundando mi mente con semillas de amor y no con

otra cosa? Es muy sencillo y simple...

IMAGINA Y PIENSA SIEMPRE LO MEJOR DE TODO CUANTO SUCEDA. JAMÁS PIENSES MAL DE NADA NI DE

NADIE, PORQUE FECUNDASTE TU MENTE CON UNA SEMILLA DE IGNORANCIA.

Este es el principio fundamental de la Aceptología, la acción y la imaginación o pensamiento. La imaginación es una

forma de pensamiento en imágenes más poderosa que el mismo pensamiento en verbo.

Imagina y piensa siempre lo mejor, y tu mente se llenará con semillas de amor que se transformarán en tu interior en

un potencial de acción de amor, que traerá un resultado satisfactorio para tu vida, ese es el uso correcto de la

imaginación.

Y el uso de la realidad, es aprovechar cada circunstancia presente en tu vida, a cada instante, para transformar tu

espíritu en un ser de luz, paz y felicidad. No hemos aprendido a hacer eso en los últimos diez mil años, espero que lo

podamos hacer ahora.

Hasta el momento sabemos qué es la Aceptología. Es una ciencia, por lo tanto mide resultados y verifica la aplicación.

El primer ejercicio que hicimos fue reconocer que el idealismo es una situación del Ego que la vamos a remplazar por

algo más simple y practico: aprovechar la realidad presente para generar una nueva realidad mucho más satisfactoria

que la anterior. Por lo tanto, el idealismo se hace innecesario

Mientras yo no logro aceptar algo, eso es un limitante para mi felicidad y la vida me da la oportunidad que yo aprenda

a aceptarlo enfrentándome a ello. Entonces vamos a aprovechar la realidad presente para hacer una transformación

interior. No hay necesidad de idealizar nada porque la realidad se produce en el mismo instante presente en el que yo

estoy y, por lo tanto, no se produce nada hacia el futuro.

El pasado no existe. El futuro tampoco existe. Existe un sólo momento, la realidad presente en el lugar donde yo estoy

y donde puedo actuar. De manera que, ¿para qué me preocupo por lo que no existe? Además, no puedo actuar

donde no estoy. Idealizar es irme hacia el futuro, mientras que aprovechar la realidad es situarme en el presente. El

futuro se crea solito, se crea automáticamente desde lo que tú haces aquí y ahora en la realidad presente. Lo único

que hay que hacer es manejar bien la realidad presente con dos herramientas:

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1. Aprovechar lo presente para mi transformación interior y 2. Fecundar mi mente con semillas de amor... Lo demás se

os dará por añadidura... No es más lo que hay que hacer. Y eso es lo que al ego le cuesta mucho trabajo aceptar.

El Maestro Jesús dijo frases demasiado sencillas y supremamente sabias: La Verdad os hará Libres... ¡Libre de todo!

Entonces, ¿cómo conozco la verdad? A través de los resultados. Buscad el Reino de Dios dentro de Vosotros y lo

demás se os dará por añadidura... Esas dos frases resumen la sabiduría de todos los maestros; porque si yo

encuentro el Reino de Amor dentro de mí, por Ley de Correspondencia, todo lo demás que se presente en mi vida es

de amor... ¿Qué más necesito yo idealizar? Y si yo encuentro la verdad, absolutamente todo me funciona de una

manera perfecta porque todo lo que esta construido sobre la verdad funciona perfecto. Lo que no funciona es porque

se intenta construirlo sobre conceptos falsos... Eso no va a funcionar jamás; es necesario para reconocer mi

ignorancia, pero nada más que para eso.

¿Se dan cuenta que es una situación sencilla? Yo diría: demasiado simple.

Hagamos un ejercicio de desarrollo individual. Escojan entre estas tres opciones y por favor háganlo objetivamente.

¿Cuál es tu actitud ante la realidad?

1. Sufrir y luchar contra la vida, sin éxito, para crear otra realidad (es una situación bastante común, muchas personas

sufren y luchan contra lo que sucede a su alrededor, sin tener ningún éxito en modificarlo y sin poder dejar de sufrir.

2. Sufrir y luchar contra la vida, con éxito, para crear nueva realidades (este es el caso de una persona que sufre, que

trabaja, que pelea, y logra modificar una estructura social. Imagínense, por ejemplo, un Simón Bolívar, Cristóbal Colón

un político o un guerrero. Cualquier persona que logra a la fuerza modificar ciertas estructuras que están a su

alrededor. Las modifica sufriendo internamente porque no las acepta. Por eso lucha contra ellas. Las modifica a través

de procesos agresivos y de violencia, pero obtiene éxito creando una estructura nueva.

Esas son dos posibilidades que se originan en un mismo punto, sólo que algunas personas tienen éxito en ello y otras

no... Pero, ¿qué tienen en común? Ambos sufren y ambos luchan. Una gran energía y un gran ego como el caso de

Juana de Arco, pues aunque se le ha declarado santa, en realidad todo lo que hizo fue por odio porque fue una gran

fuerza de deseo de venganza profunda lo que la llevó a luchar contra los ingleses y tuvo éxito hasta donde la ley le

había pedido que lo hiciera. Y, por supuesto, cuando se fue más allá, ya no tuvo éxito. Tuvo las dos situaciones

simultáneamente: sufrir y luchar con éxito y sufrir y luchar sin éxito y... terminó en una hoguera. Esa motivación es

generalmente del ego. Del ego que busca venganza o del ego que busca reconocimiento.

Tenemos una tercera opción que es aprovechar la realidad presente para transcender tus limitaciones y tener paz

interior. Ahí no estás haciendo nada contra lo de afuera; estás aprovechando la realidad para trabajar contigo.

Ustedes escojan cuál de esas tres situaciones es la que manejan ahora en su vida. Por supuesto que se puede

cambiar.

Como experiencia de aquí para atrás, uno podría decir: “La mayor parte de mi vida he sufrido y luchado para modificar

ciertas circunstancias a mi alrededor pero no he tenido éxito; no he logrado que mi pareja, o que mis hijos, o mis

vecinos, o mi jefe, o el entorno inmediato, o que mis negocios cambien. Siguen igual y yo sufro y lucho contra eso”.

Esa es la primera posibilidad.

La segunda posibilidad. Quienes encuentran en su experiencia que han sufrido y luchado contra ciertas situaciones

del entorno de cualquier índole y, a pesar de haber luchado y sufrido, han logrado modificar ciertas cosas y han

logrado generar nuevas realidades. “Cuando tuve éxito...”, digo, “... valió la pena la lucha y el sufrimiento porque las

cambie...”, ojo ahí está el ego presente. Logre lo que quería, ¿a qué costo? Porque si ustedes miran, por ejemplo, la

vida de Simón Bolívar... él logró ciertas cosas que le correspondían... ¿a qué costo? A costa de todo, porque era un

personaje que tenía todo lo necesario: rico, ilustrado, educado en Francia, pero él tenía un ideal que fue aprovechado

por la Ley de Evolución que lo llevó a invertir todo lo que él era y todo lo que él tenía. Aparentemente consiguió el

ideal... Porque si hoy miramos lo que pasa en los países bolivarianos... Entonces, aparentemente, consiguió algo

necesario en ese momento. La pregunta es: ¿a qué costo?, pues le costó todo: la fortuna, la salud, la tranquilidad y

hasta la vida. Entonces sí podemos transformar ciertas cosas usando el ego a un costo altísimo.

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Vamos a mirar la tercera posibilidad que, si no está sucediendo, la invitación es a que comience a suceder. ¿Ha

sucedido en alguno de ustedes, que esté transcendiendo sus limitaciones para tener paz interior?...

Es necesario, es indispensable, que haya gente que luche, y que luche desde el ego que tiene dos posibilidades: ser

correspondiente y obtener un resultado para modificar algo, o no serlo. Esas son las dos posibilidades que tiene

desde la Ley de la Evolución y desde la Ley de la Correspondencia, pero a nivel personal no hay ninguna diferencia.

Tenga o no éxito la persona, el costo es altísimo; el costo en sufrimiento, en dolor, pérdida en salud, etc., pero es

necesario. Por eso hablamos de que hay tres clases de individuos. Porque alguno de los tres papeles yo debo jugar.

Debes decidir en cuáles de esos papeles quieres quedarte, y por qué razón lo escogerías. O puede ser con dos,

generalmente los dos primeros. Es muy difícil combinar el punto dos con el tres, porque si estoy en una posición, no

estoy en la otra...

El asunto es este: el destino está ahí, pero implica dos cosas maravillosas: 1) Una oportunidad de aprendizaje; 2) Que

yo sea capaz de transcenderla. Pero el destino se me puede presentar como todo aquello ante lo cual yo sufro,

inicialmente, hasta cuando se logre la saturación de ese sufrimiento.

Voy hacerles ahora la última pregunta. Si en este momento ustedes decidieran escoger, en este momento presente,

alguno de esos tres roles, ¿cuál escogerían?

Por supuesto que inicialmente todos habremos pasado por el punto uno o por el punto dos... Inicialmente. Por eso lo

maestros nos hablan de saturación de sufrimiento. Mientras yo no me he saturado de sufrimientos, yo no estoy

maduro para hacer un desarrollo espiritual, porque todavía quiero acomodar el mundo a mis conceptos. Todavía

quiero ir en contra del orden del universo y eso es necesario para dos cosas: 1) para que reconozca mi ignorancia. 2)

Para que los demás que se hacen correspondientes conmigo, y yo con ellos, vivan sus destinos. Por supuesto, todos

hemos pasado por ahí... por eso les decía hoy, ustedes, ¿qué escogerían? El costo de modificar la realidad, o

internar hacerlo, luchando, es un costo muy alto. Es costo en sufrimiento, en dolor, en salud, en relaciones...

en todo.

El problema con el ego es que el ego quiere cambiarle la realidad a los demás para sentirse bueno. Para sentirse

aceptado, porque él depende de la aprobación de otros porque no es feliz por sí mismo.

Nosotros como no somos maestros, necesitamos pasar por todos los sufrimientos para poder aprender. Los

maestros no nacen para aprender, nacen para enseñar.

Antes de terminar, miremos los individuos de tercera clase. Ellos aceptan la realidad presente como una maravillosa

oportunidad para transcender sus propias limitaciones internas por lo cual solamente se ocupan de modificar su propio

interior. Saben que así les corresponderá vivir en las nuevas realidades creadas por los individuos de segunda clase.

No hay nada que deje de suceder en el universo por el hecho de que yo no lo haga o que no me corresponda.

Otros lo hacen. Por supuesto que el ego nos va a decir, “Y si otros lo hacen, ¿por qué no lo hago yo?”. Eso es lo que

el ego busca para decir, “Miren como soy de bueno... Miren como soy de sabio... Miren que yo sí fui capaz”... Y por

supuesto, el ego al hacer eso trae a la persona como resultado un sin número de sufrimientos.

Cuando las personas lo comprenden, es algo simple. En el Universo, así ninguno de nosotros existiéramos, lo que

tenga que hacerse se hará porque habrá alguien que lo haga, porque el universo dispone las personas exactas y

correspondientes para cada función necesaria y todas las funciones son necesarias. Desde luego que cada persona

es correspondiente con la función que desarrolla.

Me gustaría saber si Ustedes encuentran diferencia entre estas dos palabras: Indiferencia y Correspondencia.

Indiferencia: ”A mí no me importa lo que a los demás les pase”.

Correspondencia: “Yo no sufro por lo que los demás necesitan aprender a través de una experiencia”. Es no sufrir

por lo que los demás necesitan aprender o por lo que yo necesito aprender. No se llama indiferencia sino sabiduría.

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Sufrir por los demás o sufrir con los demás se llama ignorancia, y no importarme los demás es un nivel profundo de

egoísmo. Un maestro no interfiere, no porque no le importa, sino porque comprende que lo que la persona está

viviendo es importante y es necesario. Es como si tú vas a sufrir porque un niño esta haciendo una tarea que es difícil

hacerla. Si le haces la tarea, a él no lo beneficias. Lo perjudicas. Tú ves que el niño está sufriendo con su tarea, pero

es necesario que él la haga porque sino no va a aprender... ¿Eres indiferente, en ese caso? Es igual en la vida. Es lo

mismo... la indiferencia es si a mí no me importaran los demás, pero actuar con sabiduría no se llama indiferencia sino

comprensión.

El apego es otra limitación del ego; es que yo me creo dueño de alguien o de algo. ¿Ustedes han pensado que

no somos dueños de nada ni de nadie y que es el ego quien se siente con el derecho de limitar la vida de otra

persona?

Hagamos una reflexión: sólo aquél que acepta la realidad presente como una oportunidad para el cambio

interior personal, podrá vivir en una nueva realidad de paz y armonía. Mientras yo no acepto la realidad presente,

mi posibilidad personal de tener paz y armonía no existe. Observen la incoherencia que manifestamos los seres

humanos cuando hablamos de paz... No acepto a lo demás; no respeto sus experiencias, no acepto lo que está

sucediendo, lucho contra el orden del universo, pero digo que quiero la paz, ¿se dan cuenta de la incoherencia?...

Luchando y peleando no se va a conseguir la paz jamás.

LA PAZ SE CONSIGUE SOLAMENTE DESDE UNA ACEPTACIÓN SUSTENTADA EN UNA COMPRENSIÓN DE

AMOR DEL ORDEN DEL UNIVERSO Y DE LO NECESARIO DE LOS PROCESOS.

La paz tuya, no la de los demás. Tú no puedes conseguir la paz para otra persona; eso es imposible. El ego es el que

piensa que puede producir paz para otra persona. La paz, como el amor, es un asunto personal. Yo estoy en paz o yo

no lo estoy.

Existe una violencia que es mucho más grave y lesiva que la que ustedes ven en los noticieros, y es la violencia que

sucede en el interior de las familias. Esa violencia no es tanto noticia como las otras, pero es la que las origina porque

todas esas violencias físicas con los niños, entre las parejas... todas esas violencias de nivel verbal que producen

daños sociológicos y traumas profundos, y todos esos procesos de violencia en el pensamiento cuando yo

constantemente estoy pensando mal de mí o de los demás, están generando todos los niveles de violencia externa.

Es incoherente hablar de paz si yo no la tengo en mi interior, porque no soy un ser de paz. Soy un ser que maneja

violencia verbal y mental cuando menos, y muchas veces física. Entonces, ¿se dan cuenta que para poder ser

coherente con la paz, primero necesito generar la paz dentro de mí para ser ejemplo de paz? Antes, no estoy

haciendo nada aún.

No se preocupen porque en algún momento la mente rechace una información nueva; eso es absolutamente normal,

eso no tiene ningún problema. Poco a poco vamos a ir verificando realidades a través de la experiencia personal y les

pido que no me crean nada, porque si me llegan a creer, se llenan de más creencias. Solamente verifiquen el orden

del universo a través de sus acciones y de los resultados que obtienen con ellas... Entonces sabrán de qué estamos

hablando.

No se preocupen si todavía en sus mentes hay información no digerida.

En el tema Uno aprendimos:

Ø Que todo resultado es una realidad y por lo tanto el resultado no es algo que yo puedo modificar sino algo de

lo que yo puedo aprender, y puedo aprender cómo generar nuevos resultados y nuevas realidades. Las que

ya sucedieron no serán cambiables.

Ø Que no aceptar la realidad es lo que mantiene el sufrimiento en la mente del ser humano. El sufrimiento tiene

una sola causa: la no-aceptación de algo.

Ø Que en el Universo sólo se puede actuar en la realidad, y realidad es donde yo estoy presente en cualquier

dimensión en que esté. Ahí yo puedo actuar.

Ø Aprendimos que imaginario es lo que sucede donde no puedes actuar, entonces tú imaginas algo porque allá

no puedes hacer nada.

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Ø Aprendimos que frente a la realidad del universo existen tres clases de individuos: Los que sufren sin éxito, lo

que sufren y luchan con éxito para lograr los que sus egos les dicen. Que en ese caso las dos personas están

en atraso espiritual porque todo lo que implique lucha, todo lo que implique sufrimiento, y cualquier nivel de

insatisfacción, están relacionados con el ego y con la ignorancia pero no con el amor y la sabiduría, porque

estoy a un nivel bastante primitivo.

Ø Que aceptar la realidad es la ciencia de la liberación. Mientras no soy capaz de aceptar algo, no soy capaz de

liberarme del sufrimiento. Mientras yo no comprendo el mecanismo del sufrimiento y no comprendo el orden

del universo no puedo hacerlo. Son dos cosas sencillas: hay un mecanismo de sufrimiento y hay un orden del

universo que llamamos pedagogía. Comprendido esto, podemos liberarnos.

Reflexión:

La ciencia de la aceptología la podemos determinar en tres pasos muy sencillos:

Mantener la paz interior, a pesar de lo que afuera pueda suceder. Eso se llama ser feliz por mí mismo; eso genera

una realidad externa.

Actuar dentro de la realidad entrena la firmeza la paz y la serenidad frente al medio externo. Actuar es la

herramienta que conecta mi desarrollo espiritual con la materia y me permite prestar un servicio de amor, porque si yo

no hago nada, no estoy sirviendo a nadie; entonces no estoy amando. Ocúpate de actuar donde tú estás y donde

estés, haz lo mejor que puedas. Lo demás, obsérvalo como parte de los sucesos necesarios en el universo. Siempre

te vas a decir esta frase: todo lo que sucede es necesario para quien lo vive y para quien es lo que suceda.

Usar la imaginación: IMAGINA y PIENSA LO MEJOR PARA FECUNDAR TU MENTE CON LA SEMILLA DEL

AMOR. Como necesitamos comunicarnos, o sea el verbo, expresa únicamente lo que sea adecuado para quien te

escuche para que tengas buenas relaciones y haz solamente lo que es necesario en el lugar donde estés. Lo demás

sobra y es un desgaste inútil de la energía tratar de hacer cosas donde no estoy, o sufrir por lo que no puedo cambiar.

Pasemos al segundo tema:

QUÉ ES LO QUE NO ESTOY ACEPTANDO.

Tenemos tres preguntas para empezar:

¿Sufres, tienes angustia y miedos, así sea en pequeños niveles?

¿Qué es lo que no estás aceptando? Cualquier sufrimiento angustia o nivel de miedo que encuentren en su

interior esta originado en una incapacidad de aceptar algo. Vamos a tratar de descubrir que cosa es ese algo.

¿Cómo puedo yo aceptar eso? Conociendo la ley que lo rige y ¿cómo puedo aprender a aceptar eso? Comprendiendo

que la limitación está en tu mente y no en ninguna otra parte. Mientras yo no haya comprendido que la limitación es

interna, no tengo posibilidad de solucionar el problema, porque el problema del ser humano no está afuera. Está

adentro, y la solución también. No vamos a buscar cosas afuera porque afuera solamente es el reflejo de lo que hay

adentro. Háganse esta pregunta cuando encuentren cualquier miedo o cualquier sufrimiento... Por ejemplo, tengo

miedo de ir a tal lugar, ¿qué es lo que no estoy aceptando? Que no necesito ir a ese lugar. Tengo miedo de que le

suceda algo a una persona que es importante para mí... ¿qué es lo que no estoy aceptando? No estoy aceptando que

no soy dueño de las personas y que mi paz y mi felicidad no dependen de otros sino de mí mismo. Tengo miedo de

perder algún bien material... ¿qué es lo que no estoy aceptando? Que estoy apegado a algo porque creo que de eso

depende mi vida. Eso no es cierto; mi vida no depende de eso. No somos dueños de nada, ¡administramos cosas!

Tengo un sufrimiento porque alguien hizo algo con lo que yo no estoy de acuerdo, ¿qué no estoy aceptando? No

estoy aceptando el comportamiento de otra persona... así, sucesivamente...

Todo sufrimiento, y toda angustia, y todo malestar interior, se origina en algo que yo no soy capaz de aceptar.

Digo... “Es que tú eres muy desordenado...” Qué pena, el problema es que yo no acepto la organización que él tiene.

“Es que tú eres muy mal educado...” Ese no es el problema; el problema es que yo no acepto lo modales de él. El

problema está dentro de mí. A esto lo llamó el maestro Jesús, la paja en el ojo ajeno y la viga en el tuyo. Que yo me

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molesto con lo que los demás hacen, y la limitación es mía: quiero cambiarlos a ellos para no sentirme molesto; es

decir, quiero mantener mi ego. Esa es la causa del sufrimiento.

Cuando tú te preguntas, ¿qué es lo que no estoy aceptando?, la respuesta aparece instantáneamente, pero luego el

ego va a decir: “¡Pero es que esto es inaceptable!” No hay nada inaceptable, lo que pasa es que no soy capaz de

comprender la ley que lo rige.

Para poder aceptar algo yo necesito conocer la ley que rige el proceso. Es lo que estamos estudiando en este taller:

Leyes de Evolución, Leyes de Correspondencia, Procesos Pedagógicos del Universo.

Bueno, finalmente yo puedo decir: “Esa es una Ley del Universo necesaria para un proceso Pedagógico de la

evolución de la conciencia...” ¡Perfecto! Pero, ¿cómo puedo aceptar eso, como aprendo eso? Entonces ahí necesito

comprender algo sencillo: la limitación que origina el sufrimiento está en mi propia mente y no en ninguna otra parte.

Si yo sufro porque en el país hay inseguridad, ¿dónde está la limitación? ¡En mi mente! Yo tengo miedo de perder

algo que yo creo que necesito... No puedo perder nada de lo que necesito como tampoco puedo conseguir nada

que no necesite. Preocuparme porque voy a perder algo que necesito, es ignorancia. No puede perderse lo que

necesito. Estén tranquilos, el ego es quien crea un falso concepto de libertad.

Para ustedes, entre estos dos aspectos, ¿cuál es libertad?:

¿Hacer siempre lo que se me da la gana o asumir las decisiones que yo tomo frente a la vida... ? ¿Se han puesto a

pensar que en el mundo externo a mí es imposible hacer lo que se me da la gana? Porque cuando yo quiero hacer

algo que va en contra del derecho de otro ser viviente, no digo ni siquiera humano..., de cualquier otro ser viviente, yo

ya estoy en contra del Orden del Universo pues no estoy respetando a ese ser. ¿Ustedes creen que tenemos el

derecho de irrespetar y pasar por encima de los demás seres? Entonces la libertad externa no existe... Lo que existe

es la libertad de pensar y de decidir ser feliz, y la decisión de respetar a los demás para que yo, a mi vez, pueda ser

respetado por ellos. Eso sí existe.

Alguien dice: “¡Pero si yo puedo ir a algún lugar! ¿Por qué alguien tiene que decirme que no puedo ir ahí?” ¿Eso es

sabiduría o eso es ego? Eso es ego... y es lo que nos lleva a meternos en todos los problemas del mundo. El ego

quiere hacer las cosas a su manera y no es capaz de pensar y obedecer la ley del Universo.

Cuando yo quiero hacer las cosas a mi manera, el universo me va a responder de esta manera: “Tienes derecho,

tienes libre albedrío, pero, ¡asume el resultado de tu decisión!”

Hemos dicho: “Mira... aquí hay dos caminos: el camino que a ti te corresponde es éste y no este otro...” y tú dices:

“No, es que yo quiero ir por éste... “ Si tú decides ir por ése, eres libre de hacerlo, pero el resultado de ir por ese

camino lo recogerás. Tú no vayas a culpar a nadie. Eso es lo que pasa cuando nos dejamos guiar del ego... Yo quiero

hacer cosas que no me corresponden, trato de ser libre con una falsa concepción de libertad y me voy en contra o de

los derechos de los demás, o del orden pedagógico del universo, y así me hago correspondiente con todos los

problemas que ustedes quieran.

Para no tener estos problemas, necesito aprender algo que nos cuesta mucho trabajo en el ego: obedecer las leyes;

respetar a los demás, para poder ser nosotros respetados.

Preguntas:

¿Cómo puedes reconocer lo que no estas aceptando?

¿Qué síntomas puedes reconocer ante lo que no estás aceptando?

¿Cómo puedes saber que ya lograste aceptar algunas situaciones?

Definitivamente, cuando tengo ira, tristeza, angustia, estrés, miedo, apego, es porque hay algo que yo no acepto.

Cuando me siento obligado a hacer algo, hay algo que no acepto.

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En general, cualquier situación que no sea de paz y armonía está relacionada directamente con una no-aceptación de

una realidad de la vida..., ¿se dan cuenta lo lamentable que es no saber aceptar la realidad? ¡Es dramático para el

interior!

Cuando una persona tiene cualquier nivel de sufrimiento interior ante algo que no acepta, su ego trata de disfrazar la

situación para que no se elimine, porque si se eliminara, se eliminaría el ego mismo. Entonces todo sufrimiento ante

algo externo, es una limitación mental que yo tengo, limitación que no me permite aceptar la realidad. Por ejemplo una

persona celosa, ¿qué es lo que no está aceptando? No acepta que no es dueño de nadie, no acepta que otra persona

pueda encontrar satisfacción o felicidad en otros, tampoco acepta la posibilidad de que la felicidad de esa persona no

depende de otra sino de él mismo, no acepta que las personas pueden estar o no estar, y que lo que necesitamos es

sentirnos felices con la felicidad de otra persona. Son muchas cosas las que no acepta, y eso lo lleva a generar una

reacción interna que se llama limitación mental. Igual va a pasar con cualquier cosa: Si yo tengo estrés, ¿qué es lo

que no estoy aceptando? No estoy aceptando que hay una situación que es superior en un momento dado a mi

capacidad de acción, y no estoy aceptando la posibilidad de que yo voy a disminuir algo porque yo creo que no puedo

vivir sin eso. Siempre está la no-aceptación, cuando tú le dices esto a la vida: “Yo no aceptaría esto de ninguna

manera. Yo no puedo vivir sin esto”. La vida te va a responder: “Vamos a demostrarte que sí puedes”. Es la ley de

correspondencia, a través de la no-aceptación.

Una señora dijo una vez estas palabras dramáticas, en un momento dado de su vida cuando quedó viuda: “Yo no

podría ser capaz de vivir sin mi hijo porque perdí a mi marido”. Al haber dicho esas palabras, “no soy capaz”, la vida le

dijo, “Vamos a demostrarte que tú si puedes vivir sin él”, y el chico murió en un accidente. La no-aceptación nos hace

correspondientes con las situaciones. Cuando tú estas sufriendo por algo, es algo que no aceptas. El ego disfraza las

situaciones para que yo no las busque, porque si no, las voy a quitar y el ego también se acaba.

Para que se orienten un poco mejor, daremos una lista muy específica, como cuando llega un paciente a donde un

médico y le dice, “Mire doctor, yo me siento mal”, y le pregunta que síntomas tiene, y por los sintamos se va a acercar

a un diagnóstico y le manda unos exámenes. Haremos lo mismo con la parte mental.

Cuando estás sufriendo, ¿qué síntomas tienes?

Antes me gustaría decir algo, en la tercera pregunta. Logras saber que ya aceptaste alguna situación porque en tu

interior hay un síntoma inequívoco ante la aceptación que se llama paz interior, satisfacción, alegría, entusiasmo y

energía para la acción. Cuando eso es lo que está presente, tú sabes que ya aceptaste algo. Ante la aceptación

desaparece la posibilidad de sufrimiento. Más adelante vamos a ver que no solamente desaparece el sufrimiento,

sino que se abren las puertas de la abundancia.

Mientras yo no acepte algo, me hago correspondiente con la situación que me enseña a aceptarlo. Cuando lo acepto,

esa situación ya no es necesaria. Entonces la persona que lucha contra algo, cada vez se hace más correspondiente

con mantener esa situación. “Todo aquello a lo que tú le hagas resistencia, se manifestará con más fuerza contra ti”,

porque esa es una ley del Universo. Deja de hacerle resistencia a la vida, y ninguna fuerza podrá ir en contra tuya,

ese es el secreto de la aceptación.

Una persona dice, “Mire si yo... lo peor que podría pasarme a mí sería perder una pierna”. Y seguramente la vida le va

a decir, “Te vamos a demostrar que puedes ser feliz con una sola pierna”. Pero si la persona dice, “Yo podría ser feliz

en cualquier situación que la vida me presente porque la felicidad está es en mi espíritu, no en mi cuerpo ni en la

situación”, a esa persona no le pasa nada, porque no necesita aprender nada. Cuando alguien tiene un rechazo a la

vida, no acepta la oportunidad de aprendizaje que ofrecen las dificultades y la persona dice, “Yo rechazo la vida, más

bien me suicido porque la vida es muy difícil”, ¿qué no acepta? La oportunidad. En el sobreproteccionismo, que es tan

común en los padres, ¿qué es lo que no están aceptando ellos? La experiencia de misión y destino que cada uno de

sus hijos o personas traen. No la están aceptando. Así sucesivamente.

Cuando yo me preocupo por algo, ¿qué no estoy aceptando? ¿Qué puedo perder? Algo que yo ya no necesito. Ese

es el motivo de la preocupación; no has comprendido que jamas podrás perder lo que necesitas, y que si alguien se

lleva algo es porque tú ya no lo necesitas, o lo que necesitas es la experiencia del desapego.

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Cuando criticamos a los demás, no estamos aceptando las costumbres, las ideas y las decisiones de los demás... es

decir, no los estoy respetando.

El ejercicio es dejar de sentir estos efectos que llamamos reconocimientos, y si quiero liberarme de estos efectos,

debo ser capaz de aceptar lo que no acepto. Por ejemplo, cada quien hace y dice lo mejor que sabe aunque se

equivoque, y yo no tengo por qué ir a rechazarlo, ni a juzgarlo, ni a criticarlo... Él tiene derecho a eso, él no tiene la

culpa de que yo me sienta mal con lo que él hace: esa es la reflexión para poder empezar a comprender la necesidad

de aceptar a las otras personas como son.

Haz una lista de todo lo que no estas aceptando, cada vez que tengas angustia, celos, ira, mal genio, estados

depresivos... Cada vez que tengas estrés, vas a preguntarte qué es lo que no estas aceptando ante cada situación,

qué no genera paz en tu interior. Todo ello se va anotando en un cuaderno “libro de bitácora”, no tienes que

mostrárselo a nadie. Va a ser muy personal. Un ejemplo para la lista podría ser: “No encuentro paz en mi interior

porque el dinero no me alcanza”. No estoy aceptando que podría vivir de otra manera más reducida, que no puedo o

no quiero bajar de estatus, que la función que estoy haciendo muy probablemente no es la mía. Que quiero trabajar

sobre los destinos de los demás, en lugar de trabajar sobre los míos. Como ven, se originan muchas cosas que no

estoy aceptando de una situación física que esta sucediendo...

La persona que tiene un malestar físico o una enfermedad, no está aceptando que lo que le impide ser feliz no está en

su cuerpo sino en su mente. No es capaz de curarse porque sencillamente necesita la enfermedad como parte de su

proceso pedagógico espiritual.

Obsérvense todo el mes para completar el libro personal de trabajo y ante cualquier situación que no sea paz, que no

sea armonía, pregúntense ¿qué no acepto? Lo anotan y comprobarán que sale una lista de trabajo supremamente

interesante.

Los invito a que abran otro cuaderno que es el que vamos a ir llenando en la medida en que desocupamos el primero.

Ese otro cuaderno se va a llamar: Lo que yo ya tengo aceptado. ¿Ustedes como reconocerían lo que ya tienen

aceptado?... Porque ya no genera angustia o miedo.

Entonces, cuando una persona tiene miedo a morir no acepta varias cosas: que ella le puede hacer falta a los demás,

es decir, no acepta el destino de las otras personas. No acepta que ella de pronto está haciendo algo que le gusta

hacer, o que quiere hacer, o que considere importante hacer y que no pudiera completarlo.

Cuando yo no puedo aceptar algo, no puede haber un disfrute, una satisfacción. Si no eres capaz de disfrutarte algo,

es porque hay algo que no aceptas. Aquello que eres capaz de disfrutar, es porque ya lo tienes aceptado.

Aquello que trae paz, alegría, entusiasmo y sube tu energía para la acción, está relacionado directamente con lo que

tú ya tienes aceptado, con lo que ya tienes comprendido.

Si yo disfruto mi casa, es porque ya tengo aceptado que esa es la casa perfecta para mí. Si yo me quejo de mi casa,

es porque no la tengo aceptada. Si disfruto mi pareja y ella conmigo, es porque tengo aceptada que es la persona

perfecta. Pero si no la he aceptado y me estoy quejando de mi pareja, entonces yo tengo sufrimiento porque yo no la

acepto. Igual sucede con los padres, los hijos o los vecinos. Si me quejo de mi país, es porque yo no lo tengo

aceptado, y así cualquier cosa de la cual me queje.

La persona con capacidad de aceptación es la persona que es capaz de ser feliz por sí misma. Por ejemplo,

supóngase que hay una pareja que vive en una casa cualquiera. Uno de los integrantes de la pareja se siente muy

feliz en esa casa y la otra persona no. Eso indica que una persona tiene aceptada la casa, y la otra no. Y como el

destino es algo personal, y no colectivo, entonces entraríamos en una situación de buscar un acuerdo o una

conciliación de esa diferencia... ¿Ustedes quien creen que tiene más posibilidad de hacer cualquiera de esas dos

cosas... – el que se siente feliz en su casa cambiarse de casa para darle gusto a la otra persona o viceversa, el que

no se siente feliz en su casa empezar a sentirse feliz en ella, para poder apoyar al que sí se siente feliz? ¿Qué

consideran más fácil que se haga? La primera... porque el que se siente feliz, tiene más comprensión, más flexibilidad

mental, más sabiduría y más amor, y el que tiene más puede dar más. El que tiene menos no tiene de qué dar.

Entonces en caso de relaciones acuérdense del curso anterior, el que cede gana.

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Nota aclaratoria de FUS: En el módulo 6 de Relaciones de Amor, nos sugirió Gerardo poner en práctica un juego muy

sencillo: El que cede gana, el que gana pierde. Cada vez que se presenta una disparidad de criterios en una

relación, el que cede (en forma conciente y voluntaria, dándose plena cuenta de lo que está haciendo) ha ganado en

flexibilidad, en aceptación, en comprensión. Ha derrotado su ego. Ha ganado algo. El que gana pierde, porque dejó

pasar la oportunidad de aprender algo. “Triunfó” pero quedó igualito...

Si tú no eres capaz de ser feliz en cualquier lugar, tienes problema de adaptación, de ubicación.

En alguna ocasión un maestro iba caminando con su discípulo y este le dijo:

- Maestro, yo admiro tanto la paz que Usted tiene... Yo veo que en todas las situaciones que van transcurriendo a lo

largo del camino, yo me afecto con ellas pero Usted no. Enséñeme a ser eso que me parece tan lindo.

El Maestro lo miró y no le contestó. Siguieron caminando y de pronto el Maestro vio una alcantarilla destapada y

empujó a su discípulo dentro de ella. El Maestro se asoma sonriente y mira al discípulo y le dice:

- ¿Cómo te sientes?.

El discípulo contesta, “Me siento horrible; esto es horroroso. Sáqueme de aquí.” El Maestro le dice: Tú me acabas de

hacer una pregunta; te la estoy respondiendo. Cuando seas capaz de sentirte feliz ahí abajo, estás listo para tener paz

imperturbable.

Cuando no acepto algo me hago correspondiente con aprenderlo y ese es el lugar perfecto para eso.

Para poder ser un individuo de tercera clase, necesito haber desarrollado primero una condición espiritual interior. Es

decir, yo no puedo enseñar lo que no sé y no puedo dar lo que no tengo. Fíjense como nos engaña el ego... Dice

que se preocupa por los demás y dice, “Yo quiero trabajar para solucionarle los problemas a los demás”, pero resulta

que yo no he podido solucionar los míos. Si yo no he podido solucionar mis problemas, ¿qué le puedo ofrecer yo a los

demás? Les voy a ofrecer mis limitaciones, mis problemas y mi ignorancia.

El camino correcto del servicio es hacer algo positivo. Si para ustedes los demás son importantes, entonces necesitan

tener dos herramientas para poderles servir a los demás: Saber cómo y Tener con qué.

Si yo no he solucionado mis problemas personales, yo no tengo cómo porque no sé. No tengo con qué, porque no sé

cómo hacerlo. En este proceso de la aceptación, si de verdad aspiran a servirle a los demás no desde el ego sino

desde el amor, lo primero que necesitan es solucionar su problema personal. Mientras no lo haya hecho, soy un

peligro porque estoy pensando que los demás tienen que hacerme feliz y producirme satisfacción. Y si no lo hacen me

desilusiono de ellos y los agredo. ¿Soy peligroso o No?... Peligrosísimo. Mientras yo sufro, no sé cómo ser feliz. Y si

no sé cómo ser feliz, ¿tú qué crees que le puedes ofrecer a otra persona?

El ego trata de hacer lo que no sabe, y se siente bueno, dice, “Hay que darles a los pobres, hay que ayudar a los

demás, hay que ser solidario”, y se siente bueno y no tiene ni idea de cómo se hace eso.

Si tú estás confundido, confundes a los demás. Por ello es mejor quedarme callado. Si yo no tengo nada para ofrecer,

entonces tengo mucho para pedir y no soy un apoyo sino una carga. Si entramos a hacer relaciones siendo cargas

para los demás, esas relaciones no van a duran mucho. Necesitamos ser complementos para los demás y que los

demás sean complementos para nosotros. Una persona con felicidad, con amor, es capaz de compartir su felicidad y

su amor con otros. Una persona sin amor comparte sus limitaciones y genera toda clase de conflictos. Entonces, ¿por

dónde hay que comenzar el trabajo?... Por mí mismo; ese es el punto de comienzo de todo.

Cuando somos libres mentalmente, estamos listos para amar. Para poder hacer eso, necesito aceptar todas las

situaciones a mi alrededor; y para poderlas aceptar, necesito comprenderlas. Es todo un trabajo: Necesito comprender

que todo lo que sucede es perfecto porque responde a un diseño pedagógico necesario para la evolución de la

conciencia. Son los ejercicios que la vida nos pone a nosotros y a los demás. No luches contra ellos.

Escuela de Magia del Amor

Gerardo Schmedling

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Si tú tienes paz interior, y no estás sufriendo ante ninguna cosa, las personas que sufren a tu alrededor no pueden

comprender la razón del por qué tú no sufres ante algo que para ellos es un drama. No lo pueden entender porque no

tienen la información para entenderlo. Si dices, “¡Esto no tiene importancia! Pero ustedes, ¿de qué se quejan?”, las

personas te van a agredir diciendo, “Usted es un insensible; usted es un malo, un descorazonado...”, y toda clase de

apelativos. Para que eso no pase necesitas que no se note que tú tienes paz; que tengas paz pero que no se

note. La persona te puede preguntar, “¿En qué nos vamos para tal parte? Esto es peligrosísimo...”. Tú le dices a la

persona para apoyarla, “Tú tienes razón; esto es peligrosísimo. Vamos a buscar algo que sea menos peligroso...” Tú

sabes que no hay nada peligroso, pero hay unas señales de la vida que son muy claras. Yo les digo esto a las

personas, y he verificado que funciona de una manera perfecta: El miedo jamás es un aviso, es una limitación

mental.

Los avisos son situaciones claras que llamamos las leyes de advertencia. Cuando tú veas advertencias, cuando la

vida te está diciendo, “No hagas algo”, no lo hagas. Si lo haces, estás siendo terco y te vuelves correspondiente con

cualquier problema por tu terquedad. Si tú no ves obstáculos, puedes hacer lo que quieras y no habrá problemas. Si

los ves, no lo hagas.

PREGUNTAS:

¿Qué haces para tratar de desorganizar los diseños pedagógicos de los Maestros de la Ley Universal?

¿Cuál ha sido tu experiencia con estos intentos?

¿Qué tendrías que aceptar previamente, para no afrontar situaciones muy difíciles en tu vida?

Para aclarar lo de la primera pregunta, los diseños pedagógicos de los Maestros de la Ley Universal están impresos

en los destinos que cada uno de nosotros trae al nacer. El destino es un diseño pedagógico mediante el cual vamos a

desarrollar la sabiduría a través de experiencias directas con la vida; por supuesto, son excelentes oportunidades.

Cuando yo no acepto los destinos de los demás o no acepto mis propios destinos, lo que intento es desorganizar un

diseño pedagógico que es perfecto para el universo y para ti, pero si no lo sabes y no lo aceptas, haces algo. ¿Qué es

lo que haces?

Es decir, los procesos pedagógicos son una serie de ejercicios mal llamados problemas mediante los cuales vamos

desarrollando la comprensión y la habilidad para reconocer el orden perfecto de algo.

Cuando no conocemos esto, tratamos de desorganizar el diseño porque yo no lo entiendo. Es como cuando a un niño

el profesor le coloca un problema, mal llamado problema, pero el niño, como no sabe resolverlo podría tomar estas

opciones: “Profesor, por favor póngame un ejercicio que yo sepa hacer...” ¿Qué es lo que esta pidiendo? Está

pidiendo no hacer nada nuevo. Eso es lo mismo que cuando yo le digo a Dios, “Mire, por favor Dios, no me dé

problemas, deme cosas que me guste hacer”... Es lo mismo que decirle al profesor, “Mire, póngame un ejercicio que

yo sepa resolver...” En ambos casos, el profesor te va a decir, “Con eso no aprendes nada”. Esa es una opción. La

otra opción es que me ponen el ejercicio pero yo, en vez de resolverlo, llamo a otro para que lo haga por mí. Eso es

pedir lo que no necesito.

Hay una opción más y es que yo diga, “Quiero la oportunidad de aprender algo nuevo”, y me ponga a resolverlo. Y si

no he entendido, le pregunto otra vez al profesor, “Explíqueme otra vez”. Esos son los diseños pedagógicos del

universo.

¿Qué es lo que haces para tratar de desorganizar los diseños pedagógicos de la Ley Universal?

No aceptamos la realidad y tratamos de impedir las experiencias de los demás.

Escuela de Magia del Amor

Gerardo Schmedling

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(Tabla extraída directamente del Manual de este Módulo)

Cuando estás sufriendo, ¿qué síntomas tienes?

« ¡LA ÚNICA CAUSA DEL SUFRIMIENTO ES LA INCAPACIDAD DE ACEPTAR LO QUE SUCEDE! »

Cómo RECONOCER algunas formas que toma la no aceptación:

Reconozco que

experimento:

Esto es lo que no estoy aceptando:

Rechazo a la Vida La oportunidad de aprendizaje que ofrecen las dificultades

Sobreprotección La experiencia de destino y misión que cada persona trae

Perfeccionismo Que existen diferentes formas de organización y manejo

Preocupación Que puedo perder algo que ya no necesito

Fanatismo Otras formas, caminos, creencias, opciones diferentes a las mías

Mal Genio Lo que otros hacen o dicen, o lo que está sucediendo

Ganas de Condenar Comportamientos y actitudes diferentes a los míos

Rebeldía La necesidad de adaptarme al medio que me correspondió

Angustia Que perdiendo algo, puedo vivir de otra manera

Tristeza La experiencia y comportamientos de otros

Ganas de Criticar Las costumbres, ideas y decisiones de los demás

Rencor Que los demás no tienen la culpa de mis propias experiencias

Ganas de Juzgar Que cada quien hace lo correspondiente con lo mejor que sabe

Apegos Que nada ni nadie me pertenece y que siempre tengo todo lo necesario

Estrés Que las cosas pueden salir de otra manera y solo doy lo que puedo

Miedo La posibilidad de perder lo que tengo, o de no lograr lo que quiero

Celos Que no soy dueño de nadie y que solo el amor puede unirnos

Culpa Que yo no tengo la culpa de las experiencias de los demás

Enfermedad Que el problema no está en mi cuerpo sino en mi mente

Escuela de Magia del Amor

Gerardo Schmedling

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Para ver la realidad, necesito verla neutra. Quiere decir que no es ni bueno ni malo, ni peligroso ni seguro, ni feo ni

bonito... simplemente es algo que esta ahí. Sí, la realidad es eso, pero mi sensación interna es completamente

diferente a lo que es la realidad. Entonces digo que eso es feo o bonito, o malo o bueno, etc...

Si eso es lo que está pasando en mí, es claro que en mi mente hay una dualidad. Que hay una forma de apreciar la

realidad que bien puede ser positiva o negativa, cuando eso no es la realidad; esa es la situación mental interna que

está evaluando lo que está relacionándose con ese mundo externo.

Ante esa primera evaluación, ¿qué es lo que no estoy aceptando cuando me siento mal? Vamos a comprender algo

muy sencillo. Como ya vimos que la realidad no es cambiable, si me siento muy mal ante una situación, si la considero

peligrosa o desagradable, tengo un problema en mi mente. Por supuesto, también tengo la solución en mi mente,

porque lo único que necesito cambiar es la concepción mental que está evaluando la situación externa para

poderla ver como es: neutra, como una oportunidad para conocerme a mí y trabajar en mi transformación. Ese es el

primer ejercicio a realizar.

Sólo aquello con lo que me siento mal, me está mostrando una limitación en mi mente para comprenderlo o

para aceptarlo.

Esas situaciones se presentan necesariamente porque mientras yo estoy aprendiendo, necesito tareas, y esas tareas

es lo que los profesores llaman problemas, pero el nombre correcto es: oportunidades de aprendizaje. Mientras no

he aprendido lo que algo me enseña, es evidente que se repite. ¿Qué hago para que no se repita? Aprender lo que

me enseña. Aprender el manejo de las siete herramientas de amor.

(Alguien comparte un caso de agresión que vivió: un cliente insultó al vendedor y se fue sin pagar)

Debemos aprender cositas sencillas como: “Renuncio a cambiar a esa persona, él tiene derecho”, necesito apartarme

de él o ella. Si ya estoy metido dentro de la situación, tendré que hacer algo; después veo por qué fui correspondiente

con esa situación. Pero si ya estoy metido ahí, no hay sino una sola cosa por hacer. Primero, necesitará la persona, si

va a ser agredida, apartarse en la medida en que pueda hacerlo. Por supuesto, no ofrecerá resistencia a la persona

porque se aumentará la fuerza agresiva. Entonces mantendrá la calma y aceptará a la persona como es. Si necesita

hacer alguna cosa que implique fuerza, pues eso implicará llamar a las personas indicadas para ello, o sea, a la

policía. Si no decides esa opción, tendrías que observar imperturbablemente lo que la persona esté haciendo y

tendrías necesidad de Aceptar como se comporta. Aceptarlo como es. Tendrías necesidad de Asumir que él no tiene

la culpa de que yo me sienta mal, o de que se esté rompiendo algo, o de que yo me esté desprendiendo de algo que

creía que era mío. Necesito tomar una acción que podría ser: “Señor, usted tiene toda la razón en estar así de

furioso”. Lo primero es neutralizarlo, porque si yo le llevo la contraria, él va a estar más furioso. Sin importar la causa

por la que pudiera estar furioso... En su interior hay algo que le parecerá injusto para él, o que no comprende.

La mejor forma de neutralizar a una persona desde amor es decirle: “Mire, usted tiene toda la razón en sentirse como

se siente, nos equivocamos con usted. Por favor, perdónenos. Vamos a solucionar el problema suyo”. Eso lo calmaría

bastante. Inmediatamente, porque él dirá: “Alguien me comprende”. Eso sería Actuar, la tercera herramienta.

La cuarta herramienta seria: “Voy a Agradecerle a la vida la oportunidad que me está dando de aprender con este

personaje, puesto que me está dando la oportunidad de aprender a tener paz, a tener serenidad, a neutralizar”. Eso

es un aprendizaje donde no resulta caro lo que se pagó por él. Estoy diciendo que si el cliente se fue sin pagar la

cuenta, esa cuenta es un valor muy pequeño frente a lo que realmente puede ser el costo de un aprendizaje. Las

Universidades son costosas...

De manera que agradezco y valoro eso. Valoro que si el señor se llevó algo, o dejó de pagar la cuenta,

independientemente de eso, lo que queda en el negocio es suficiente para seguir funcionando, Valoro. Y, desde

luego, Respeto que el señor tiene derecho a tener una experiencia y un comportamiento, y a ver la vida como él

quiera verla o como pueda verla, y me Adapto a la situación. Es decir, voy a seguir sobreviviendo a pesar del

personaje.

Decirlo aquí en este momento puede ser sencillo. Frente a la situación, si yo no tengo un entrenamiento mental,

quedo bloqueado. Se me olvidan las herramientas y se me olvida todo... Entonces entra el instinto, el instinto de

Escuela de Magia del Amor

Gerardo Schmedling

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supervivencia, y lo que hace el instinto de supervivencia es defenderse y pelear. Para que no se me conecte el

instinto, yo tendría que tener muy clara mi mente y estar atento a mis pensamientos. Mientras yo no sea capaz de

aceptar algo, evidentemente voy a complicar mi situación.

(Otro alumno interviene para que se analice desde Magia, el secuestro masivo de más de 60 caleños, en las afueras

de la ciudad, hace seis días, y las incitaciones a hacer algo contra la grave situación de inseguridad.)

Hay dos situaciones que debemos tener muy claras en nuestras mentes: una es la de la Ley de Correspondencia, y la

otra es no confundir dos cosas: lo que está sucediendo con lo que a mí me está sucediendo. Son dos cosas bien

diferentes. Tenemos uno de nuestros vicios mentales, que es el de la generalización y decimos, “Lo que esta

sucediendo”, y yo me incluyo dentro de lo que está sucediendo... ¡No! Eso es lo que está sucediendo; a mí puede no

estarme sucediendo, aunque esté dentro del mismo ambiente. Entonces aun cuando esos hechos son situaciones

claras de desarmonía, también es muy claro que hay una relación directa de correspondencia entre quien ejecuta un

acto y quien lo recibe... Esa situación de Ley de Correspondencia se origina precisamente en nuestra no aceptación

de algo. Es claro que la mayoría de las personas pueden no aceptar ciertas situaciones como las que estamos viendo

–no viviendo en la mayoría de los casos-, en Colombia; y es claro que esa no aceptación está generando miedos, una

serie de angustias, una serie de expectativas, y las personas piensan como enfrentar esa situación desde un punto de

vista externo, modificando la realidad... “Bueno, entonces generemos un ejercito y un frente de lucha y de defensa...”

Todo eso puede ser necesario; de hecho, los ejércitos son necesarios, las guerras son necesarias, las peleas son

necesarias, las defensas son necesarias, pero la pregunta para nosotros no es esa... Eso sabemos que es necesario.

La pregunta es: ¿A quién le corresponde hacer eso? Porque a alguien le corresponde...

Recuerden que la Ley de Correspondencia la manejamos con un gráfico muy sencillo:

Correspondencia de destino complementario

Policía Ladrón

Médico Paciente o persona enferma

Pedagogo Alumno

Tenemos unas situaciones específicas. Decimos, “Yo tengo una persona cuya función es ser policía”; su

correspondencia es con los delincuentes. Se da dentro de las líneas que llamamos los opuestos complementarios,

que son extremos que están cada uno en un lugar de la flecha, porque son del mismo nivel.

Así es como funciona la Ley de Correspondencia. Como todo es necesario, es necesario el policía como es necesario

el delincuente. Es necesario el médico como lo es el paciente... Uno no puede funcionar sin el otro. Un pedagogo sin

alumnos, ¿qué haría? ¿Y unos alumnos sin pedagogo? Un medico sin pacientes, ¿a qué se dedica? Son

correspondencias de evolución, correspondencias de destino.

La cuestión entonces debe ser: Si yo voy a generar un frente de defensa la correspondencia sería...

Defensa Ciento por ciento fuerza o resistencia

Esa es la correspondencia que voy a generar inmediatamente. Pero yo podría decidir otra cosa, porque tenemos el

libre albedrío de tomar decisiones. Entonces voy a generar en vez de un proceso de defensa, un proceso de amor:

Amor Cero resistencia

Me gustaría que en este punto ustedes escogieran en cuál de los dos procesos prefieren estar, porque esa es una

decisión personal. ¿Se dan cuenta? Las defensas son necesarias. El amor es también necesario... Todo es

necesario... La pregunta es: ¿Cuál es el resultado de mis decisiones? ¿En cuál correspondencia quiero o decido yo

estar? Y, ¿cómo hago para decidir eso? Esa es la pregunta de la aceptación.

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Gerardo Schmedling

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Las personas tenemos derecho a decidir cualquier cosa, lo que no podemos hacer es tomar una decisión y después

decir, “No quiero el resultado que se origina en mi decisión”. Eso si no puedo hacerlo, porque eso sí ya está en contra

del orden del universo.

Si yo decido defenderme, habrá agresor. Si yo decido ser un agresor, habrá defensor. Si yo decido perseguir el

crimen, habrá crimen frente a mí. Si yo decido ser justiciero, siempre encontraré injusticia. Todo eso es necesario, ¿en

dónde me voy a ubicar yo? Si me meto de policía, ¿me aparecerán alumnos? No. Voy a relacionarme con los

delincuentes, de ellos va a estar llena mi vida. ¿Está claro esto...?

Otro alumno intervino aquí: “Gerardo, me gustaría que esto lo ampliara porque he encontrado unas personas que

toman una actitud que es como muy fácil... de pronto como una forma de defensa y es una actitud muy indolente,

“Como esto no es conmigo, no me importa”. De todos modos lo que está viviendo un sistema al cual pertenecemos,

de alguna manera es algo correspondiente... (Por supuesto que sí, acota Gerardo)... Somos correspondientes a lo que

estamos viviendo... ¿Cuál es la actitud que debemos asumir?... Tú lo dices muy bien: a través del amor... Es

justamente cubrir eso dentro de un sistema... digamos de unión, porque podemos generar también una masa crítica

para que tengamos conciencia de que aquello que está sucediendo también nos corresponde actuar... No sé...”

Claro que nos corresponde... como realidad externa, el entorno nos corresponde. O no estaríamos aquí... La decisión

que yo tomo a nivel personal con respecto al entorno, va a generar inmediatamente una correspondencia con mi

propia decisión. Entonces voy a partir del punto que tú dices. Es muy importante tenerlo claro para nosotros. Digo

para nosotros, porque a quien no está en un proceso de desarrollo espiritual, ni siquiera le corresponde conocer esta

información. Por lo tanto, no tiene muchas opciones para decidir...

Miremos dos personajes frente a la realidad. Hay un personaje que dice, “Me importa”; y hay otro que dice, “No me

importa. A mí no me importa lo que pase porque eso no tiene que ver conmigo”. Fíjense bien en esto, no es suficiente

que yo diga, “Me importa algo...” Si yo digo, “No me importa”, ¿de qué estoy hablando? Estoy hablando de una

persona sin sabiduría, sin sentimientos, una persona básicamente instintiva que está actuando simplemente desde el

instinto de supervivencia... “A mí me importa una sola cosa, sobrevivir yo. Qué hagan los demás para sobrevivir... Eso

no es problema mío...”. Ustedes, ¿qué nivel de desarrollo espiritual le asignarían a la persona que dice eso? Tendría

poco desarrollo espiritual, ¿no es cierto?

Pero como estamos hablando de personas con desarrollo espiritual, vamos a quitar esto.

Ahora, la persona “A mí me importa”, tiene dos opciones: partiendo del punto de que sí le importa. Entonces, si eres

“A mí me importa lo que está pasando y lo que está sucediendo al entorno de las personas, pero... yo no sé. No sé

por qué sucede, no sé cuál es la razón, el fondo de esto y no sé como solucionarlo tampoco. Esa es mi situación, pero

a mí si me importa”. Entonces, ¿cuál de las anteriores opciones escogerías? ¿Ser policía, ser médico porque está

viendo pacientes, escogerías ser pedagogo, o un proceso de defensa? ¿De seguridad?¿O escogerías un proceso de

amor?

¿Cuál escojo, si no sé? Creo que es obvio lo que escogería si no sé. Me pongo a enfrentar directamente, a cambiar

esto a la brava... me meto a policía, al ejército... O simplemente no voy a cambiarlo, pero voy a generar un proceso

de defensa que me permita eventualmente tener más seguridad... Eventualmente, porque mientras más defensa

haya, va a haber más fuerza al otro lado. Eso, en el caso en que yo diga, “No sé”.

Ahora miremos otro personaje, el que dice, “A mí me importa, pero yo sé la razón del suceso”. ¿Ese sería un

personaje diferente? Sí. A los dos les importa, sólo que el uno no sabe la razón por la cual suceden los sucesos y el

otro sí la sabe.

Entonces, ¿el que la sabe, que escogería entre estas 5 opciones? Escogería posiblemente la pedagógica y escogería

la de amor. Casi que ni siquiera escogería la de médico. De pronto, el médico, dice, “Hombre... hay que ayudarle a las

personas que están siendo víctimas de la guerra, pero... prefiero ayudarles a los heridos antes que causar yo más

heridos”. Éste todavía tiene un poco más de desarrollo espiritual porque dice, “Bueno, es mejor sanar una herida que

causarla”.

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Gerardo Schmedling

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Entonces fíjense bien lo que está pasando... ¿Desde dónde puede una persona que sí le importa, tomar una decisión

frente una situación externa a él? La puede tomar desde dos puntos: desde ignorancia, o desde sabiduría... o desde

algún punto intermedio de esos dos.

Ya sabemos el resultado del que no sabe: se mete de policía o a generar todo un sistema de defensas. No

estudiemos éste, porque ya sabemos el resultado. Estudiemos el otro, que es el que no conocemos. El que sí le

importa, pero que sí sabe la razón por la cual está sucediendo algo.

El que sabe dice esto:

“Todo suceso que enfrenta un ser humano en el universo, es un proceso pedagógico del diseño de su destino

que necesita enfrentar para poder aprender a amar, para poder aprender a ser feliz. Por lo tanto, comprendo

que es necesario el policía, es necesario el defensor y es necesario el médico, pero yo voy a trabajar es con el

amor...”

(Aquí hubo demoras en voltear el casete y se perdió algo muy importante... La advertencia de Gerardo de agregar una

actitud, para el caso del individuo que sabe cómo son las cosas, el cual puede pecar de sabiondo, o ganarse

dificultades con los demás, totalmente innecesarias:

Frente al tema si es planteado en el entorno social, o de trabajo: Respeto y no intervengo, no digo nada, no se

nota que sé...)

Continúa la trascripción... Está resolviendo el siguiente cuestionario:

1) ¿Qué haces para tratar de desorganizar los diseños pedagógicos de los Maestros de la Ley Universal?

2) ¿Cuál ha sido tu experiencia en estos intentos?

3) ¿Qué tendrías qué aceptar previamente para no enfrentar situaciones muy difíciles?

(La respuesta de la primera pregunta es: No aceptar la realidad y tratar de impedir las experiencias de las demás

personas.

Aquí la está desarrollando):

Supongamos que una persona te podría decir desde su bondad, “Yo no estoy interfiriendo... le estoy haciendo un

favor a esos niños, porque si ellos están sufriendo con esos problemas, yo los llevo a jugar al parque”. Si eres el rector

del colegio, tú le vas a decir: “Mire entiendo su bondad pero por favor no vuelva a interferir...” ¿Qué pasa si todos los

días la persona viene y hace lo mismo, no los deja aprender? Tú, como rector o dueño del colegio, ¿qué harías? Le

cierras las puertas, o llamas la policía. No lo dejas entrar porque está interfiriendo con tu trabajo. Eso es lo que

hacen los maestros de Ley cuando yo trato de hacer exactamente eso mismo.

Trato de impedir las experiencias de las demás personas, porque yo creo que son injustas. Pasa lo mismo con la

persona que cree que al niño le colocaron un problema. En vez de decir, “El niño tiene un ejercicio”, piensa que es

injusto que a los niños se les pongan problemas... A los niños no les ponen problemas, les ponen ejercicios.

Nosotros en la vida no tenemos problemas; tenemos oportunidades. Si las llego a ver como problemas, ya me

equivoqué. Y si yo digo que los demás tienen un problema, y que yo se los voy a resolver, estoy jugando a la

interferencia de un proceso pedagógico. ¿Eso qué genera? Genera todos los conflictos y todos los bloqueos que

vienen hacia mí, porque yo no estoy aceptando el Orden del Universo, el diseño pedagógico, lo que cada quien

necesita aprender y lo que yo necesito aprender. ¿Está claro lo que hacemos para interferir?

Cuando hemos estado tratando de interferir... Todos lo hemos hecho en algún momento de nuestra vida y quizá lo

seguimos haciendo aún, ¿cuál ha sido el resultado de estos intentos? ¿Qué han visto que pasa con eso...? Trato de

cambiarle los destinos a los demás, de asumir lo que necesita hacer cada uno de ellos, de echarme las cargas que a

mí no me corresponden, de sufrir por los demás o sufrir con los demás... El resultado es una úlcera, un desgaste, un

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problema, sufrimiento, angustia, peleas... Y las personas y las circunstancias no cambian; siguen iguales porque

ese no es el método.

Sufrir por los demás se llama bondad y no sirve para nada. Sufrir con los demás se llama compasión... y no sirve para

nada. Compasión significa acompañar a los demás en su pasión... Con eso no le solucionas nada a nadie. Sufrir por

los demás es lo que nos enseñó la cultura como ser bueno... “Si tú no sufres, tú eres malo”. ¡Por lo tanto, para ser

bueno necesitas sufrir!...” Esa es la ignorancia y ése es el proceso que hace el “bueno”. Se siente bueno sufriendo

por otro y se siente bueno interfiriendo con su programa pedagógico, tratando de sacarlo de él. Cree que es bueno

cuando le hace la tarea al niño... ¿Eso es ser bueno? El se siente bueno, pero no es bueno sino ignorante. Eso es

exactamente lo que nos pasa y por eso es que encontramos bloqueos, dificultades y peleas. Porque me estoy

yendo en contra del Orden del Universo sin saberlo.

Si ya entendimos las dos primeras preguntas, ¿Qué tendrías que aceptar previamente para no enfrentar situaciones

muy difíciles?... Cuando digo muy difíciles, quiero decir que nosotros necesariamente enfrentamos dificultades, porque

las dificultades son parte del diseño pedagógico del Universo. Pero cuando yo complico las dificultades es porque yo

me fui en contra de la pedagogía. Una cosa es que yo tenga una tarea, y otra cosa es que yo complique mi tarea. Las

tareas son apenas las necesarias... Yo puedo complicarlas. Por terco. Complico mi destino innecesariamente.

Entonces, ¿qué tendría que hacer? Necesito aceptar la realidad de la vida, tanto de la mía como la de los demás.

Aceptar la realidad significa aceptar la Voluntad del Padre y no la mía, y necesito aceptar las experiencias propias y

ajenas, no interferirlas. Eso se llama no tener miedo a nada. Aceptar la Voluntad del Padre. Mientras yo tenga

miedo, no estoy aceptando nada.

Entonces, ¿cuál es el ejercicio? El ejercicio es empezar a trabajar con ustedes mismos para luego tener una excelente

herramienta de servicio hacia los demás. Es inútil pretender servirle a los demás mientras yo no sepa cómo hacerlo.

Eso es lo mismo que ir a pedir en un colegio el cargo de pedagogo, cuando no tienes ni idea de enseñar nada, y ni

siquiera tú mismo sabes lo que podrías enseñar.

Si una persona inocente, es decir, sin información, va a pedir el cargo de director pedagógico de un colegio... ¿qué le

dicen? “Mire señor, qué pena con usted, pero es que usted no es idóneo”. Entonces, cuando yo trato de hacer esto en

el Universo los maestros de Ley me dicen: “Usted no es idóneo”; y, ¿cómo me lo dicen?... No con palabras... con

bloqueo: no puedo hacerlo. Esa es la respuesta.

Si Ustedes aspirar a fluir con el orden del universo, tengan en cuenta estas dos reflexiones:

• Lo único que necesitas cambiar está dentro de ti, nada más necesitas cambiar. Lo que está fuera de ti es

perfecto, corresponde al Orden del Universo y a los diseños pedagógicos de la vida.

• Sólo enfrentamos situaciones que no hemos comprendido ni aceptado previamente. Es decir, todo aquello

que tú ya has comprendido y aceptado, no tienes por qué vivirlo. Por eso cuando una persona dice, con total

aceptación y comprensión: “Si sucediera esto, eso no me impediría ser feliz”, eso ya no le pasa. A las personas

que dicen, “Lo que yo no aceptaría sería esto...”, les digo, “Es lo primero que te va a suceder”.

Cuando asesoramos parejas que se van a casar les pregunto, “¿Qué es lo único que no aceptarías de tu pareja?” La

persona me hace una pequeña lista de lo que no podría aceptar y le dijo: “Será lo primero que te va a suceder porque

lo que no aceptas es lo que necesitas aprender”. Si la persona me dice, “A mí no me gustarían algunas

situaciones, pero si llegaran a suceder yo las comprendería y no serían un conflicto para mi”, le digo: “No te van a

suceder”... y no le suceden.

Si una persona por destino necesitara perder una pierna para aprender aceptación, pero previamente dijera, “No hay

nada que pueda impedirme ser feliz, así me faltaran las dos piernas...”, ya no necesita ese accidente o esa

enfermedad. No la necesita porque ya la tiene aceptada. La necesita mientras no la ha aceptado. O, ¿por qué creen

que nos enfermamos los seres humanos? Porque es parte de un proceso pedagógico del Universo, porque

necesitamos aprender a no enfermarnos...

Vamos a la siguiente reflexión y a concluir el tema:

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Quien comprende, acepta y obedece la voluntad del Padre, ya nada más tiene que aprender del sufrimiento.

Por eso es que se puede trascender el sufrimiento con la aceptación.

Cuando tú aceptas la realidad tal cual es, sin sufrir ante ella, tú ya no tienes nada más que aprender del

sufrimiento. Puedes continuar el resto de tu vida en paz y en armonía y entonces te llamas Maestro Humano en

Sabiduría. Ese es el título que otorga la vida. Mientras yo sufra, no he terminado de aprender.

En el tema No. 2, aprendimos que:

Ø La única causa del sufrimiento es la no aceptación de la realidad del universo y su pedagogía.

Ø Aprendimos que la única forma de aceptar algo es comprendiendo la ley que lo rige. Por eso es que

necesitamos poco a poco ir comprendiendo que el Universo está regido por leyes matemáticamente exactas y

perfectas.

Ø Comprendimos también cuáles son los síntomas de la no aceptación. Son síntomas claros de sufrimiento, de

angustia, de dolor, de estrés. Aprendimos cómo verificar que ya aceptamos algo porque se invierte el proceso

interior, hay paz, hay aceptación, entusiasmo, alegría, energía, se desbloquean las situaciones. Esos son los

síntomas de que ya aceptamos y comprendimos.

Ø Aprendimos que la no aceptación trata de desorganizar los procesos pedagógicos del universo por lo cual nos

enfrentamos con la ley y la ley evita que yo tenga ningún recurso para poder interferir (bloqueos).

Ø Finalmente, aprendimos que no sucede nada que haya sido previamente comprendido y aceptado. Una

persona que tiene aceptada la vida como una maravillosa oportunidad, y que no sufre, no le pasa ninguna

cosa que no sea satisfactoria. Solamente cuando luchamos contra la vida nos hacemos correspondientes con

situaciones complicadas y, a veces, complicadísimas... pero eso es la no aceptación; ella es la que produce

ese resultado.

Por favor, trabajen en su interior, porque es la única forma de trascender espiritualmente. El trabajo espiritual no lo

puede hacer una persona por otra. Yo puedo compartir con ustedes las experiencias, las herramientas que yo he

encontrado, pero el entrenamiento con esas herramientas y el uso de ellas depende de cada uno de ustedes. La única

forma de obtener éxito es trabajando, es obteniendo resultados por nosotros mismos.

Para mi fue maravilloso compartir este día con personas tan especiales, porque están

interesadísimos en trascender hacia niveles superiores y eso me parece maravilloso. Los

felicito, me encanta estar con ustedes, me complacerá mucho que sean felices. ¡¡Que el Padre

los acompañe!!

Continua en la siguiente página...

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Escuela de Magia del Amor

Gerardo Schmedling.

Maestría en Amor para aquellos que no necesitan sufrir más.

Módulo 7 (de 13) ACEPTOLOGÍA. Segunda clase en Cali. Grupo del sábado.

Sep. 23 de 2000

Quiero darles nuevamente las gracias por haber venido hoy a acompañarnos; por traer siempre sus corazones

abiertos y sus mentes dispuestas al amor... Bienvenidos. Gracias por estar hoy aquí.

El propósito de este taller es llegar a producir una profunda comprensión en nuestro interior que nos lleve a encontrar

La Aceptación, esa herramienta de liberación total del sufrimiento. En todo lo que estamos compartiendo, hemos visto

que hay una sola causa que produce el sufrimiento en el ser humano y esa causa es, exactamente, la

incapacidad en un momento dado, de poder aceptar los sucesos que rodean la vida de cada uno de nosotros.

Por supuesto que para poder aceptarlos, necesitamos primero comprenderlos.

Ya hemos trabajado muchas herramientas para entender cómo funciona en el universo algo que llámanos el proceso

pedagógico. En la medida en que vamos entendiendo que la vida es como un gran colegio, y que los sucesos a

nuestro alrededor no son nada más que la tareas que la vida nos pone para que aprendamos lo que vinimos a

aprender a la vida: Aprender a ser felices por nosotros mismos y Aprender a amar al prójimo como a mí mismo.

Ese es el aprendizaje fundamental porque el uno es externo y el otro es interno. Ser feliz es algo puramente interno

del ser humano. La felicidad no es algo que está afuera, es algo que está adentro. Y amar es algo que tiene qué ver

con lo que sucede afuera, porque necesito poder aceptar, respetar todas las personas, todos los seres vivientes y los

sucesos a mi alrededor, para poder pensar que yo les estoy amando. Ese aprendizaje es precisamente el que nos

tiene ahora en el planeta tierra. Estamos disfrutando una maravillosa oportunidad de aprender.

Definitivamente, mientras no logremos aceptar la realidad como simplemente un espejo que nos está mostrando la

necesidad del cambio interior, no podremos avanzar en el desarrollo espiritual y en la liberación de nuestro

sufrimiento.

Recordemos dos definiciones muy sencillas que es importante tenerlas claras: cuando nosotros vamos a buscar en

los libros el significado de felicidad o el significado de amar, lo más probable es que encontremos unos cientos de

volúmenes con cientos de páginas acerca de la felicidad y del significado del amor. No es necesario leer tantos libros

ni tantas páginas, para comprender algo tan simple como esto:

Los concepto de los hombres acerca del amor, de las leyes del universo, de la felicidad, son muy diferentes, muy

opuestos y, por lo general, bastante contradictorios.

Vamos a mirar algo mucho más simple que no se origina en los libros, es algo que los Maestros nos dicen y su

simpleza es sorprendente:

Felicidad es igual a algo y amar también es igual a algo.

Vamos a decir que felicidad es exactamente igual a cero sufrimiento. Cuando una persona en su interior tiene cero

sufrimiento, significa que esa persona es ciento por ciento feliz, porque la no felicidad es el sufrimiento ante ciertas

situaciones externas. Si yo no tengo ningún sufrimiento, ni sufro ante nada, ya soy feliz. Por eso, los maestros son

felices y tienen paz en su interior.

En cuanto a la parte externa, lo que tiene que ver con nuestras relaciones, y con las personas, y con todos los seres

vivientes, también es igual a cero. A cero resistencia.

Es elementalmente simple lo que vinimos a aprender al mundo. Lo que vinimos a aprender a este colegio es

elementalmente simple. Aprenderlo, es todo un reto. Es todo un trabajo porque precisamente todo nuestro sistema de

creencias, acumulado en nuestra mente, que conforma la personalidad y el ego humano, no nos permite aceptar la

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realidad y, por lo tanto, el sufrimiento en nuestro interior es altísimo. Al no aceptar la realidad yo le estoy haciendo

resistencia. Le estoy haciendo resistencia a las personas, a sus estructuras, a sus comportamientos, a sus destinos. Y

mientras más resistencia yo le hago, más fuerza voy a encontrar; más oposición, más conflicto, más guerra y más

problemas...

Cuando le hacemos resistencia a algo, no vamos a medir la fuerza que tiene, sino qué tanta resistencia soy yo capaz

de ponerle al Orden del Universo, eso es lo que en realidad medimos. Por supuesto, no habrá forma de medir

realmente la fuerza que el universo tiene, que es la fuerza de la creación y la pedagogía. Lo que siempre estaremos

midiendo -cada uno de nosotros lo mide-, es la resistencia que yo soy capaz de oponer al Orden del Universo y esa es

la actitud que se traduce en conflictos. Por lo tanto, si logramos comprender bien lo que significa la ciencia de la

Aceptología, nosotros dejaríamos de ponerle resistencia al mundo y empezaríamos a fluir con él; eso ya nos daría la

capacidad de amar. Al no tener resistencia, significa que estoy aceptando el Orden del Universo. Aceptarlo significaría

que yo dejaría de sufrir precisamente por las cosas que no puedo cambiar, que no me corresponde cambiar, y que no

se necesitan cambiar, porque lo único que necesitamos cambiar está adentro de nosotros. Afuera no hay nada que

cambiar, afuera todo lo que sucede (aun cuando a nuestra mente le cuesta un poco de trabajo aceptarlo), es

necesariamente perfecto para el proceso del universo. Esa es la idea general de Aceptología.

Ahora, para trabajarla profundamente, para que nuestra mente la acepte, haremos ejercicios muy concretos, que

vamos a estar practicando en todo el taller.

Recordemos algo... ¡son cosas tan sencillas!... como todo lo que dicen los Maestros: El Universo y su Organización

son lo más simple y sencillo que existe; lo que es complicadísimo es la mente humana que está llena de

limitaciones;

Comprendiendo, tenemos la herramienta para aceptar el orden del universo; si lo aceptamos, nuestros sufrimientos

van a desaparecer. Si nuestros sufrimientos desaparecen, entonces empezamos a amar; y si empezamos a amar,

empezaremos a fluir con el orden perfecto del universo y nos llenaremos de paz en nuestro interior. Así es como se

trasciende... ¿Cierto que no es tan difícil?

En nuestro primer tema trabajamos la razón de por qué la Aceptología es una ciencia. No estamos hablando de

creencias, de religión. No estamos hablando de ninguna cosa que no pueda medirse y comprobarse. Por lo tanto,

estamos hablando de ciencia.

Hay algo que puede medirse fácilmente. Se llama los resultados que cada uno de nosotros obtiene en su vida. Si

puedo medir los resultados, podría también ubicar las causas que los generan o la razón por la cual obtengo esos

resultados. Podría aprender a obtener resultados voluntariamente y no al azar, porque un resultado al azar, positivo o

negativo, no sé como repetirlo. La idea es que yo sepa como generar resultados y eso es lo que se llama saber.

Para eso no sirve una creencia.

Los resultados medibles están unos en nuestro interior, y otros en nuestro exterior.

¿Qué podemos medir en nuestro interior? Paz como desarrollo, y sufrimiento como disminución.

Es muy fácil que cualquiera de nosotros pueda observarse a sí mismo y darse cuenta de si está sufriendo, si está

angustiado, si tiene estrés, si tiene miedo... y en qué intensidad los tiene, o si no los tiene.

Lo que podemos medir es una disminución de nuestros niveles internos de sufrimiento, de angustia, de miedo, de

expectativas, como también podemos medir un aumento de nuestra paz interior, de nuestra serenidad, de nuestra

capacidad de actuar frente a las situaciones con una mayor paz interior y con una mayor serenidad.

Externamente, ustedes también pueden medir cuatro cosas. Cuatro “problemas” humanos que son la pedagogía del

universo y que pueden medirse también fácilmente, si yo estoy aprovechando lo que esas situaciones me enseñan.

Los cuatros problemas ya los hemos mencionado; vamos a repetirlos:

- Problemas de relaciones.

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- Problemas económicos o lo que llámanos problemas de escasez o de recursos.

- Problemas de salud.

- Problemas de ubicación (incapacidad de adaptarse a un sitio cualquiera). La persona que no se siente bien en su

casa, no se siente bien en el trabajo, ni en su país, ni en el planeta, entonces, ¿para dónde va a irse?

Veamos como puede medirse que estamos haciendo un desarrollo espiritual...

Si yo empiezo a tener menos problemas de relaciones, es decir, tengo una convivencia más pacifica con las personas,

estoy mejorando espiritualmente. Si empiezo a tener menos problemas de recursos, es decir, si empiezo a tener los

recursos necesarios para lo que hago... para vivir en la vida. Si empiezo a tener una mejor salud física y mental, y si

empiezo a sentirme más a gusto en donde estoy y en lo que hago, es claro que esos indicadores me están mostrando

desarrollo espiritual.

Estamos hablando de algo medible, por lo tanto estamos hablando de ciencia.

En la parte del segundo tema, donde hablamos de cómo hacemos ante lo que no estoy aceptando, es claro que

hicimos varias preguntas de qué es lo que yo no estoy aceptando, preguntas que dejamos como ejercicio. Era dos

cuadernitos o uno solo con dos columnas, en una colocamos lo que no estoy aceptando y en la otra columna lo que

yo ya tengo aceptado. La forma de medir es muy sencilla:

Cualquier cosa ante la cual yo me siento mal, es algo que no estoy aceptando.

En la medida en que vamos haciendo esa lista vamos encontrando cuales son nuestras limitaciones por superar.

Recuerden que lo que no estoy aceptando puede estar asociado con cualquier tipo de situación. Cuando me siento

mal con una persona, ¿qué no estoy aceptando de esa persona? Me siento mal ante una situación cualquiera, ¿qué

no estoy aceptando de esa situación? Si yo estoy observándome cuando voy por la calle y de pronto me siento mal,

¿qué no estoy aceptando? Ahí van a aparecer nuestras limitaciones mentales.

En la otra columna, aquellas cosas con las que te sientes bien, con las que te sientes en paz, es lo que tú ya tienes

aceptado. Te sientes muy agradable con alguien, o te sientes muy agradable en una situación o en un trabajo...

Observo algo que no me causa ninguna inquietud interna, eso es lo que yo ya tengo aceptado. La idea es ir

cambiando la tablita hasta que desaparezca todo lo que no tengo aceptado y pase a ser todo totalmente aceptado. En

ese momento, habré concluido prácticamente la totalidad del desarrollo espiritual en el campo humano. ¿Han

hecho el ejercicio? ¿Han encontrado alguna cosa que no estén aceptando?

Ante cualquier situación de angustia, de miedo, de sufrimiento, de estrés, hay algo que yo no he sido capaz de

aceptar, ¿cómo me voy a liberar de esa situación? De una manera muy sencilla: aceptándolo. ¿Cómo lo voy a

aceptar? Comprendiéndolo. Y, ¿cómo lo voy a comprender? Estudiando las leyes que rigen el universo y sus

procesos pedagógicos. Eso es lo que estamos haciendo en este taller, que se complementa con todo lo que hemos

visto anteriormente.

En la página 9 del manual aparece el siguiente cuestionario, que después de comprender lo estudiado en la clase

anterior, estás en capacidad de contestar.

Antes de continuar, trata de responder por tu cuenta las siguientes preguntas.

1- ¿Para ti, que significa realidad?

2- ¿Cuáles realidades te gustaría cambiar?

3- ¿Qué pasa, en tu interior, cuando no puedes cambiar la realidad?

4- ¿Si la realidad no es cambiable por ti, cómo harías para no sufrir ante ella?

5- ¿Cómo puedes saber que te corresponde, sin duda, modificar tu entorno?

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6- ¿Cómo harías para generar una nueva realidad para ti?

7- ¿Cómo puedes saber que sí estás aceptando la realidad?

¿Para ti que significa la realidad?, tiene varias definiciones que se complementan. Realidad es lo que se da en un

lugar donde yo puedo actuar.

(Hay un corte en este punto de la grabación, donde creo recuerda que la realidad externa no es cambiable, sino que si

cambio mi realidad interna, me hago correspondiente otras realidades externas diferentes y desde mi punto de vista

mejores... o peores. Pero la realidad anterior sigue ahí, mientras sea necesaria para las experiencias de otros. Deja de

ser mi realidad externa, pero sigue existiendo. F. Uribe)

Si un policía desea pasarse a médico, la policía no desaparece por esa razón. Si un médico desea pasarse a

defensor, los médicos no desaparecen por esa razón. Si un defensor decide pasarse a pedagogo, los defensores no

desaparecen por esa razón. Si un pedagogo decide ser policía, los pedagogos no desaparecen por esa razón...

Si nada cambia por el hecho de que yo cambie, ¿qué es lo que cambia? Hay algo que cambia pero, ¿qué es? Lo que

cambia es mí experiencia. No cambia la experiencia del entorno; no cambia la correspondencia de destino que cada

quien necesita vivir. Esa no cambia porque no es cambiable... ¿saben por que? Porque si esa fuera cambiable por

nosotros, desordenaríamos totalmente el proceso pedagógico del universo entero; eso no esta permitido por la ley de

Universo. No puede hacerse. Lo que sí puedo hacer yo es cambiar de función, de actividad, de lugar, cambiar de

experiencia a nivel personal. El día que una persona pueda hacer esto, se lleva una experiencia muy agradable. Dice:

“Decido declararme en estado de paz y de amor y no ser parte de las correspondencia, ni de defensas, ni de violencia,

ni de agresión de ninguna naturaleza”. Las demás personas a su alrededor le van a decir inmediatamente: “Usted se

volvió malo... a usted no le importa... Usted es un indolente...”. Tienen derecho a decirle eso porque no entienden de

qué se trata.

Para que eso no pase, tenemos que hacer eso sin que se note. Porque si se nota, los demás se sienten agredidos por

ti, es decir, se sienten invalidados y no apoyados y casi que tú te conviertes en el enemigo de ellos, porque esa es la

reacción del que no sabe. Pero si lo haces correctamente -sin que se note-, (la persona piensa: “Yo me voy a pasar a

pedagogo, me voy a pasar a amar, pero que los otros no se den cuenta de eso para que no me confronten...”), te vas

sorprender de algo. Hay mucha más gente haciendo esto de la que se supone; pero viven en otro nivel de

correspondencia porque ya no lo corresponde el anterior. Equivale a decir: «Yo estaba en el piso tercero del edificio

pero un día cualquiera decidí empezar a actuar como se actúa en el piso cuarto. Estando en el tercero decidí hacer lo

que se haría en el cuarto; entonces, a la hora menos pensada vino alguien del cuarto y me dijo: “¿Sabe qué? Como

Usted actúa como del cuarto piso y no del tercero, véngase para el cuarto piso porque usted ya no tiene oficio allí”...

“Oiga, ¿y los del tercero...?” Hay unos del segundo que están subiendo al tercero, entonces ellos te van a reemplazar

a ti, para hacer lo que se hace en el tercero”. Con esto quiero decir que independiente de que yo haga o no, de que

yo exista o de que yo no exista, en el universo nada va a dejar de funcionar como le corresponde funcionar.

No sé si ustedes han pensado en algo... Esta es una reflexión profunda que le hacemos a las personas cuando están

confrontadas con algo que no aceptan. Cuando no estoy aceptando algo, entonces me siento con la obligación

de cambiar eso que no acepto. Entonces le pregunto a las personas, “¿Si tú no existieras en este momento, eso

dejaría de suceder?”... ¡No deja de suceder!

Una persona dice, “Hay que dar limosna porque sino los pobres no desaparecen...”. Yo le digo, “Si tú no existieras,

¿los pobres desaparecerían?” ¡No desaparecen porque necesitan la experiencia y habrá otro que te reemplace en

eso! Hay que dejar de ser el ignorante de turno.

El problema de fondo se va a reducir a una sola cosa... ¡¡Experiencia personal!! No es el universo el que cambia, no

son sus procesos los que cambian. Somos nosotros lo que podemos ascender de un piso a otro, o bajar de un piso a

otro, o cambiar nuestra experiencia de vida, individualmente.

Hay unas técnicas que vamos a seguir estudiando en los módulos que siguen, que son las técnicas de maestría. Por

ahora, solo puedo decirles que una técnica de maestría consiste en que no se note que tú sabes más, porque los que

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saben menos se van a sentir muy mal contigo porque no te pueden comprender. Por supuesto, que el que sabe

menos no podrá evitar que se note, porque sus resultados son diferentes. El asunto de la sabiduría es que

necesitamos manejar la información. El universo entero, y todo lo que en el sucede, está organizado con base a

información. Transmitir la información adecuada, oportunamente y con sabiduría, es una técnica de maestría. Es

evidente que si hay un grupo de personas o una persona cualquiera, que está frente a una situación difícil, con mejor

información la podría manejar mejor, pero esa información jamás podrá ser superior a la que la persona pueda

comprender o manejar, porque no le harías un favor. Tampoco puede ser inferior. La información debe ser la exacta

para él. Los Maestros dicen que la información debe ser eficiente, suficiente y oportuna. Ahí es donde se requiere

sabiduría.

Tengan en cuenta algo. Necesitamos interactuar con información allí donde estamos, porque esa es nuestra

correspondencia. La pregunta es, qué información le vas a dar tú a una persona, y cómo haces para determinar cuál

sería la información apropiada para él. Si las personas están muy cerca y tenemos la oportunidad porque las personas

están preguntando, necesitaré darles la información. De lo contrario, tendré que limitarme a esperar a que se

desenvuelva la situación, de acuerdo al orden previsto en el plan del universo.

La idea es que si nos involucramos en situaciones agresivas, seremos correspondientes con situaciones de violencia

cada vez más fuertes... Una persona puede estar dentro de un ambiente violento sin él ser violento, ¿qué es lo que

está haciendo esa persona ahí?... No va a pelear porque el es una persona de paz dentro de un mundo de violencia.

Entonces lo que él está haciendo ahí es mostrando dos cosas: un resultado y una opción. Dando una información.

Si una persona está muy angustiada por cualquier situación y necesita una información o servicio, ustedes, ¿a quién

creen que recurriría? ¿A una persona en quien ve que tiene paz, o a alguien que está aún más angustiado que él?...

El diría, “Si esta persona, que también vive el mismo entorno que yo, tiene más paz, debe ser que comprende algo”...,

y por lo tanto recurriría a ella. Ese es el trabajo del justo: dar información y servir. Por supuesto, es un trabajo,

una función.

La idea es ésta: si decidimos involucrarnos en un sistema ofensivo o en un sistema de defensa, la correspondencia en

el otro extremo es de la ley, no podremos evitarla: 100% de fuerza y resistencia...

(Ante una pregunta) Cuando haya advertencias... Pues las advertencias son para tomarlas en cuenta... Si una

persona tiene advertencias y no las toma en cuenta, habrá que preguntarle qué es lo que no está aceptando. Por

ejemplo la persona que tenía... Digo “tenía” porque aún cuando crea que tenga, la realidad es que ya no lo tiene...

Tenía una finca, productiva o no, en algún lugar donde ahora no tiene acceso por situaciones de guerra, e insiste en

seguirla teniendo. La vida le hace advertencias: “Mire, usted eso ya no lo necesita. Ya no es lo que usted administra”...

pero si la persona tiene el ego fuerte, ¿qué haría? Diría, “No, pero es que esto es mío; nadie tiene por qué quitarme lo

que es mío... Nadie tiene por qué coartarme mi libertad ¿Por qué alguien me va a decir a mí que vaya o no vaya a tal

parte, si es que yo soy libre...”. Si esa es la posición mental, decidirá irse en contra de la advertencia. Desde luego

tendrá un resultado. No puede decir esa persona que ese resultado es injusto... es el correspondiente con su decisión.

Pero si la persona tomara otra decisión y dijera, “No necesito eso puesto que ya no lo tengo. Necesito aceptar que ya

no lo tengo porque no lo necesito y eso no me impide ser feliz...”, entonces no generaría esa correspondencia.

La advertencia es bastante particular, no es algo colectivo. Las advertencias son cosas muy específicas; no son cosas

generales. Son situaciones absolutamente particulares. Es decir, si a la persona en cuestión nadie le está diciendo

nada, no hay advertencia. Alguna persona me ha dicho, “Voy a hacer un viaje por carretera a través de toda

Colombia; voy a atravesarme Colombia de un extremo a otro por placer, ni siquiera por negocios... ¿lo hago o no lo

hago?” Yo le respondo: “Mira, yo no puedo decirte eso. ¡No sé! Pero si te puedo sugerir que observes la vida. Si no

ves ninguna señal de que no lo hagas, hazlo; pero si llegas a ver señales de que no lo hagas, pues no lo hagas”. Eso

es lo que yo te puedo decir; lo demás es tu decisión. Algunas personas lo han hecho y regresan de sus vacaciones

después de esto y dicen, “Me fue divinamente; disfruté; no había absolutamente nada de nada que no fuera

agradable”. Esa persona no había tenido ninguna advertencia. En otro caso, he visto exactamente lo contrario... la

persona si tenía advertencias. Y más de tres. Hizo su famoso viaje. No perdió la vida ni nada más, porque tenía

ángeles. Pero el resto fue desastroso: el susto, las pérdidas materiales y todo lo demás fueron muy grandes. ¿Qué

hizo esa persona? Ser terco. No aceptó las advertencias.

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Un hecho general no es un indicador. Los indicadores son particularmente específicos. Y precisos. No se trata de no

actuar. Se trata es de decidir cuál es la acción más sabia. Siempre hemos expresado algo: es necesario todo lo que

sucede, no hay nada que sobre o que falte de lo que pasa en el universo. Lo que sí es claro es que hay funciones

para unas personas y funciones para otras. Como cuando hay un enfermo: es claro que necesitamos un médico; eso

está clarísimo.

Entonces si hay un delito, y yo no soy policía o investigador, lo más sabio que puedo hacer es buscar el policía o el

investigador. Es decir, vamos a delegar la acción en quien corresponde porque quien corresponde está preparado

para eso y es su función en la vida. Eso es lo que él ha venido a hacer. Si yo hago lo que no he venido a hacer, ahí

es donde me equivoco.

La pregunta de fondo es: ¿Qué hace una persona para ser correspondiente con determinado evento? Cuando

tenemos miedos, odios, cuando tenemos en nuestra mente la idea del culpable, la idea del justiciero o de la injusticia,

somos exactamente correspondientes con situaciones de ese estilo, y eso es lo que la vida nos enseña cada vez que

enfrentamos una situación.

Para cambiar las correspondencias necesito cambiar la forma de pensar, la forma de sentir, la forma de ver la vida.

Entonces yo cambio las correspondencias. Pero no cambio el universo, cambio mis correspondencias. Eso es lo

importante de comprender en Aceptología: que no vamos a cambiar el universo porque la realidad no es

cambiable, lo que es cambiable es la experiencia individual.

La resistencia que está impidiendo hacer esto se origina en una serie de conceptos mentales aprendidos de la cultura

que básicamente los vamos a estudiar ahora, en lo que sigue del taller. Son esos conceptos de solidaridad, de

bondad, de integración, de participación... Es decir, eso de “ser bueno”, de que “los demás importan”, de que “me

estoy volviendo malo”... O sea, todas esas ideas que si yo no las tengo claras y no sé lo que significan, se me van a

convertir en un serio obstáculo mental para mi desarrollo espiritual, y eso será necesario y estará ahí hasta que yo lo

comprenda. Buscamos en este taller de Aceptología, precisamente, comprender que hay una serie de conceptos en

nuestra mente que más que soluciones causan problemas. Pero el problema no es el de afuera sino el del interior

de cada uno de nosotros. Eso vamos a seguir desarrollándolo ahora.

Continuamos con la verificación del ejercicio No. 1. La segunda pregunta, ya después de haber debatido la primera de

la realidad, dice: ¿Cuáles realidades te gustaría cambiar? La realidad no me afecta; yo me afecto con la realidad.

Lo hago por una razón muy sencilla: porque la realidad me está mostrando una correspondencia con mi interior.

Si yo aprovecho la realidad, aprendo lo que ella me enseña. Si yo quiero cambiarla, es porque no la acepto.

La primera lucha -espero que nosotros ya no estemos en ella, porque no nos interesaría un proceso de desarrollo

espiritual en ese sentido- es tratar de cambiar todo lo que sucede a nuestro alrededor: cambiar las personas, las

estructuras sociales, cambiar lo que llamamos la injusticia, solucionar todos los problemas de los demás... esa es

nuestra primera lucha. Cuando nos convencemos de que esa lucha es inútil, empezamos la segunda lucha. No voy a

cambiar lo que sucede afuera para acomodarlo a mi ego y mis creencias. Necesito cambiar mi ego y mis creencias

para acomodarlas al Orden del Universo, esa es la segunda “lucha”.

Si estamos en la segunda lucha, ya salimos de la primera, porque es claro que si yo no acepto la realidad trataré de

cambiarla. Si la acepto, me daría cuenta que lo que necesito es cambiar algo en mi interior para acomodarlo al Orden

del Universo, ése es el trabajo espiritual. Si yo quiero cambiar la realidad es porque no la he aceptado. Y mientras

no la haya aceptado, no he comprendido lo que me está enseñando. Esto lo vamos a profundizar más adelante. Por

ahora me gustaría recordar una de las frases maravillosas del Maestro Jesús. Como todas las de él, es extraordinaria:

“Veis la paja en el ojo ajeno y no veis la viga que tenéis en el vuestro”. ¿A qué se refiere esa frase? Fíjense que

habla de la paja y de la viga, ¿que es más grandecito? Él no habló de que sea la viga la que está en el ojo ajeno;

habla es de que la viga está en el nuestro y la paja está en el del otro. O sea, que es más pequeño el problema del

otro que el mío. Fíjense bien lo que eso significa. Cuando yo me siento mal con alguien, por cualquier razón que me

sienta mal con esa persona, yo le estoy viendo a él un defecto, porque si yo no le viera un defecto, no me podría sentir

mal. Me siento mal es porque yo le veo un defecto a él, pero cuando le veo un defecto a él, no veo cual es el mío. No

veo mi incapacidad de aceptar a una persona que tiene un comportamiento diferente al mío.

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No es bueno ni malo, es diferente al mío. Yo no soy capaz de aceptarlo a él porque es diferente a mí. Yo quiero que él

sea como yo. Esa es la viga que yo tengo. La viga es la limitación que yo tengo para poder aceptar a otra persona. El

defecto que él tenga es solamente un pajilla para mí. El problema por resolver no es el del otro, sino el mío. Por esta

razón, frente a la realidad pasa exactamente eso: yo veo algo con lo cual me molesto. Me molesto frente a la realidad

y la limitación que yo tengo para poderme molestar con la realidad, es un viga muy grande que necesito solucionar.

Yo entro a una realidad correspondiente con lo que yo mismo decido hacer.

Toda herramienta es neutra; puede usarse bien o usarse mal. Usar una herramienta con sabiduría o con ignorancia,

no depende de la herramienta; depende de nosotros. Si tengo sabiduría, cualquier herramienta la utilizaré con

sabiduría; si no la tengo, utilizaré cualquiera a mi alcance con ignorancia. Por supuesto que es en los resultados

donde voy a verificar qué utilicé.

El despertar de nuestra conciencia no es algo que sucede de la noche a la mañana. Es poco a poco... es como el

amanecer: lentamente en cuanto nuestros procesos sentimentales, emocionales, culturales, estén ahí.

Matemáticamente, se pueden dirigir de manera voluntaria si aprendo a hacerlo. Puede ser que en un momento dado

nos dominen las emociones, el instinto o los sentimientos, eso es mientras yo no he desarrollado la habilidad para yo

guiarlos a ellos. No dominarlos: guiarlos. Es dirigirlos voluntariamente. Esa habilidad se desarrolla. Si esa habilidad no

pudiera desarrollarse, no podríamos hablar de unos seres que llamamos los maestros. ¿Quién es un Maestro?

Alguien precisamente que no es dominado ni por sus emociones ni por sus instintos, ni por sus sentimientos. Él

maneja su vida, sus decisiones y sus acciones desde comprensión de amor. Eso, obviamente, es el resultado de un

proceso largo. Mientras ese proceso se culmina, vamos a usar las herramientas que están presentes para lo que

sirven. Para esto me referiría al Taller de Amor y Sexualidad. ¿Para qué sirven las emociones, los sentimientos, el

instinto? Cada cosa sirve para algo; el asunto es si yo sé cómo manejarla.

Tenemos derecho a tener emociones y sentimientos, y tenemos derecho a tener una cultura. A cometer errores

también. Pero hay algo que es de la Ley del Universo y eso se llama los resultados que cada uno de nosotros obtiene

en su vida. No los que obtienen las personas a su alrededor ni la gran masa poblacional, ni la civilización, sino los que

cada uno de nosotros obtiene a nivel personal porque el desarrollo espiritual es algo individual. Lo que es colectivo es

la experiencia que vivimos los unos o los otros, pero lo que yo comprendo de una experiencia es absolutamente

individual. Frente a una situación, dos personas comprenden lo mismo, si “comprendieran”... Pero entienden cosas

diferentes. Quiere decir que es tan individual, como que nadie puede comer por otro, o respirar por otro, o vivir por

otro o aprender por otro. Sí, ¡eso es tan individual y tan particular!... No es sino observar algo que llamamos el

resultado medible que una persona tiene en su vida. Ese resultado medible, no tiene sino dos aspectos, uno interno y

otro externo.

Internamente, ¿cómo se mide el resultado que puedo estar obteniendo? Por mi nivel de paz interior o de felicidad

interior, por la disminución de mis sufrimientos personales frente a la vida. Sabemos que el sufrimiento no sirve para

modificar ninguna cosa. Con el sufrimiento yo no arreglo ningún problema, ni soluciona el problema a otro ni nada

para mí. El sufrimiento es un indicador de mi no aceptación, no soluciona nada.

El primer indicador de resultados, es sufrimiento o disminución de él. El segundo es en el mundo de las formas. En el

mundo externo donde hablamos de resultados personales, no colectivos. Si yo tengo un problema de relaciones eso

no significa que los demás lo tengan o que no lo tengan. Yo tengo un problema de conflictos y de pelea con la

mayoría de las personas, o estoy absolutamente solo. Ese problema se origina en algo que hay dentro de mí. Si la

persona tiene un problema de salud, ¿dónde se origina eso? ¡¡Adentro!! Y si tiene un problema de escasez de

recursos, se origina adentro; y si tiene un problema de que no se siente bien en ninguna parte, esos problemas se

originan en el interior del individuo. Si no fuera modificable la causa que los origina, entonces no podríamos

evolucionar como seres humanos. Por supuesto que es un proceso, no es de la noche a la mañana que voy a dejar de

sufrir, ni de la noche a la mañana adquiero la habilidad de solucionar mis “problemas”, pero desde luego que puede

hacerse. Hay seres que ya lo han hecho y nos lo pueden mostrar. Hay otros que sin haberlo hecho aún

completamente, han avanzado en esto y nos pueden mostrar ciertos resultados más satisfactorios que otros. Eso es

lo que nos muestra que el desarrollo espiritual va a producir un cambio a través de un proceso.

Inicialmente están ahí el sentimiento, las emociones y la cultura, ¿qué hallo yo con eso mientras tanto?... Sufrimiento.

Necesito ir trabajándolo poco a poco; no puedo trabajarlo de un solo golpe. Ese es el desarrollo. Como estamos en

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ese proceso, precisamente este taller de Aceptología es un paso muy avanzado en ese proceso. Ahora, la propuesta

es una cosa; lo que cada uno de ustedes haga con la propuesta es otra cosa totalmente diferente. Y absolutamente

particular e individual. La propuesta es liberarnos totalmente del sufrimiento en este taller, mediante la aceptación de

la realidad del Universo. Lo que ustedes hagan con eso, depende de cada uno de ustedes.

Lo que yo he observado, a través de unos tres años, es que algunas personas disminuyen más rápido su sufrimiento

que otras... ¿Por qué? Porque las herramientas están ahí y yo puedo usarlas, o no usarlas. Usarlas medianamente o

al cien por ciento. De ello depende. La propuesta es que las usemos. No se preocupen sino por trabajar sobre ustedes

mismos al ritmo que tengan. No estamos en una competencia; no estamos tras de ver quién se gradúa primero. Lo

que estamos es viendo que cada uno tiene un ritmo que necesita aprovechar. El que sea: rapidísimo, o lento... o

mediano, pero que vayamos avanzando. Es muy personal.

Volviendo a la tercera pregunta... ¿Qué pasa en tu interior cuando no puedes aceptar la realidad? Lucha y

sufrimiento.

La cuarta pregunta ... Si la realidad no es cambiable por ti, ¿cómo harías para no sufrir ante ella? Esa es la pregunta

clave. No hay sino una sola forma: aceptarla, y si es cambiable por ti, eres una persona de la segunda clase... ¿Se

acuerdan de las tres clases de individuos? ¿Del que luchando y sufriendo cambia algo... de Simón Bolívar?... Si no la

puedes cambiar pero luchas y sufres, entonces eres de los de la primera clase; luchas y sufres pero sin ningún

resultado frente a la realidad. Pero si ni luchas ni sufres, sino que aprovechas lo que la vida te ofrece, ¿quién eres?

Esa persona que ya está en el tercer nivel de desarrollo espiritual. Quien lo que hace es servir a los demás, no luchar

contra los demás; mostrarles un ejemplo a los demás y disfrutar de lo que los de segunda clase hacen.

La pregunta quinta: ¿Cómo puedes saber que te corresponde modificar tu entorno? Por tres cosas: tienes las

herramientas, los medios; lo logras hacer y, además, estás sufriendo al hacerlo. Es claro que la propuesta es que

nosotros nos pasemos a ser de las personas de tercera clase, porque ya pasamos por la primera y por la segunda. No

es ningún premio, es simplemente un resultado.

La sexta pregunta: ¿Cómo harías para generar una nueva realidad para ti? Aceptando la actual. Recuerden que el

universo es un proceso pedagógico. Cuando un lugar o circunstancia ya no tiene nada que pueda enseñarle a una

persona, ¿qué hace esa persona en ese lugar? Ya no tiene nada más que hacer ahí, porque la interacción alumnoprofesor

ha desaparecido. Por eso les decía: si no hay alumnos, el profesor no tiene nada qué hacer. Y si no hay

profesores, entonces los alumnos no tienen quien los oriente. Cuando un entorno cualquiera ya no puede enseñarme

nada, no hay alumno para ese entorno. Tiene que conseguirse otro. Así es como cambiamos de realidad. Así será

como lleguemos a vivir en un mundo pacífico, armónico, respetuoso, abundante, donde no hayan las diferencias que

existen en el que estamos ahora, donde no haya lo que llamamos injusticia, lo que llamamos pobreza y lo que

llamamos desequilibrio. Pero para llegar a ese lugar necesito hacer algo interno yo...

Una cosa es modificar algo en contra de. Ahí es donde viene la lucha y el sufrimiento. La persona que modifica el

entorno va en contra de la voluntad de otros. Ese es quien va a tener sufrimiento.

Preguntar es sabio. No aceptar la respuesta es el problema.

Mientras una situación pueda enseñarte algo, la necesitas. ¿Cómo sé que esa situación ya no puede enseñarme

nada? Cuando ya no sufro ante ella. Entonces esa situación desaparece de mi vida. Eso es lo que llamamos “La

Magia”.

Si una persona no rechaza la vida, no sobreprotege a otros, no tiene perfeccionismo, no se preocupa de nada, no

tiene fanatismo, no tiene mal genio, no condena a nadie, no tiene rebeldía, no tiene angustia, no critica a nadie, no

tiene ningún rencor, no juzga nada, no tiene ningún apego, no mantiene ningún estrés, no teme a nada, no tiene celo,

ni tiene culpa de ninguna cosa, ya no necesita estar en el planeta tierra, ya no tiene nada que hacer aquí.

Eso será cuando seamos seres puros de pensamiento. La persona que no es capaz de ser feliz por sí misma y de

amar al prójimo como a sí mismo, es un verdadero peligro para los demás, y necesita estar aislada. ¿Quién es una

persona que no es un peligro? Aquella que es capaz de ser feliz por si misma; que puede decir, “Comparto mi

felicidad con otras personas y si las demás personas no son felices, eso no me impide a mi serlo. Igual sigo

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compartiendo mi felicidad con ellos”. Entonces no culpa a nadie porque él es feliz. El que culpa es porque no es feliz,

porque supone que alguien tiene que hacer eso por él. Mientras haya culpas habrá guerra, habrá violencia y habrá

castigo.

Vamos a la página 12 del manual. ¿Cuáles situaciones son las que te causan aún algún tipo de sufrimiento o de

miedo? Si encontraron situaciones, recuerden esta frase de la sabiduría que dice: “Aquello que más teméis caerá

sobre vosotros”... Parece como injusto... O aquella otra de la sabiduría popular que dice, “Al que no le gusta el

caldo se le dan dos tazas”. ¿A qué se refieren esas dos frases? A que lo que a mí no me gusta, es precisamente lo

que necesito asumir y aceptar. Mientras más lo rechazo, con mayor fuerza la vida me lo presenta. Todo aquello a lo

que le hago resistencia, hago que se manifieste. A lo que no le hago resistencia, no puede manifestarse. Entonces si

le hago resistencia al caldo se manifiestan dos, tres, cuatro y hasta cinco tazas... Pero si no le hago resistencia, no se

manifiesta ninguna. Con el miedo es lo mismo. Aquello a lo que yo le tengo miedo es a lo que le hago resistencia, y

como le hago resistencia se manifiesta. Si yo lo acepto ya no necesita manifestarse. De manera que eso que anotaron

en la primera pregunta, empiecen a trabajarlo para comprenderlo, para aceptarlo, para que no se manifieste con

ustedes o contra ustedes. Ese es el ejercicio. Esto es lo que puede producir lo que llamamos el milagro o la magia: si

no le hago resistencia, no hay posibilidad de que se manifieste. ¿Cómo se puede manifestar algo a lo que no le hagas

fuerza?

¿Qué es lo que no estás aceptando de cada una de las situaciones anteriores? Esa es la causa del problema y la

causa de mi sufrimiento, pero esa también va a ser la solución en la tercera pregunta: ¿Qué necesitas comprender de

cada una de estas situaciones? Necesito comprender que todo lo que sucede en el universo es perfecto y es

necesario.

Si tú pierdes algo que no necesitas, no sientes nada, o no tendrías que sentir nada...

Es decir... Supón que tú tienes una bolsa de basura y alguien se la lleva, ¿qué sientes? No necesitabas la basura; lo

que pensabas era deshacerte de ella y alguien te hizo el favor de llevársela... El problema cuando yo pierdo algo y

sufro por ello es porque yo pienso que me quitaron algo que yo necesitaba, entonces esa va a ser la causa de mi

sufrimiento. Pero si yo lo veo como algo que no necesitaba, desaparece el sufrimiento. De hecho, si pierdo algo es

porque no lo necesito. Está regido por leyes exactas.

La última pregunta, que complementa la tercera: ¿Cómo influiría en tu vida el hecho de que pudieras aceptar cada

una de estas situaciones (las que anotaste en el ejercicio)? Influiría de una manera tan poderosa, que te llevaría a vivir

una experiencia que los maestros llaman La Renovación de Vida. El Plan de Renovación de Vida tiene cuatro (4)

pasos:

1. Observo ante qué estoy sufriendo.

2. Busco comprender qué es lo que yo no estoy aceptando.

3. Una vez ubicado, busco la información para comprender por qué razón suceden esas situaciones que yo no acepto.

Si logro comprender por qué suceden, y les veo el valor y el propósito que tienen, entonces las acepto.

4. Al aceptarlas, mi sufrimiento desaparece totalmente y entro a una nueva experiencia de vida.

Ejemplo: me estoy sintiendo mal porque mi hijo va perdiendo el año en el colegio. Ya tengo dos pasos: estoy sufriendo

y comprendo la razón por la cuál sufro, lo que no acepto. Luego el tercer paso: comprendo en qué se origina esta

situación. Comprendo que ganar o perder un año no significa nada en la vida de un ser humano, sino que cada ser

humano tiene su propio ritmo de aprendizaje. Que cada quien vive una experiencia que para él es valiosa. Entonces

voy a aceptar, en este ejemplo, que mi hijo bien puede perder el año como una experiencia para él. Que será

enriquecedora si reflexiono acerca de ella, pero no tengo por qué sufrir ante eso...

Si comprendo eso, ya puedo hacer el cuarto paso. ¿Cómo influiría ese hecho en mi vida? Influiría en que yo no

volvería a sufrir si mi hijo pierde o no los años, sino que voy a aprovechar eso para que él pueda ver cual es su ritmo y

aprovechar su vida. Comprendo que ser feliz no depende de aprobar años, sino de aprender a fluir con la vida. Si una

persona hace eso, entonces le viene una sorpresa: el hijo no vuelve a perder años, porque dejó de presionarlo. Es un

ejemplo nada más, pero sirve para aplicarlo a cualquier cosa.

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También puede estarse dando una experiencia de destinos complementarios. Los padres están en un extremo y los

hijos en el otro. Los padres están sufriendo porque a ellos les parece injusto que inviertan un dinero y un esfuerzo

para que sus hijos tengan un estudio, y los hijos no lo aprovechen. ¿Qué hacen normalmente los padres, ante esta

situación? El punto de vista de ellos es muy sencillo: “Es injusto e ilógico que yo me mate trabajando para que mi hijo

no aproveche lo que yo hago por él“. ¿Dónde ven ustedes el error? Hay varios. El primer error, es que no me mato

trabajando por él sino por mí, porque decido hacerlo. El segundo error es que lo estoy culpando a él de lo que decidí

hacer: pagarle el colegio. El tercer error es que lo estoy culpando de no comportarse como yo quiero... lo estoy

culpando a él de que yo me sienta mal por su comportamiento. El cuarto error es que en lugar de buscar la causa del

problema decido sufrir y luego, muy posiblemente, castigar. Ya voy en cuatro... y así seguimos sumando una serie de

errores.

Miremos el error desde el otro lado ahora, ¿cuál es el error del muchacho? Que en un momento dado valora más el

atractivo de un placer inmediato, que para él puede ser importante, y no le da mucha importancia a perder un año

porque él ha verificado que igual con la cantaleta o con el regaño, lo padres le van a seguir pagando el estudio y

piensa, “¿Cuál es el problema? No me gradúo en este año, me gradúo en el otro”.

Entonces, ¿cuál es la solución? Primero, dejar de cometer los errores como culpar al hijo de que yo me estoy

matando por el; me estoy matando porque esa es mi decisión de matarme. Segundo, permitir que él asuma el

resultado de aprovechar o no, lo que se ha puesto a su disposición. Eso se hace diciéndole: “Mira, la decisión de

estudiar, o no, es tuya y no mía. Si tú no quieres estudiar yo te respeto, pero asume los resultado”. ¿Cómo se asume

un resultado? “Para poder obtener un beneficio cualquiera, yo necesito hacer un compromiso y tener una función. Tú

tienes derecho a no hacer nada, a ser vago si quieres, pero entonces no tienes derecho a tener estos y estos

beneficios... ¡Esa es tu decisión!”.

Entraríamos a un proceso de educación. El problema a resolver es que no estoy aceptado que he tomado una

decisión, y yo lo estoy culpando a él por esa decisión mía. Ese es el problema a resolver. Si aceptara la situación y no

sufriera por ella pero tomara una acción apropiada, el problema se solucionaría inmediatamente. No tengo que

culpar a nadie por las decisiones que yo tomo...

Es como la persona que le presta un dinero a otro y lo culpa porque no se lo pagó... Es lo mismo, porque la otra

persona no tiene la culpa de que yo tomara la decisión de prestarle el dinero... Decimos. “¡Pero confié en usted!” ...

Pues él no tiene la culpa de que yo confiara en él. Son decisiones mías que yo no asumo. Mi problema es que no

estoy aceptando una realidad. Primero, no acepto que el dinero se perdió. Segundo, no acepto que yo tomé la

decisión de prestarlo. Tercero, no estoy aceptando que yo tomé la decisión de confiar en él. Y todas esas fueron

decisiones mías y no las asumo, además lo estoy culpando a él y además sufro. ¿Qué sería sabio en este caso?

Aceptar que el dinero se perdió. Aceptar que la decisión de prestarlo fue mía. Aceptar que la decisión de confiar en

alguien fue mía. Así, acepto que hay una experiencia valiosa para que la próxima vez yo tome mejores decisiones...

Ahí estaría la persona aceptando, se acabó el sufrimiento. Acabo simplemente de pagar una suma x por aprender a

asumir mis decisiones... ¿no les parece barato?

El apego es una parte del egoísmo que no puede aceptar la felicidad de otro y ser feliz con ella. La liberación es que

la felicidad depende de mí y aún puedo ser doblemente feliz si puedo disfrutar a las personas que amo, aunque estén

en otro lugar.

Vamos a un ejercicio particular, en la página 13 de sus manuales, en el tema TRES:

Las Diferentes Formas de Lucha contra la Vida.

Descubre tu propia capacidad de comprensión de la vida, contestando SI o NO a cada pregunta del siguiente test de

uso personal:

Si tuvieras el poder para lograrlo:

1. ¿Eliminarías la delincuencia, para que las ciudades sean seguras para sus habitantes?

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2.¿Cambiarías muchas cosas del vecindario y de tu entorno familiar, social y laboral?

3. ¿Recogerías a todos los mendigos y les proporcionarías un sistema de vida digno?

4.¿Cambiarías algunas cosas de la organización estatal y de los sistemas políticos?

5.¿Cambiarías, en algunas personas, sus comportamientos con los demás y contigo?

6.¿Cambiarías el dinero, por otro sistema de distribución de productos y servicios?

7.¿Apoyarías a quienes se esfuerzan por trabajar honestamente?

8.¿Harías algo para que a ningún niño le falte techo, alimento, educación y salud?

9.¿Cambiarías el sistema penitenciario, por una rehabilitación a través del trabajo?

10. ¿Construirías sistemas adecuados de vivienda, para reemplazar los tugurios?

11.¿Ayudarías a muchas personas a tener un nivel de vida más satisfactorio?

12. ¿Cambiarías las características de algunos de los gobiernos del mundo?

13. ¿Protegerías las especies vegetales y animales, en vía de extinción?

14. ¿Establecerías una justicia social, donde no hubiera pobres ni ricos?

15. ¿Le darías una ayuda muy especial a todos tus seres queridos?

16. ¿Cambiarías, total o parcialmente, tu sistema de vida actual?

17. ¿Cambiarías algunas cosas de las enseñanzas religiosas?

18.¿Cambiarías algunas normas o costumbres de comportamiento social?

19. ¿Cambiarías algunas cosas de tu cuerpo físico?

20. ¿Reforestarías todas las zonas erosionadas del planeta?

21.¿Limpiarías el país, de todas las formas de corrupción?

22.¿Cambiarías el sistema de aplicación de la justicia?

23.¿Cambiarías algunas leyes de los hombres?

24.¿Eliminarías la prostitución y la pornografía?

25. ¿Eliminarías la maldad de la faz de la tierra?

26.¿Cambiarías el sistema educativo nacional?

27.¿Limpiarías la contaminación ambiental?

28.¿Modificarías el sistema económico/

29.¿Cambiarías de lugar de trabajo?

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30.¿Cambiarías tu actividad actual?

31.¿Sanarías a todos los enfermos?

32.¿Te irías a vivir a otro lugar?

33.¿Cambiarías de profesión?

Como ya sabemos que la Aceptología es una ciencia y que lo que no estoy aceptando causa sufrimiento,

vamos a dejar de luchar contra la vida, para aceptar la realidad.

Son bien interesantes las situaciones de nuestra experiencia humana, nosotros luchamos contra la vida sin saberlo.

La idea es que aprendamos que la vida tiene un orden que necesitaremos respetar en lugar de luchar contra ella; las

diferentes formas de lucha contra la vida son lo que estamos trabajando en el tema tres.

El test tiene el propósito de descubrir tu propia capacidad de comprensión de la vida, si yo comprendo la vida no lucho

contra ella, lucho contra la vida precisamente porque no la comprendo.

Por ejemplo, cuando un político está en campaña, él está convencido de que eso que propone puede hacerlo.

Solamente que él no ha verificado esto con la ley del universo. Seguro que cuando una persona hace un

planteamiento, lo está haciendo desde un convencimiento personal de que eso puede hacerse y propone solucionar

una serie de cosas que nosotros llamamos problemas: terminar la delincuencia, cambiar el vecindario, recoger los

mendigos, cambiar las organizaciones estatales, cambiar los comportamientos, que a ningún niño le falte nada... Esa

puede ser una intención muy linda, muy loable, y la persona inclusive puede estar convencida de que va a lograr eso.

Por lo tanto, no puedo decir yo que la persona que está haciendo eso esté engañando a nadie. Lo que pasa es que la

realidad es otra cosa.

A veces nosotros mismos podemos interpretar o juzgar mal a las personas que se dedican a la política, porque

decimos, “Pero cómo es posible que usted hace un planteamiento de unas cosas que nos parecen maravillosas y

ahora, que lo hemos elegido y que usted esta en el poder, no cumple nada...”. ¿Saben por qué? Porque una cosa es

lo que yo deseo hacer, y otra cosa es la realidad de la vida.

¿Se han dado cuenta que esto sucede todos los años en las campañas? Pero no vamos a culpar a los políticos de

eso, ni a ninguna otra persona. Simplemente, cada cual trata de hacer lo que cree correcto y lo que mejor pueda

hacerse, pero la realidad de la vida y el orden del universo nos muestra otra cosa.

Hay algo importante. El propósito del test es medir tu propia capacidad de comprensión de la vida porque para medir

tu poder sería de otra manera. Por eso, para el test damos por supuesto que todos tenemos el poder. La pregunta es:

si yo tengo el poder, ¿haría esto o no lo haría? Suponiendo que tengo el poder, y sí lo haría. Entonces esto me va a

demostrar si tengo comprensión o no la tengo.

Definitivamente, si los maestros y Dios que tienen el poder absoluto del universo, no hacen estas cosas que nosotros

consideraríamos una excelente plataforma política, la pregunta es: si no es falta de poder, ¿por qué razón no se

hace? Porque si yo cambiara estas situaciones sería lo mismo que quitarles las tareas a los niños en la escuela.

Supongamos un colegio donde no hay ejercicios, donde no hay tareas, donde no hay necesidad de descubrir nada, ni

de hacer ninguna cosa... No hay que aprender nada... A ustedes, ¿cómo les parece ese colegio? ¡No es un colegio!

Los métodos pedagógicos pueden variar, pero un colegio donde nadie va a aprender nada no es un colegio.

Las personas que no tienen ninguna respuesta afirmativa al test tienen dos opciones: o comprenden excelentemente

el orden del universo o no han entendido nada.

Si tú dices, "Yo tengo el poder pero no tengo la sabiduría", eso me lleva a responder “NO” a todo. Entonces no sé

nada. Porque si tengo el poder y respondo “NO” es porque tendría la sabiduría o respondí así por físico miedo a

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equivocarme... Si tú comprendiste que al hacer estas cosas es interferir con la pedagogía del universo, si tienes la

sabiduría, este ejercicio es para medir la comprensión no el poder, pues obvio que no tenemos el poder.

Veamos esto: Una persona que no le importa lo que le pasa a los demás y como no le importa, no le hace nada,

independientemente de si tiene poder o no. Otra persona que si le importa pero si no hace algo no es porque no le

importe sino porque comprende que eso que esta sucediendo es necesario y si hace algo es porque comprende que

es necesario hacerlo es decir no se sale del orden del universo. No podríamos pensar en una persona con desarrollo

espiritual que no le importaran los demás. Sería una incoherencia tan grande como decir un médico que no le importa

sanar al paciente.

Es obvio, que a una persona -por pequeño que sea su desarrollo espiritual-, si le importa lo que pasa con las demás

personas y no tiene sabiduría suficiente, trate de solucionar problemas que no son problemas, es decir, que trate de

modificar diseños pedagógicos porque creyó que eran un problema... Esa es la persona que llega y le hace la tarea al

niño porque le importa el bienestar del niño y si no, no la haría... Entonces el niño está con un problema de regla de

tres y está con ganas de irse a jugar, pero, como le dijeron que hasta que resuelva el problema no puede hacer eso...

Está llorando, porque ni puede jugar, ni puede resolver el problema. Entra una persona a quien sí le importa el niño y

le dice, “Pero Juanito, ¿qué te pasó? Ah... esa reglita de tres... Mira, éste es el resultado. Ve a jugar”. ¿Le hizo un

favor? Definitivamente no. Si no le hizo un favor, ¿por qué lo hizo si le importaba el niño? Lo hizo por ignorancia,

porque que creía estarle haciendo un favor. Sí le importó, pero no sabía...

Miremos otro personaje, uno que ni sabe ni le importa. Ve al niño llorando y lo ve sufriendo, y dice, “A mí qué me da

si llora o no llora”.

Ahora miremos el personaje que sí sabe y sí le importa. Pasa por ahí y ve al niño llorando. “Juanito, cuéntame por qué

estás llorando”. El niño le contesta, “Porque hay una película que la dan ahora, pero mi papá me dijo que mientras yo

no resuelva este ejercicio, no puedo verla y se va a pasar...”

“Bueno, mira, el ejercicio es para ti. Sin embargo, ¿qué es lo que no has entendido? Yo te voy a dar herramientas

para que puedas resolver el ejercicio, pero no lo voy a hacer por ti...”

No hace el ejercicio por él porque así Juanito no aprende; y no es que no le importe sino que no le va ha hacer el

ejercicio. Le va dar herramientas o le puede decir: “Aun en el caso de que no lo hagas, no es grave no ver una

película hoy. Seguramente es más importante para ti asumir que no siempre en la vida yo puedo conseguir lo que

quiero, y que eso no tiene porque quitarme la felicidad...” Quizás esa lección le serviría mejor que ver la televisión o

que resolver el tal ejercicio de aritmética...

Ya más allá de eso, nosotros, como seres humanos como no comprendemos la razón por la cual suceden ciertas

cosas en el universo desde nuestros sentimientos, desde la cultura, desde lo que se nos enseñó como sentimientos

de bondad como principios de bondad, quisiéramos cambiar cosas con las que no estamos de acuerdo y ahí es donde

cometemos un error.

Allí donde ustedes marcaron sí en el cuestionario anterior, la respuesta es muy sencilla. No he comprendido ni

aceptado que en el universo todo tiene un propósito, que detrás de toda situación hay una enseñanza y que la

sabiduría no es sacar a las personas de su enseñanza, sino darles herramientas para que la aprovechen. De manera

que no cambiaría nada si pienso desde sabiduría.

Y cuando lo cambias no es porque lo perjudicaste, y cuando recibes uno no es porque lo beneficiaste. Es solamente

porque hay una correspondencia. No es que ninguno de nosotros le mejore la vida a nadie, eso es lo que el ego cree

que hace. En realidad lo que hacemos es compartir correspondencias. Si yo entro a trabajar en una empresa es

porque yo soy correspondiente con el servicio que esa empresa necesita de mí. Si yo recibo una persona para mi

empresa es porque esa persona es correspondiente con lo que yo necesito que se haga en mi empresa. Hay un

compartir de beneficios y de actividades y de cualidades, pero yo no le hago un favor a él ni él me hace un favor a mí.

Compartimos cualidades que los dos ya tenemos. El ego a veces cree cosas que no son, cree que esta haciendo algo

por otro y no es así. Cada quien lo hace por si mismo, nadie le da nada a nadie. Cada quien genera su propia

correspondencia dentro del universo.

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Mientras yo crea que puedo hacer feliz a alguien o mejorarle la vida a alguien, me equivoqué. Porque es lo mismo que

si yo creyera que alguien puede hacer eso por mí. Lo que si podemos hacer es compartir valores. Si yo tengo amor en

mi corazón, capacidad de servicio, si tengo capacidad de aceptación, eso puedo compartirlo con otro pero no puedo

darle lo que ellos no son capaces de recibir, en eso es donde está la sabiduría del Universo y allí es donde empieza la

Aceptología.

Hagan lo mejor que saben hacer pero aquello que no está en sus manos hacerlo, es porque no

corresponde. Si puede hacerse es porque corresponde y será perfecto. Pero cuando yo empiezo a

sufrir por lo que no puedo cambiar, entro a luchar contra la vida.

El proceso de comprensión del test tendría que ser éste: las respuestas correctas son todas NO, pero la razón por la

que son no, no es por ausencia de poder sino por comprensión de la necesidad de una experiencia pedagógica de

quien está en una situación determinada. Y toda experiencia pedagógica termina en el mismo instante en que la

persona comprende lo que el ejercicio le enseña.

Hagamos una reflexión: ¿Luchas contra aquello que no aceptas? ¿No aceptas porque no comprendes? Entonces no

comprendes cómo está organizada la vida. No comprendes cómo está organizado el universo. Si entendemos como

está organizado el universo, no tendremos que luchar contra él.

Las dos luchas son:

* Lucho contra lo que hago, cuando no estoy satisfecho con lo que estoy haciendo, cuando no valoro lo que hago,

cuando no valoro la función que tengo, o,

* Lucho contra lo que no puedo hacer, porque no tengo los recursos, porque eso no me corresponde hacerlo y porque

no es necesario hacerlo.

Puedo luchar en dos formas: o contra lo que esta sucediendo en mi vida, o contra lo que quisiera que sucediera. La

idea es: no luchen contra ninguna cosa; ni contra lo que hacen ni contra lo que quisieran hacer. Lo que hacemos es lo

que corresponde con nosotros. Disfrútenlo. No se quejen de ello. No luchen contra eso. Y lo otro, lo que no pueden

hacer, es porque no corresponde con ustedes; por lo tanto no sufran ni luchen contra eso.

Si yo dejo de hacer una cosa, eso no va a hacer que el universo se desequilibre. El universo pondrá a otra persona

para que la haga. Las razones para que yo deje de hacer algo pueden ser muchas... Porque dejé de tener un cuerpo

físico, porque deje de tener los recursos, porque comprendí que no necesitaba hacerlo, o por cualquier otra razón.

Igual, si eso es necesario, el universo colocará a alguien en ese cargo y así, no es que yo vaya a desorganizar el

universo por mis decisiones; lo que voy es a organizar mi vida frente al universo.¿Puedes ver la diferencia? Mientras

yo no comprenda que no tengo la capacidad para desorganizar el universo, ni para “organizarlo” tampoco, que lo que

sí tengo es la capacidad para fluir con el orden que ya existe en el universo... Mientras no comprenda eso, la lucha

será interminable y el sufrimiento y el conflicto también.

Lo más sencillo para salir del conflicto y de la lucha, es comprender que el Universo es un Orden Perfecto y

Necesario.

Vamos a referirnos a los seres humanos. Todos los seres vivientes tienen una función, pero específicamente,

nosotros los seres humanos, tenemos una función que es exactamente la actividad que nos corresponde desarrollar

en el plano físico de la materia. No hay nadie que no tenga una función. Para no confundirnos, la vida sabe

exactamente cual es la función de cada uno de nosotros. La función es algo de pronto completamente diferente

de lo que yo quiero, de lo que a mí me gustaría, de lo que a mí me parece, de lo que yo considere justo o injusto,

adecuado, inadecuado o no... Eso no tiene nada qué ver con ello. Eso es el problema humano. Cuando yo comienzo a

orientarme en la vida por mis creencias, por mi ego, por mis gustos, si no acierto -podría hacer que de pronto mis

gustos o mis creencias estén de acuerdo con mi función y diría “Qué rico”, pero como esto no sucede con tanta

frecuencia...-, lo más probable es que yo empiece a orientarme desde allí y empiezo a encontrar una cantidad de

bloqueos y de problemas. Como decíamos hace un rato, en el universo todo es necesario y todas las funciones

son importantes pero no todas las funciones son para las mismas personas, entonces yo necesito saber cuál es

la mía y no me puedo orientar para mi función diciendo: “Bonito el trabajo de Fulano o de Fulana. A mí me gustaría

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hacer lo de Zutano...”. Eso no me sirve de orientación. A mi me sirve de orientación es ver para mí o para una persona

específicamente, qué le funciona a ella, porque eso es lo que le corresponde hacer a ella. Por eso cuando hacíamos

el test veíamos que hay una buena cantidad de cosas que no podemos hacer.

Lo primero que debemos hacer es determinar, con una medición real, qué es lo que cada uno de nosotros necesita

hacer. Para ello vamos a responder dos preguntas, y esas dos preguntas nos van a dar una orientación de qué es lo

que realmente necesito hacer para no luchar contra la vida. Se trata de aprovechar la vida, de trabajar en la vida, de

tener una actividad pero no de luchar ni de pelear ni de sufrir. Eso no es necesario. Hay una actividad que nos

corresponde a cada uno de nosotros. Esa actividad, la idea es disfrutarla, aprovecharla. Darle a esa actividad lo mejor

que tenemos. El problema es cuando trato de hacer lo que no me corresponde, y entro en la lucha y en los conflictos.

O estoy haciendo algo que sí me corresponde pero no me gusta, entonces lucho contra ello. Quiero hacer algo que

me gusta pero no me corresponde, entonces lucho por conseguirlo. Estoy luchando contra el Orden del Universo y lo

que necesito es fluir con el Orden del Universo, no en contra de él.

Para poder determinar esto, necesitamos observarnos en nuestras particularidades. Esto no se puede generalizar; es

absolutamente individual.

Preguntas: ¿Por qué crees que no tienes el poder para cambiar ciertas situaciones, y, aquellas donde no tienes el

poder, por qué crees que no lo tienes?

¿Como podrías determinar realmente la función que te corresponde realizar a ti?

Cuando tú estás haciendo algo y tienes los recursos para hacerlo, esa es tu función. Cuando quieres hacer algo y no

tienes los recursos, esa no es tú función. Independientemente de que el universo tenga porcentajes o asignaciones

para cada cosa. A algunas personas les corresponde hacer ciertas cosas y a otras cosas diferentes. Cuando trato de

hacer las que no me corresponden, pues voy a generar una cantidad de bloqueos.

No hay obras ni buenas ni malas, todas son necesarias, cuando alguien dice: “Yo trabajo por la niñez, yo trabajo con

los enfermos o yo trabajo con los ancianos”, todas esas son funciones necesarias hasta que él tenga los recursos o

las posibilidades.

Alguien dice, “Yo tengo un Hospital, y tengo la posibilidad de tener ochenta camas pero a mí me gustaría tener

quinientas”, pero no tiene más recursos... Hay que decirle, “De manera que ochenta son las que te corresponden;

trabaja y siéntete feliz con las ochenta”. Esto no es cuestión de luchar ni de sufrir ni de hacer ninguna cosa diferente a

ponerle mi entusiasmo, mi amor y mi energía a lo que hago, hasta donde la vida me muestre que es el punto correcto

y exacto.

Muchas veces queremos hacer cosas más allá de lo que corresponde a nuestras funciones o de los porcentajes que

están asignados en el universo, y allí es donde empiezan nuestros fracasos. Lo que tú estés haciendo, si lo puedes

hacer, es lo que te corresponde. Por ello, disfrútalo. No vayas a sufrir por ello. Si sufro por lo que estoy haciendo,

quiere decir que estoy luchando contra la vida. Si sufro porque no puedo hacer cosas que me gustaría hacer, estoy

luchando contra la vida.

¿Cómo sé que estoy viviendo correctamente y no luchando? Primero, porque no trato de hacer cosas que no me

corresponden, es decir, aquellas para las cuales no tengo los recursos para hacerlas; esas no me corresponden. Y

aquellas para las cuales si tengo los recursos, aquellas en las que estoy trabajando, esas son las que me

corresponden... A esa, ponle tu entusiasmo, tu alegría, tu amor... Todo lo mejor de ti.

Los Maestros dicen algo supremamente simple: “A cualquier cosa que tú hagas ponle lo mejor que tienes”. No

hay ninguna razón para que una persona dé menos del ciento por ciento de su capacidad en la función que hace. Si

alguien llega a poner menos del ciento por ciento, lo que tiene es una limitación mental.

Una vez alguien a colocado el ciento por ciento de sus cualidades, de sus virtudes, de sus conocimientos y de su

entusiasmo a algo que esta haciendo, de allí para adelante no puede hacer nada más porque ya esta usando todos

sus recursos, el resto ya son de las leyes de correspondencia o de armonía o de cualquier otra ley del universo. Por lo

tanto, sufrir por lo que no se dé, después de que tú haces lo mejor, es absolutamente inútil porque cierra posibilidades

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y genera bloqueos. Lo sabio es lo que dicen los Maestros, “Da siempre lo mejor de ti y ábrete a recibir los

resultados, jamás te cierres a recibir lo que la vida tiene para ti”. Pero no quieras hacer cosas que no te

corresponden, porque entonces te irás en contra del universo.

En el fondo es algo muy sencillo lo de la aceptación: lo que necesito es acomodar mi mente al orden del universo,

y no tratar de acomodar el universo a mi propio ego.

Lo que Ustedes estén haciendo, háganlo con el mayor entusiasmo aún en las labores en que de pronto siento que no

es lo mío. En esas con mayor razón, porque ahí se trasmuta el destino en misión y si les gusta lo que están haciendo,

maravilloso, porque habrá necesidad simplemente de valorar cada vez más eso.

Si me encanta lo que hago corresponde con la misión. Igual ponle todo el entusiasmo y serás cada vez mejor. Si no te

gusta lo que haces, pero eso es lo que la vida te colocó hacer, ponle todo el entusiasmo y terminarás con tu destino y

se volverá misión. O sea, siempre haremos misión si le ponemos entusiasmo a lo que hacemos. Lo demás,

simplemente acéptalo. Primero, no te corresponde si no tienes como hacerlo y, segundo, para el universo no hace

falta que ninguno de nosotros haga algo diferente a lo que hace, porque lo que hace es lo que ha sido asignado

dentro de un Orden y un Plan Perfecto.

Si logramos comprender esto tan simple nos liberaríamos de todos los sufrimientos, luchas y angustias, y seríamos

mucho más eficientes tanto para nosotros como para los demás.

Por supuesto, que cuando decimos “da lo mejor de ti” nos estamos refiriendo a una acción, porque cómo hago para

dar lo mejor de mí cuando no estoy haciendo nada. En la inercia no puedo. En la inercia si no estoy dando ni lo mejor

ni lo peor .

Recuerden algo...En el Universo nada responde a la inercia. Ante la inercia no hay sino una sola respuesta: la

muerte, porque aquello que no sirve para nada, no necesita existir. Por lo tanto, es obvio que está descartada la

inercia. Pero la acción puede ser una acción sabiamente encaminada o puede ser una acción encaminada desde el

ego o desde la ignorancia, y esa generará una serie de situaciones de esas que llamamos “problemas”.

Recuerden esto: el universo funciona de una manera perfecta, con nosotros o sin nosotros. Que yo piense que

tengo una misión importantísima para el universo, eso es mi ego. No hay ninguna misión importantísima para

el universo. Si tuviera tal misión, yo sería importantísimo para el universo y eso no es así. Es lo contrario: el

universo es muy importante para mí, porque yo estoy dentro de él y si no fluyo con él, no puedo tener éxito en

nada.

La clave para poder entrar en la Aceptología y soltarnos a la vida, está en comprender lo más simple; por eso les

estoy dando frases sencillas para ello: el Universo funciona conmigo o sin mí, entonces, ¿qué tan importante soy yo?

Para el universo no... Para mí sí soy importantísimo, para mí soy fundamental... Para mi felicidad soy indispensable

porque nadie puede hacerme feliz, no puedo ser feliz a menos que yo mismo lo haga. No vayan a confundir el

contexto universal con la experiencia individual y particular; son dos cosas muy diferentes.

Por eso les digo algo muy simple: cada uno de nosotros es indispensable para sí mismo; no para los demás, no para

el universo... Se nos quita un peso de encima... ¿o no? Si yo llego a comprender esto la liberación espiritual que llego

a tener es tan grande que en ese momento es que puedo empezar a amar al prójimo como a mí mismo.

Mientras yo tenga preocupaciones o sufrimientos no estoy amando, y no tengo sufrimientos cuando comprendo cuál

es la función de un ser humano para así mismo aprender dos cosas: ser feliz y amar. Para los demás o para el resto

del universo interactuar con el resto de universo a través de la función que le corresponda y no de otra función

diferente a la que le corresponda. Es como si yo me preocupara porque no soy astronauta o no soy médico, ya hay

suficientes astronautas y médicos no se necesitan más. Lo que hagamos cada uno de nosotros solamente es

necesario para nuestra evolución y es necesario para la interacción, con nosotros o sin nosotros el universo va a

seguir funcionando, de que nos vamos a preocupar? Con esto quiero decir que si nos preocupamos por los demás

no le servimos a los demás. Solamente si actuamos con sabiduría podemos ser útiles para los demás y para

nosotros. No sirve sufrir, no sirve preocuparnos, no sirve luchar contra la vida... Eso sólo produce resultados pésimos

como los que estamos viviendo en el planeta Tierra ahora.

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Los seres humanos no aspiramos a fracasar en algo. Mas aunque no aspiramos a fracasar, es evidente con qué

facilidad fracasamos. La pregunta es: ¿qué hago yo para tener un fracaso?

Si podemos responder esta pregunta, ya empezaremos a orientarnos en el orden de la vida y no en contra de ella.

Se hace algo para fracasar así como también se hace algo para tener éxito. Si tengo buenas relaciones, si tengo

buena salud, si tengo suficientes recursos para que mis necesidades sean cubiertas y tenga yo una vida de

satisfacción como corresponde a cualquier ser humano, y si además tengo paz interior, ese resultado indica que yo he

hecho algo para obtenerlo. Inversamente, si tengo fracasos, yo también he hecho algo para obtener los fracasos. Si

no sé cómo hago para obtener un fracaso, tampoco sé cómo hago para obtener un éxito... Necesito saber, no creer.

Los resultados son evidentes: si tengo fracaso, no sé tener éxito. Entonces lo que necesito hacer es aprender.

Lo que hacemos para fracasar es no aceptar, no comprender y rechazar.

A nivel de las acciones del ser humano, recuerden que toda acción en cualquier campo de nuestra vida, se origina en

un pensamiento, ¿qué hago yo ante una situación cualquiera, agradable o desagradable? ¡Lo que hago es pensar! El

sólo hecho de pensar está programando la mente de nosotros constantemente. No vayan a suponer que la mente se

programó una vez cuando éramos niños y se formó la personalidad y ya. ¡No! La mente se sigue programando

constantemente, instante a instante... En cada segundo la estamos programando. Lo que si es claro es que

mantenemos una cierta constante de pensamientos que se originan desde la estructura de nuestra personalidad y esa

constante de pensamientos mantiene la estructura de personalidad. Si mi estructura de personalidad me lleva a

pensar que la vida es muy desagradable, que es injusta, que hay mucho sufrimiento, mucho dolor... ese pensamiento

le está dando una orden a mi mente, y mi mente le está dando una orden a mi cuerpo: “¡Destrúyase!”.

Destrúyase es la orden que la mente le da al cuerpo, cuando la mente rechaza la vida, porque entonces ya la vida no

tiene propósito, no tiene objetivo, y empiezan lo que llamamos enfermedades psicosomáticas. En primera instancia,

se debilitan los sistemas inmunológicos, nos hacemos propensos a los accidentes y a las situaciones que pueden

producir deterioro del cuerpo físico... Pero todo eso se está originando en una no aceptación de la experiencia de

vivir. Así es como se fracasa en salud.

Algunas personas dicen que se puede curar con la mente cualquier enfermedad... Si tuviéramos el poder de un

Maestro, sí. Pero hay una situación. Las enfermedades sí se originan en la mente, porque un mal pensamiento es el

que me lleva a descuidar mi salud, a alimentarme mal o a no vigilar lo ciclos de descanso y de sueño, a no cuidarme

en ninguna cosa, ese mal pensamiento me lleva a agredir mi cuerpo. Pero si yo ya he producido una enfermedad o un

accidente, posiblemente eso no se va a reversar solamente con que yo piense. Porque no tengo suficiente poder para

eso. Pensando se iniciaría la búsqueda de la recuperación del equilibrio, pero puede ser que la persona ya necesite

recurrir a cirugía, a un médico o a tratamiento. Mas sí, tanto la enfermedad como la solución a la enfermedad, se van

a originar en el pensamiento y el pensamiento se origina en mi estructura mental.

Si cambio la forma de pensar, modifico la estructura mental. Pero si permito que la estructura mental se apodere de mi

pensamiento, entonces mi pensamiento va a mantener esa estructura. El secreto es que necesito aprender a dirigir

voluntariamente mi pensamiento hacia un punto de amor. ¿Cómo dirijo mi pensamiento hacia un punto de amor

cuando yo no estoy aceptando lo que está sucediendo a mi alrededor? De ahí la importancia de la aceptación. No

puedo pensar en amor si no estoy aceptando la realidad, porque entonces mi pensamientos... ¿de qué

características van a ser? “Esto es malo”, “Esto es injusto”, “No estoy de acuerdo con esto”... Si yo tengo rencores y

culpas en mi interior, estoy produciendo un efecto profundamente negativo sobre mí mismo.

El rencor se origina en cosas tan sencillas como culpar a otra persona de lo que yo he sentido o de lo que a mi me

pasó, y tengo en mi interior un deseo de venganza. Esa es la realidad, el rencor es un deseo de venganza. Pero el

rencor como pensamiento de deseo de venganza no le causa ningún daño a nadie... ¡me lo causa es a mí! Por esa

razón esos pensamientos de venganza, de rencor, que se originan en culpar a los demás, pueden ir a somatizarse

como enfermedad. Por eso es que en bioenergética se enseña algo muy sencillo: necesito dejar los rencores y las

culpas y eso también se enseñará en psicología, o lo enseñará un sacerdote... Mientras no dejes los rencores y no

dejes las culpas, y no dejes las agresiones hacia los demás, tú no te vas a sanar ni física ni espiritualmente,

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por el efecto que la forma de pensar tiene sobre ti. Ahí se origina el problema de salud... y también la solución. Así es

como se hacen las enfermedades... Siempre empiezan con un rechazo y con una no aceptación de algo.

Hay una frase que nos enseñan los Maestros en Aceptología y es supremamente poderosa ante cualquier

circunstancia por difícil que sea necesitas decirte a ti mismo: “Esto no me impide a mí ser feliz.” Eso neutraliza

más del noventa por ciento de cualquier posibilidad de situación negativa, porque mientras yo diga no puedo ser feliz

sin esto o no puedo ser feliz si pierdo aquello, estoy retando a que el destino me diga: “¡Vamos a demostrarte que si

puedes!” y ahí se van a originar muchos “problemas”.

Cuando tú no aceptas a alguien, ¿qué piensas de él? Piensas cosas negativas sobre él y eso no es amor. El ejercicio

es que precisamente cuando alguien no me guste, es cuando con mayor fuerza tengo que impulsar mi pensamiento,

con la fuerza de voluntad, hacia el amor. Por eso dijo el Maestro Jesús: “Amad a tus enemigos bendecid a quienes

os persiguen y calumnian...” De lo contrario, yo no voy a desarrollar el poder del amor dentro de mí. Ahí es donde

está el poder de la aceptación. Está en el amor. El poder de la aceptación es el principio profundo de amor en

nosotros.

¿Cómo se hace, entonces, para fracasar en las relaciones? Queriendo cambiar a los demás. No acepto a las

personas. ¿Por que querría una persona querer cambiar a otra? ¿Cuál sería la razón? Porque no la acepta como es.

No hay ninguna otra razón. Aquí no se trata de que las personas hagan algo bueno o malo; se trata es de que yo no

acepto el comportamiento de otro, así ese comportamiento sea de amor. Por ejemplo: tengo una persona que se

adapta, no lucha contra las circunstancias sino que se adapta a ellas. Si yo lo llego a interpretar mal y pienso: “Esta es

una persona falta de carácter, sin personalidad, sin valor...”, y empiezo a juzgarlo y a criticarlo, no es que él esté

cometiendo un error... Simplemente es que yo no lo estoy aceptando.

Cualquier cosa que yo no acepte de otro es un error mío, independientemente de que lo que el otro haga, sea

adecuado o no.

Si una persona está robando algo, él esta cometiendo un error al hacer un robo porque no está respetando. Pero si yo

no lo acepto a él en su experiencia, yo estoy cometiendo otro error. Siempre que no acepte a alguien, yo estoy

cometiendo un error independientemente de lo que la otra persona haga o no, ahí es donde empieza el principio de

amor.

Por supuesto que si yo no acepto a las personas, ¿qué tipo de relaciones puedo establecer con ellas? Pésimas.

Porque de entrada no las acepto. Cuando no las acepto pienso mal de ellas. Cuando pienso mal de ellas desarrollo

actitudes negativas, comportamientos agresivos, y ante los comportamientos agresivos genero ley de causa y efecto,

acción y reacción... Eso se vuelve hacía mi y daño todas mis relaciones, y además culpo a los demás... Entonces

fíjense como daño relaciones, así de fácil, si no acepto a las personas. Si tú aceptas a las personas te puedes

hacer amigo de todo el mundo, aún de las personas que están en lo que llamamos el delito. Si no lo aceptas,

serás enemigo de cualquier persona por “santa” que sea.

Cuando no acepto a alguien no es porque el otro tenga un problema o una virtud... Yo soy el que tengo un problema

cuando no puedo aceptar a otro ser humano. Yo, nadie más... ¿Está claro? ¿Clarísimo?... Porque es que vienen las

justificaciones mentales como, “Es que la persona comete delitos”... Ese no es problema mío, es un problema de él. El

problema mío es que no soy capaz de aceptarlo; ése sí es mi problema.

¿Cómo hago para fracasar en economía? Interfiero en los procesos, pero, ¿por qué los interfiero? Porque no acepto

la situación de los demás, y puedo interferir los procesos de diferentes maneras. Digo, “Aquí hay una persona que

según mi criterio no tiene lo suficiente, entonces yo necesito darle a él lo que él no tiene... “ ¡Ya estoy interfiriendo! Ya

estoy no aceptando esa situación... O veo una persona que tiene una gran abundancia y digo, “Es injusto, ¿cómo así

que este personaje tiene hasta para desperdiciar? Yo le voy a quitar para darle al que no tiene”... Ahí, igual, estoy

haciendo una no aceptación. Cualquiera de las dos acciones que yo tenga en mi pensamiento es una no aceptación y

me va a generar a mí un bloqueo, o un fracaso.

Fracasar en la economía es muy sencillo. No tengo sino que rechazar a los demás, interferir en sus destinos, así sea

sólo en pensamiento, no aceptar a alguien porque tiene mucho o porque no tiene nada. Igual si yo no lo acepto, voy a

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entrar en problema, si me quejo de los ricos tengo un problema grave, si me quejo de los pobres, también. Tengo un

problema grave: no he comprendido nada.

Otro ejemplo sencillo que ponen los Maestros (ellos a veces ponen ejemplos físicos): resulta que tenemos una batería

que no tiene carga, y tenemos otra batería que está plena de carga. Vamos solucionar el problema de la batería que

no tiene carga, tomando de la que sí tiene y le pasamos la carga a la que no tiene... ¿Ustedes qué creen que pasa

después? ¿Será que la que tenía carga ahora no tiene, y la que no tenía ahora si? Pues no. Las dos quedaron sin

carga porque la que no tenía carga sigue sin ella porque no es capaz de retenerla o generarla y por eso es que no la

tiene. La que si tenía carga era porque es capaz de generarla y retenerla. Pasar la carga de una batería a la otra no

soluciona el problema porque la otra no tiene la condición para retenerla. Por eso no es tan sencillo de solucionar el

problema como pensamos: “Que el que tiene le dé al que no tiene”. Eso no soluciona nada porque el que no tiene,

tiene dos condiciones, primero no es capaz de generar y, segundo, no es capaz de retener. Y eso le pasa porque no

acepta la vida, no acepta lo que la vida le ofrece, no es capaz de servir, no es capaz de actuar. Por eso le pasa y eso

es lo que pasa en economía. Espero que esté claro.

Yo puedo tener mucha capacidad de generar y de retener pero si a mí se me ocurre el error simple de interferir o de

tratar de solucionar un problema donde el problema no está, la vida me va a responder de esta manera: “Mire señor,

usted quiere desordenar un proceso pedagógico, pero para que no lo haga, le vamos a quitar los recursos, porque no

está permitido hacer eso por el universo”. ¡Es tan sencillo! La solución está siempre en nuestro interior, no afuera.

La última. ¿Cómo se hace para fracasar en la paz interior? ¿Cómo hago para no tener paz? No acepto a las

personas, no me importan las personas, si los demás no me importan no hago nada por ellos y puedo pasar

pisoteándolos. Recuerdan que hablábamos de dos personajes, el que no le importa y el que si le importa, pero

que hace solamente lo que corresponde con la ley del universo. Al que le importa pero que no hace algo para

solucionar el problema de otro, porque sabe que eso es una necesidad de su experiencia, no hará nada para

solucionarle el problema a otro, porque no puede hacer nada desde la ley. Pero tampoco lo va a pisotear,

tampoco va a agredirlo, tampoco va a invalidarlo, ni va a hacer nada para que el otro se sienta mal. En cambio al

que no le importa si puede hacer eso, trata de pisotear a los demás y ese genera una cantidad de conflictos

impresionantes. ¿Se dan cuenta que es lo que pasa con la no sabiduría y la no aceptación?

A cada ser humano el Padre le da algo, puede ser que a muchas personas les de inteligencia, ustedes deben

haber conocido a un físico inglés famoso que se llama Stephen Hawking. El Padre le dio una inteligencia muy

grande con un físico muy limitado. También pueden ver personas a las que el Padre le dio una condición física

excelente para ser un campeón en atletismo o en alguna disciplina deportiva, y a la vez de pronto tiene poca

habilidad mental o poco de otras cosas, pero tiene una virtud. Si la persona aprovecha la virtud que el Padre le

dio, pues tiene éxito. A otras personas les da tiempo, a otros les da dinero, a otros les da el don de la palabra, a

otros la capacidad de investigar, a otros la fuerza física. Si yo tengo tiempo o cualquier habilidad que tenga, lo

sabio es preguntar: “¿Padre para qué me has dado esta habilidad? Muéstrame como usarla con

sabiduría.”

Los Maestros dicen esto, cuando alguien dice que no hay trabajo: ¿”No hay trabajo o tú no consigues el trabajo

que tú quieres? Es distinto.

En alguna ocasión trabajando con una dama, psicóloga ella, me dijo, “Llevó dos años sin trabajo”, y yo le dije, “¿Tú no

consigues trabajo o no consigues el trabajo que quieres?”...“Es que yo me quemé las pestañas para estudiar

psicología...”, repuso. “Eso no tiene ninguna importancia.”, le dije... Al otro día la persona preguntó por trabajo y le

ofrecieron un trabajo cualquiera y lo aceptó. No tenía nada que ver con psicología. Lo aceptó simplemente porque

comprendió que siempre había trabajo... Fíjense lo interesante de esto. En ese trabajo donde sólo le correspondía

controlar el ingreso y egreso de personal en una fábrica, nada más. Más o menos supervisora de cumplimiento de los

horarios; no era más el trabajo que le correspondía hacer. En alguna ocasión entra uno de los empleados con una

cara muy triste y en esas a ella se le ocurrió preguntarle, “¿Qué le paso?”. La persona le contó que tenía tal problema.

Como ella era psicóloga le dio una orientación. Esa orientación le sirvió mucho a esa persona, pero el asunto fue que

esa persona le dijo a otros, “¿Saben que lo que me dijo la persona que está en la puerta me sirvió?”; y otra persona

fue y le preguntó y empezaron más y más personas a preguntarle. Obviamente eso no le producía ningún dinero de

más... Entonces sucedió algo que no se esperaba ella: la psicóloga de la planta renunció. Como el Jefe ya había visto

las capacidades de la portera no se puso a buscar más...

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La pregunta es, ¿cómo hizo para llegar a eso? Simplemente, aprovechó lo que la vida le ofrecía. Pero cuando yo

empiezo. “Yo soy un profesional con cinco años de carrera... ¿Cómo se le ocurre que voy a irme de portero? No....”.

Ahora, así como dicen; ahí les dejo la inquietud...

Fracasar es muy sencillo:

o No acepto la vida y fracaso en salud.

o No acepto a los demás y fracaso en relaciones.

o No acepto el destino y fracaso en economía.

o No acepto lo que sucede y fracaso en mi paz interior.

Esta son frases de los Maestros:

“Fracasado es aquél que se la pasa luchando contra lo que la vida le da”

“Persona de éxito es la que aprovecha todas las oportunidades que tiene para servir y es capaz de ser feliz

con lo que tiene y siempre tiene lo necesario para ser feliz”

Es decir, la persona de éxito tiene una gran capacidad de aceptación, acepta hasta los retos, le ofrecen algo a lo que

le tiene miedo u otra limitación y dice: “Yo lo hago”.

* “El éxito se da por la aplicación de tres cosas simultáneamente: servicio, buenas relaciones y experticia. Servir es

poner en lo que hago el 100% de mí, con alegría y entusiasmo. Las buenas relaciones son el resultado de aceptar a

los demás, y la experticia se produce por el continuo desarrollo y perfeccionamiento del arte que manejo, de mi

especialidad”. * Nota tomada en otra clase, de otro módulo de la Escuela de Magia del Amor. F. Uribe.

La persona que está trabajando en un lugar y el jefe lo llama y le dice: “Me gustaría que me colaborara en tal

proyecto...”. La persona lo primero que responde es que no se siente capacitada para eso, o “No me toca” o “No me

gusta” o “No sé”. ¿Por qué responde eso una persona? Si el jefe llama a una persona y le dice “Colabórame en este

proyecto”, es porque ha visto que tiene capacidad para hacerlo, pero la persona le responde: “Yo no me siento capaz

para eso”. Lo que no aceptó la persona es que tenía la capacidad para hacer lo que le estaban ofreciendo, porque si

no la hubiera tenido no se la hubieran ofrecido. Eso fue lo primero que no acepto. Además no aceptó que aún

faltándole conocimientos podría adquirirlos. No aceptó que aquello a lo que le tenía miedo, era la mejor oportunidad

para aprender algo nuevo. No aceptó lo que la vida le estaba ofreciendo. Poco tiempo después ve ahí a otra persona,

en ese cargo, y dice, “Qué buena suerte la de ese, ¿no?” ¡No se trata de suerte, en las leyes del universo no hay

buena ni mala suerte!

Dinámica de Clase

Antes de continuar, trata de responder por tu cuenta las siguientes preguntas.

• ¿Qué genera la experiencia de no poder hacer o tener?

• ¿Qué genera la experiencia de no poder estar en paz?

• ¿Qué genera la experiencia de no tener miedo a nada y tener paz interior?

O, para tener estas experiencias, ¿cómo hago yo para generarlas? Compartan con otro par de compañeros, unos

10 0 15 minutos.

Respuestas

Para generar la experiencia de no poder hacer o tener, hay una no aceptación que es no aceptar lo que la vida me ha

colocado a mí como función. No acepto mi función. Una persona que se la pasa diciendo, “Es que no me gusta lo que

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hago”, “Es que esto no es lo mío”. No estoy aceptando mi función o no acepto la función de otros, o sus destinos. Eso

va a generar una experiencia inmediatamente: no tener y no poder hacer. Es una no aceptación de la vida, del Orden

del Universo, de las funciones. Tengan en cuenta algo importantísimo: El miedo no es una advertencia, el miedo es

una limitación muy grande que necesitamos vencer. Por lo general, las mejores oportunidades que se les

presentan a los seres humanos están asociadas con retos, y retos son cosas a las que les tenemos miedo. A alguien

que está de subgerente le ofrecen el cargo de gerente y se muere del miedo. Dice, “Eso es mucha responsabilidad”...

Está en una situación y le dicen, “¿Le gustaría encargarse de esto que es más grande?”, y se muere del miedo. Y

cada vez que nos ofrecen algo nos morimos del miedo. Esos retos son precisamente donde están las mejores

oportunidades y es precisamente pasando por encima del miedo, si acepto lo que la vida tiene para que yo haga,

como voy a tener éxito en la vida. Por eso es que no se puede tener o hacer. Porque rechazo lo que la vida tiene para

mí... Después digo que es que hay mala suerte o que hay mucho desempleo... ¡Es que yo estoy rechazando!

El no poder estar en paz lo genero cuando no acepto lo que sucede o lo que podría suceder. Fíjense que

confundimos algo: lo que está sucediendo con lo que a mí me está sucediendo. De hecho, si una persona tiene

miedo es porque no le está pasando aún nada. Si ya está metido dentro de un problema, no tiene miedo; lo que ya

tiene es un problema. Cuando tengo miedo yo estoy haciendo una asociación equivocada: no acepto lo que está

pasando porque me da miedo de lo que a mí me podría pasar, no de lo que está pasando. Es una realidad

correspondiente con una situación evolutiva tanto del planeta y el país como con personas específicas que necesitan

en un momento dado aprender de ciertas experiencias. Si no acepto eso, y me lleno de miedos, angustias y de

deseos de lucha o de venganza, ahí se genera la situación de no poder estar en paz porque lo que no tengo es paz.

Vivo angustiado todo el tiempo en lugar de disfrutar. Y, ¿qué podría generar la experiencia de no tenerle miedo a nada

y poder tener una paz interior constante? La aceptación de la realidad tal cual están las cosas. Las acepto; no tengo

por qué sufrir. A nadie la pasa nada que no le corresponda y no tengo por qué cambiar nada, porque el universo tiene

un orden perfecto. Hago lo que me corresponda hacer con lo mejor que tengo y eso es todo lo que necesito aceptar.

Espero que nos quede claro este capítulo que se llamaba las luchas contra la vida.

Veamos que aprendimos en este capítulo:

La inutilidad de luchar contra la vida. Es absolutamente inútil luchar contra la vida.

1. Aprendimos cuales son las causas de fracasar en la vida. Empiezan con un pensamiento, siguen con una

actitud que produce un comportamiento, y finalmente hay un resultado desastroso.

2. Aprendimos cómo determinar cuál es tu función en la vida: aquello que la vida te ha colocado a hacer a ti.

En aquello que te ofrecen, para hacerlo pon tu mejor entusiasmo, energía y alegría, y te irá bien en lo que la

vida te ponga a hacer, independientemente de que tú digas esto es lo mío o no es lo mío, y, por favor, no

vayan a confundir la misión con la función. Cuando la vida me coloca a hacer algo y yo siento que no es lo

que más me gusta, no coincide con mi misión pero es exactamente mi función. Para convertir una función en

misión: es muy fácil. Aprende a amar lo que estás haciendo y lo convertirás en misión. ¿Cuál es la diferencia

entre misión y destino? Que misión es algo muy agradable y destino es algo que me da miedo. Pero si le

pongo amor a lo que estoy haciendo y aprendo aquello de lo que tenía miedo, ¿en qué se convierte? ¡En

misión! La mejor oportunidad que tenemos en la vida es convertir la función en una misión.

3. Aprendimos como se genera la limitación y la pérdida de paz: no aceptando muchas cosas. Y, finalmente,

4. Aprendimos cómo se genera la tranquilidad del espíritu: aceptando la realidad del universo y cumpliendo su

función. No se les olvide hacer el ejercicio de convertir la función en misión -Aquí vale el dicho popular

“Cuando no puedes hacer lo que quieres entonces dedícate a querer lo que haces”. Así lo convertirás

en una misión y si ves todo lo que hagas como una misión, tendrás éxito en lo que haces... Si lo rechazas

porque no lo aceptas, fracasarás.

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