Si pudieras mirar dentro de tu cerebro, verías el ejercicio es tanto una actividad cognitiva como física. La conexión entre la actividad motora y el vigor del cerebro tiene millones de años (piensa en tu uso de las manos, y en tu postura erguida) remontándose, de hecho, al nacimiento mismo de la Humanidad. Curiosamente, bajo la apariencia antideportiva de muchos creadores intelectuales se esconde el hecho de que, de un modo u otro, ejercitan regularmente el cuerpo. Ya sea en la forma de caminatas, jardinería, pesca con mosca...
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