Charla en el Olimpo
JLB -Hola maestro Najdorf! ¿Se acuerda de mí?
MN - ¿Acordarme? Lo admiro profundamente Borges, yo aprendí a chapurrear el castellano ya de grande y Usted es el mayor referente del idioma, lo leí con fruición, no entiendo como me reconoció, se que quedó ciego hace mucho tiempo también supe que falleció en 1986, no entiendo, ¿me explica?
JLB - Usted también ha fallecido Najdorf, a la misma edad que yo, le llevaba una década y me adelanté diez años a este lugar.
MN - ¿Dónde estamos? ¿qué está pasando?
JLB – Alguien nos está soñando, no es muy distinto a su vida anterior, cada tanto pasa solo que esta vez nos están soñando juntos.
MN - ¿Sigue ciego? ¿cómo pudo verme?
JLB - Son las ventajas de ser soñado, sigo ciego y puedo verlo ¿sabe que lo admiraba con un poco de envidia?
MN - ¿Envidia? ¿Usted que es el máximo escritor que haya existido?
JLB – Primero no creo esa afirmación, pero mire, cuando yo escribí “Funes el memorioso” quise describir metafóricamente el insomnio, pero no creí que ese nivel de memoria fuera posible, cuando supe que a Usted podían mostrarle un listado de cien nombres y luego de una mirada fuese capaz de repetir todos los nombres sin equivocar ninguno, ni siquiera el orden sentí que Ireneo Funes se había corporizado. Cuando me enteré que había jugado en cuarenta y cinco tableros simultáneamente a ciegas no tuve dudas que Funes había sido totalmente superado pues él podía recordar, pero Usted además de recordar fue capaz de crear, pues ganó 39 partidas, entabló 4 y perdió solo dos.
MN – Yo siempre admiré su erudición Borges, en sus relatos hay filosofía, física, química, historia, ajedrez, nosotros no podríamos estar conversando si no hubiera alguien soñándonos y eso es de su autoría, muchas veces en medio de una partida complicada envidié no tener un Aleph que contenga las respuestas exactas a todas mis preguntas. Aunque siendo sincero hay algo que siempre lo vi con un poco de crítica y es su poema del ajedrez.
JLB - ¿Cómo? Siempre los jugadores de ajedrez elogiaron mi poema, yo creí que era bueno, está reproducido en muchísimos clubes de ajedrez de todo el mundo. ¿Qué hice mal?
MN - Usted escribió “en su grave rincón lo jugadores rigen las lentas piezas”, a mi nunca me gustó jugar en un rincón, y al decir “grave” creo que oscurece al lugar, yo jugaba en el centro de la sala, con las luces a pleno y rodeado de un público bullanguero que veían que las piezas volaban y hasta en las partidas aparentemente lentas las piezas vuelan permanentemente dentro de nuestras cabezas, nada mas alejado de la visión que tengo del ajedrez que la descripción que Usted hace.
JLB - Me sorprende nunca lo había visto así.
MN – Puede que tenga que ver con nuestro carácter, en Usted tal vez por su erudición predomina la melancolía, su timidez podía hacer que se enamore y tardara años en tomar la decisión de avanzar en la relación y a veces era demasiado tarde, yo a pesar de todos los golpes y dificultades soy un optimista nato, mi segundo matrimonio lo llevé a cabo con una mujer a la que había conocido 8 días antes.
JLB - ¿Sabe que la frase que usted empleó para definirse a si mismo “yo nací dos veces sin haber cumplido el requisito de morir” es una frase que cualquiera de mis seguidores podría llegar a pensar que es de mi autoría? ¿nunca quiso escribir?
MN – No, mi cabeza siempre está buscando el jaque mate, los ocho idiomas que aprendí casi sin esforzarme fue mas por necesidad de poder comunicarme, nunca busqué hablarlos bien, solo que me entiendan y entender cuando me hablan. Hay una frase suya que siento que me identifica totalmente, usted dijo “ser argentino es un acto de fe”, yo elegí ser argentino cuando a mis 29 años me quedé sin mi esposa, sin mi hija, sin mis padres, mis hermanos, mis amigos, todos mis conocidos, sin mi pueblo sin mi país. Y me hice argentino, creo que fanáticamente argentino, amo con toda el alma a todo lo argentino, tal vez por haber adoptado a mi patria la tengo mas internalizada que muchos que pudieron haber nacido en la argentina y no valoran el puchero que le da identidad.
JLB – Alguna vez pensé en escribir algo sobre usted, después me di cuenta que cualquier cosa que imaginara quedaría opacada por su propia realidad, empecé a escribir un cuento sobre un jugador de ajedrez de Dinamarca y en una entrevista Antonio Carrizo me contó que en la olimpiada de 1968 usted jugaba contra el mejor jugador danés de todos los tiempos Bent Larsen quien al ver que perdía decidió seguir la partida sin abandonar hasta recibir el jaque mate como un homenaje a la brillantez de su combinación, me pareció hermoso gesto y que la realidad volvía a superar a la ficción, llegué a mi casa y rompí el borrador que había escrito.
MN – Creo que nuestro soñador se está por despertar pues su figura se me empieza a ser borrosa.
JLB – Mi ceguera me da ventajas entonces, la borrosidad está incorporada a la intención de ver, espero que nos vuelvan a soñar, me dio placer platicar con Usted.
MN – No tanta ventaja, yo no necesito ver para jugar lo sabe muy bien.
Boris Strok.
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