Estimados lectores:
Uno de los momentos claves de nuestra Parash谩 es cuando Iaakov lucha contra el 谩ngel de Eisav. En ese instante, el 谩ngel le declara: “Desde ahora no te llamar谩s Iaakov, sino Israel, porque luchaste contra los hombres y contra Di-s”.
A lo largo de la historia, el pueblo jud铆o tambi茅n altern贸 entre estas dos identidades. Hubo 茅pocas en las que fuimos como Iaakov: vinculados al tal贸n, al esfuerzo por sobrevivir, a la astucia necesaria en siglos de exilio, cuando deb铆amos ingeni谩rnoslas para mantenernos con vida espiritual y f铆sica.
Pero en otros momentos nos elevamos y fuimos Israel: erguidos, firmes, sin deberle nada a nadie, luchando y venciendo con dignidad.
En la vida de Iaakov vemos reflejado el camino que recorrer铆an sus hijos. Expulsado de la tierra santa y sin un centavo, construy贸 una familia numerosa y alcanz贸 bendiciones materiales extraordinarias. Y en su relaci贸n con Eisav se revela una dualidad: a veces huye de 茅l, se inclina ante su hermano con humildad, pero espiritualmente lo supera y conquista el nombre Israel, s铆mbolo de fortaleza y superaci贸n.
Hoy tambi茅n conviven en nuestro pueblo estas dos expresiones. Por un lado, jud铆os que caminan con la frente en alto, orgullosos de su identidad, sin ocultarse a pesar de la persecuci贸n y el antisemitismo. Por otro, hermanos que a煤n miran con recelo la exposici贸n p煤blica y prefieren no llamar la atenci贸n por temor a despertar m谩s odio.
De la Parash谩 aprendemos a fortalecer nuestra identidad: no somos ya Iaakov, temeroso y escurridizo, sino Israel, que no se doblega ante nadie.
Esta semana celebramos el 19 de Kislev, el Rosh Hashan谩 del Jasidismo, que conmemora la liberaci贸n de prisi贸n del primer Rebe de Jabad. Una ense帽anza central de la filosof铆a de Jabad es no temer: ni a los zares rusos, ni a la KGB de Stalin, ni a quienes se burlan o intentan intimidar. Los Rebes de Jabad nos legaron la valent铆a de llevar nuestra identidad jud铆a con orgullo, con la frente en alto y con absoluta convicci贸n.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
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